lunes, 31 de diciembre de 2012

Diario Vaticano adelanta intenciones del Papa para 2013

ROMA, 10 Ene. 12 / 12:15 pm .-
El diario vaticano L’Osservatore Romano publicó hoy por adelantado las intenciones del Apostolado de la oración del Papa Benedicto XVI para el año 2013.


Las intenciones del Santo Padre para el año 2013 –en el que concluirá el Año de la Fe convocado en ocasión del 50 aniversario del Concilio Vaticano II y los 20 años del Catecismo de la Iglesia Católica– son las siguientes:

Enero:

General: Para que en este "Año de la Fe" los cristianos puedan profundizar en el conocimiento del misterio de Cristo y testimoniar con alegría el don de la fe en Él.

Misionera: Para que las comunidades cristianas de Medio Oriente, con frecuencia discriminadas, reciban del Espíritu Santo la fuerza de la fidelidad y la perseverancia.

Febrero:

General: Para que las familias de migrantes, en particular las madres, sean sostenidas y acompañadas en sus dificultades.

Misionera: Para que las poblaciones que experimentan las guerras y conflictos puedan ser protagonistas de la construcción de un porvenir de paz.

Marzo:

General: Para que crezca el respeto por la naturaleza, con la conciencia de que toda la creación es obra de Dios confiada a la responsabilidad humana.

Misionera: Para que los obispos, los presbíteros y los diáconos sean incansables anunciadores del Evangelio hasta los confines de la tierra.

Abril:

General: Para que la celebración pública y orante de la fe sea fuente de vida para los fieles.

Misionera: Para que las Iglesias particulares de los territorios de misión sean signo e instrumento de esperanza y de resurrección.

Mayo:

General: Para que quien administra la justicia opere siempre con integridad y recta conciencia.

Misionera: Para que los seminaristas, especialmente de las Iglesias de misión, sean pastores según el corazón de Cristo, enteramente dedicados al anuncio del Evangelio.

Junio:

General: Para que prevalezca entre los pueblos una cultura de diálogo, de escucha y de respeto recíproco.

Misionera: Para que allí donde es más fuerte el influjo de la secularización, las comunidades cristianos sepan promover eficazmente una nueva evangelización.

Julio:

General: Para que la Jornada Mundial de la Juventud que se desarrolla en Brasil aliente a todos los jóvenes cristianos para hacerse discípulos y misioneros del Evangelio.

Misionera: Para que en todo el continente asiático se abran las puertas a los mensajeros del Evangelio.

Agosto:

General: Para que los padres y educadores ayuden a las nuevas generaciones a crecer con una conciencia recta y una vida coherente.

Misionera: Para que las Iglesias particulares del Continente africano, fieles al anuncio evangélico, promuevan la construcción de la paz y la justicia.

Septiembre:

General: Para que los hombres de nuestro tiempo, con frecuencia inmersos en el ruido, redescubran el valor del silencio y sepan escuchar la voz de Dios y los hermanos.

Misionera: Para que los cristianos que sufren la persecución en numerosas regiones del mundo puedan ser, con su testimonio, profetas del amor de Cristo.

Octubre:

General: Para que cuantos se sienten agobiados por el peso de la vida, incluso llegando a desear su fin, puedan advertir la cercanía del amor de Dios.

Misionera: Para que la celebración de la Jornada Misionera Mundial haga a todos los cristianos conscientes de ser no solo destinatarios sino también anunciadores de la Palabra de Dios.


Noviembre:

General: Para que los sacerdotes que experimentan dificultades sean confortados en sus sufrimientos, sostenidos en sus dudas y confirmados en su fidelidad.

Misionera: Para que las Iglesias de América Latina, como fruto de la misión continental, envíen misioneros a otras Iglesias.

Diciembre:

General: Para que los niños víctimas del abandono y de toda forma de violencia puedan encontrar el amor y la protección que necesitan.

Misionera: Para que los cristianos, iluminados por la luz del Verbo encarnado, preparen a la humanidad para el advenimiento del Salvador.

Carta a las madres de sacerdotes y seminaristas y a cuántas ejercen con ellos la maternidad espiritual

"Causa nostrae Letitiae – ¡Causa de nuestra Alegría!"

El pueblo cristiano ha venerado siempre, con profunda gratitud, a la Bienaventurada Virgen María, contemplando en Ella la Causa de toda nuestra verdadera Alegría.

En efecto, acogiendo la Palabra Eterna en su seno inmaculado, María Santísima dio a luz al Sumo y Eterno Sacerdote, Jesucristo, único Salvador del mundo. En El, Dios mismo vino al encuentro del hombre, lo levantó del pecado y le donó la Vida eterna, es decir Su misma Vida. Adhiriéndose a la Voluntad de Dios, Dio, por tanto, María participó, de modo único e irrepetible, en el misterio de nuestra redención, convirtiéndose así en Madre de Dios, Puerta del Cielo y Causa de nuestra Alegría.

De modo análogo, la Iglesia toda mira, con admiración y profunda gratitud, a todas las madres de los sacerdotes y de cuantos, recibida esta altísima vocación, han emprendido el camino de formación, y con profunda alegría me dirijo a ellas.

Los hijos, que ellas acogieron y educaron, fueron elegidos por Cristo desde la eternidad, para convertirse en sus "amigos predilectos" y, así, vivo e indispensable instrumento de su Presencia en el mundo. Por medio del sacramento del orden, la vida de los sacerdotes es definitivamente asumida por Jesús e inmenrsa en El, de modo que en ellos, es Jesús mismo el que pasa y actúa entre los hombres.

Este misterio es tan grande que el sacerdote es también llamado “alter Christus” –“otro Cristo”. Su pobre humanidad, elevada por la fuerza del Espíritu Santo a una nueva y más alta unión con la persona de Jesús, es ahora lugar del Encuentro con el Hijo de Dios, encarnado, muerto y resucitado por nosotros. Cuando cada sacerdote enseña la fe de la Iglesia, es Cristo el que habla en él, habla al Pueblo; cuando, prudentemente, guía a los fieles a el confiados, es Cristo el que apacienta a las propias ovejas; cuando celebra los sacramentos, en modo eminente la Santísima Eucaristía, es Cristo mismo el que a través de sus ministros, obra la Salvación del hombre y se hace realmente presente en el mundo.

La vocación sacerdotal, normalmente, tiene en la familia, en el amor de los padres y en la primera educación en la fe, aquél terreno fértil en el cual la disponibilidad a la voluntad de Dios puede radicarse y extraer la indipensable nutrición. Al mismo tiempo, cada vocación es, incluso para la misma familia en la que surge, una irreductible novedad, que huye a los parámetros humanos y llama a todos, siempre, a la conversión.
En esta novedad, Cristo actúa en la vida de aquellos que ha elegido y llamado, todos los familiares –y las personas más cercanas– están implicados pero es ciertamente única y especial la participación que corresponde a la madre del sacerdote. Únicas y especiales son los consuelos espirituales que le afluyen por haber llevado en su seno a quien se ha convertido en ministro de Cristo. Toda madre no puede sino alegrarse en ver la vida del propio hijo, no sólo realizada sino investida de una especialísima predilección divina que abraza y trabsforma para la eternidad.

Si aparentemente, en virtud de la vocación y la ordenación, se produce una inesperada “distancia”, respecto a la vida del hijo, misteriosamente más radical de toda otra separación natural, e realidad la bimilenaria experiencia de la Iglesia enseña que la madre “recibe” al hijo sacerdote en un modo totalmente nuevo e inesperado, tanto como para ser llamada a reconocer en el fruto del proprio seno, por voluntad de Dios, un “padre”, llamado a generar y acompañar la vida eterna en una multitud de hermanos. Cada madre de un sacerdote es misteriosamente “hija de su hijo”. Hacia el podrá ejercer también una nueva “maternidad”, en la discreta, pero eficacísima e inestimablemente valiosa, cercanía de la oración y en la ofrenda de la propia existencia por el ministerio del hijo.

Esta nueva “paternidad”, a la que el seminarista se prepara, que al sacerdote es donada y de la cual el Pueblo Santo de Dios se beneficia, necesita ser acompañada por la oración asidua y por el personal sacrificio, para que la libertad de adhesión a la voluntad divina se renueve y robustezca continuamente, para que los sacerdotes no se cansen nunca, en la cotidiana batalla de la fe y unan, cada vez más totalmente, la propia vida al sacrificio de Cristo Señor.

Tal obra de auténtico sostén, siempre necesaria en la vida de la Iglesia, parace hoy más urgente que nunca, sobre todo en nuestro Occidente secularizado, que espera y pide un nuevo y radical anuncio de Cristo y las madres de los sacerdotes y de los seminaristas son un verdadero “ejército” que, desde la tierra eleva al Cielo oraciones y ofrendas y, todavía más numeroso, desde el Cielo intercede para que cada gracia sea derramada sobre la vida de los sacros pastores.

Por esta razón, deseo con todo el corazón animar y dirigir un particularísimo agradecimiento a todas las madres de los sacerdotes y seminaristas y --junto a ellas- a todas las mujeres, consagradas y laicas, que han acogido, también por la invitación dirigida a ellas durante el Año Sacerdotal, el don de la maternidad espiritual hacia los llamados al ministerio sacerdotal, ofreciendo la propia vida, la oración, le propios sufrimientos y las fatigas, como también las propias alegrías, por la fidelidad y la santificación de los ministros de Dios, haciéndose así partícipes, a título especial, de la maternidad de la Santa Iglesia, que tiene su modelo y su cumplimiento en la divina maternidad de María Santísima.

Un especial agradecimiento, por último, se eleve hasta el Cielo, a aquellas madres, que, llamadas ya de esta vida, contemplan ahora plenamente el esplendor del Sacerdocio de Cristo, del cual sus hijos se ha convertido en partícipes, y por ellos interceden, en modo único y, misteriosamente, mucho más eficaz.

Junto a los más sentidos augurios por una Año Nuevo de gracia, de corazón imparto a todas y a cada una la más afectuosa bendición, implorando para vosotras de Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios y de los sacerdotes, el don de una cada vez más radical identificación con Ella, discípula perfecta e Hija de su Hijo.

Mauro Card. Piacenza
Prefecto de la Congregación para el Clero

El Blog del Buen Amor

La Sagrada Familia es el modelo sagrado del Buen Amor esponsal y familiar, del a la vez humano y divino amor



El Blog del Buen Amor

Un blog destinado a presentar y comentar la Revelación divina acerca del amor humano:

primero según el designio del Creador en un principio,luego caído y herido por el pecado original,después santificado en el pueblo elegido y por fin elevado a misterio grande en el sacramento del matrimonio.

El P. Horacio Bojorge, inició este blog en la solemnidad de la Sagrada Familia,28 de diciembre de 2008.

¿Qué mejor ocasión?

Ellos son el mejor modelo del Buen Amor.

Son un arquetipo divino, y sin embargo, fueron seres humanos como nosotros.

Ellos nos animan a aspirar a vivir un amor esponsal y familiar que se nutra de gracia celestial y fructifique amor divino en vidas humanas, que son las nuestras, sobre esta tierra.

A ellos me encomiendo al dar comienzo a este Blog del Buen Amor.

A ellos les pido asistencia.

¡Dirijan ellos desde el seno del Padre, e inspiren estas páginas para bien de los que las visiten!

Bríndennos ellos luz para andar y avanzar por los caminos del amor humano, hacia su Fuente celestial y divina: la Trinidad Santísima, un solo Dios en tres personas. Un solo Amor en tres Amores: Padre, Hijo, Espíritu Santo. Amen

Visita el Blog del Buen Amor aquí: http://www.elblogdelbuenamor.blogspot.com.ar/

Comentarios al P. Horacio Bojorge: bojorgeh@gmail.com





domingo, 30 de diciembre de 2012

Bienaventurados los que trabajan por la paz

Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Celebración de la Jornada Mundial de la Paz. 1 de enero de 2013


Bienaventurados los que trabajan por la paz

1. Cada nuevo año trae consigo la esperanza de un mundo mejor. En esta perspectiva, pido a Dios, Padre de la humanidad, que nos conceda la concordia y la paz, para que se puedan cumplir las aspiraciones de una vida próspera y feliz para todos.

Trascurridos 50 años del Concilio Vaticano II, que ha contribuido a fortalecer la misión de la Iglesia en el mundo, es alentador constatar que los cristianos, como Pueblo de Dios en comunión con él y caminando con los hombres, se comprometen en la historia compartiendo las alegrías y esperanzas, las tristezas y angustias[1], anunciando la salvación de Cristo y promoviendo la paz para todos.

En efecto, este tiempo nuestro, caracterizado por la globalización, con sus aspectos positivos y negativos, así como por sangrientos conflictos aún en curso, y por amenazas de guerra, reclama un compromiso renovado y concertado en la búsqueda del bien común, del desarrollo de todos los hombres y de todo el hombre.

Causan alarma los focos de tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, por el predominio de una mentalidad egoísta e individualista, que se expresa también en un capitalismo financiero no regulado. Aparte de las diversas formas de terrorismo y delincuencia internacional, representan un peligro para la paz los fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la verdadera naturaleza de la religión, llamada a favorecer la comunión y la reconciliación entre los hombres.

Y, sin embargo, las numerosas iniciativas de paz que enriquecen el mundo atestiguan la vocación innata de la humanidad hacia la paz. El deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda. En otras palabras, el deseo de paz se corresponde con un principio moral fundamental, a saber, con el derecho y el deber a un desarrollo integral, social, comunitario, que forma parte del diseño de Dios sobre el hombre. El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios.

Todo esto me ha llevado a inspirarme para este mensaje en las palabras de Jesucristo: «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9).

2. Las bienaventuranzas proclamadas por Jesús (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23) son promesas. En la tradición bíblica, en efecto, la bienaventuranza pertenece a un género literario que comporta siempre una buena noticia, es decir, un evangelio que culmina con una promesa. Por tanto, las bienaventuranzas no son meras recomendaciones morales, cuya observancia prevé que, a su debido tiempo –un tiempo situado normalmente en la otra vida–, se obtenga una recompensa, es decir, una situación de felicidad futura. La bienaventuranza consiste más bien en el cumplimiento de una promesa dirigida a todos los que se dejan guiar por las exigencias de la verdad, la justicia y el amor. Quienes se encomiendan a Dios y a sus promesas son considerados frecuentemente por el mundo como ingenuos o alejados de la realidad. Sin embargo, Jesús les declara que, no sólo en la otra vida sino ya en ésta, descubrirán que son hijos de Dios, y que, desde siempre y para siempre, Dios es totalmente solidario con ellos. Comprenderán que no están solos, porque él está a favor de los que se comprometen con la verdad, la justicia y el amor. Jesús, revelación del amor del Padre, no duda en ofrecerse con el sacrificio de sí mismo. Cuando se acoge a Jesucristo, Hombre y Dios, se vive la experiencia gozosa de un don inmenso: compartir la vida misma de Dios, es decir, la vida de la gracia, prenda de una existencia plenamente bienaventurada. En particular, Jesucristo nos da la verdadera paz que nace del encuentro confiado del hombre con Dios.

La bienaventuranza de Jesús dice que la paz es al mismo tiempo un don mesiánico y una obra humana. En efecto, la paz presupone un humanismo abierto a la trascendencia. Es fruto del don recíproco, de un enriquecimiento mutuo, gracias al don que brota de Dios, y que permite vivir con los demás y para los demás. La ética de la paz es ética de la comunión y de la participación. Es indispensable, pues, que las diferentes culturas actuales superen antropologías y éticas basadas en presupuestos teórico-prácticos puramente subjetivistas y pragmáticos, en virtud de los cuales las relaciones de convivencia se inspiran en criterios de poder o de beneficio, los medios se convierten en fines y viceversa, la cultura y la educación se centran únicamente en los instrumentos, en la tecnología y la eficiencia. Una condición previa para la paz es el desmantelamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de una moral totalmente autónoma, que cierra las puertas al reconocimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre. La paz es la construcción de la convivencia en términos racionales y morales, apoyándose sobre un fundamento cuya medida no la crea el hombre, sino Dios: « El Señor da fuerza a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz », dice el Salmo 29 (v. 11).

3. La paz concierne a la persona humana en su integridad e implica la participación de todo el hombre. Se trata de paz con Dios viviendo según su voluntad. Paz interior con uno mismo, y paz exterior con el prójimo y con toda la creación. Comporta principalmente, como escribió el beato Juan XXIII en la Encíclica Pacem in Terris, de la que dentro de pocos meses se cumplirá el 50 aniversario, la construcción de una convivencia basada en la verdad, la libertad, el amor y la justicia[2]. La negación de lo que constituye la verdadera naturaleza del ser humano en sus dimensiones constitutivas, en su capacidad intrínseca de conocer la verdad y el bien y, en última instancia, a Dios mismo, pone en peligro la construcción de la paz. Sin la verdad sobre el hombre, inscrita en su corazón por el Creador, se menoscaba la libertad y el amor, la justicia pierde el fundamento de su ejercicio.

Para llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable cuidar la dimensión trascendente y el diálogo constante con Dios, Padre misericordioso, mediante el cual se implora la redención que su Hijo Unigénito nos ha conquistado. Así podrá el hombre vencer ese germen de oscuridad y de negación de la paz que es el pecado en todas sus formas: el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas.

La realización de la paz depende en gran medida del reconocimiento de que, en Dios, somos una sola familia humana. Como enseña la Encíclica Pacem in Terris, se estructura mediante relaciones interpersonales e instituciones apoyadas y animadas por un « nosotros » comunitario, que implica un orden moral interno y externo, en el que se reconocen sinceramente, de acuerdo con la verdad y la justicia, los derechos recíprocos y los deberes mutuos. La paz es un orden vivificado e integrado por el amor, capaz de hacer sentir como propias las necesidades y las exigencias del prójimo, de hacer partícipes a los demás de los propios bienes, y de tender a que sea cada vez más difundida en el mundo la comunión de los valores espirituales. Es un orden llevado a cabo en la libertad, es decir, en el modo que corresponde a la dignidad de las personas, que por su propia naturaleza racional asumen la responsabilidad de sus propias obras[3].

La paz no es un sueño, no es una utopía: la paz es posible. Nuestros ojos deben ver con mayor profundidad, bajo la superficie de las apariencias y las manifestaciones, para descubrir una realidad positiva que existe en nuestros corazones, porque todo hombre ha sido creado a imagen de Dios y llamado a crecer, contribuyendo a la construcción de un mundo nuevo. En efecto, Dios mismo, mediante la encarnación del Hijo, y la redención que él llevó a cabo, ha entrado en la historia, haciendo surgir una nueva creación y una alianza nueva entre Dios y el hombre (cf. Jr 31,31-34), y dándonos la posibilidad de tener « un corazón nuevo » y « un espíritu nuevo » (cf. Ez 36,26).

Precisamente por eso, la Iglesia está convencida de la urgencia de un nuevo anuncio de Jesucristo, el primer y principal factor del desarrollo integral de los pueblos, y también de la paz. En efecto, Jesús es nuestra paz, nuestra justicia, nuestra reconciliación (cf. Ef 2,14; 2Co 5,18). El que trabaja por la paz, según la bienaventuranza de Jesús, es aquel que busca el bien del otro, el bien total del alma y el cuerpo, hoy y mañana.

A partir de esta enseñanza se puede deducir que toda persona y toda comunidad –religiosa, civil, educativa y cultural– está llamada a trabajar por la paz. La paz es principalmente la realización del bien común de las diversas sociedades, primarias e intermedias, nacionales, internacionales y de alcance mundial. Precisamente por esta razón se puede afirmar que las vías para construir el bien común son también las vías a seguir para obtener la paz.

Los que trabajan por la paz son quienes aman, defienden y promueven la vida en su integridad
4. Quienes no aprecian suficientemente el valor de la vida humana y, en consecuencia, sostienen por ejemplo la liberación del aborto, tal vez no se dan cuenta que, de este modo, proponen la búsqueda de una paz ilusoria. La huida de las responsabilidades, que envilece a la persona humana, y mucho más la muerte de un ser inerme e inocente, nunca podrán traer felicidad o paz. En efecto, ¿cómo es posible pretender conseguir la paz, el desarrollo integral de los pueblos o la misma salvaguardia del ambiente, sin que sea tutelado el derecho a la vida de los más débiles, empezando por los que aún no han nacido? Cada agresión a la vida, especialmente en su origen, provoca inevitablemente daños irreparables al desarrollo, a la paz, al ambiente. Tampoco es justo codificar de manera subrepticia falsos derechos o libertades, que, basados en una visión reductiva y relativista del ser humano, y mediante el uso hábil de expresiones ambiguas encaminadas a favorecer un pretendido derecho al aborto y a la eutanasia, amenazan el derecho fundamental a la vida.

También la estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y promovida como la unión de un hombre y una mujer, frente a los intentos de equipararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas de unión que, en realidad, dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel insustituible en la sociedad.

Estos principios no son verdades de fe, ni una mera derivación del derecho a la libertad religiosa. Están inscritos en la misma naturaleza humana, se pueden conocer por la razón, y por tanto son comunes a toda la humanidad. La acción de la Iglesia al promoverlos no tiene un carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, prescindiendo de su afiliación religiosa. Esta acción se hace tanto más necesaria cuanto más se niegan o no se comprenden estos principios, lo que es una ofensa a la verdad de la persona humana, una herida grave inflingida a la justicia y a la paz.

Por tanto, constituye también una importante cooperación a la paz el reconocimiento del derecho al uso del principio de la objeción de conciencia con respecto a leyes y medidas gubernativas que atentan contra la dignidad humana, como el aborto y la eutanasia, por parte de los ordenamientos jurídicos y la administración de la justicia.

Entre los derechos humanos fundamentales, también para la vida pacífica de los pueblos, está el de la libertad religiosa de las personas y las comunidades. En este momento histórico, es cada vez más importante que este derecho sea promovido no sólo desde un punto de vista negativo, como libertad frente –por ejemplo, frente a obligaciones o constricciones de la libertad de elegir la propia religión–, sino también desde un punto de vista positivo, en sus varias articulaciones, como libertad de, por ejemplo, testimoniar la propia religión, anunciar y comunicar su enseñanza, organizar actividades educativas, benéficas o asistenciales que permitan aplicar los preceptos religiosos, ser y actuar como organismos sociales, estructurados según los principios doctrinales y los fines institucionales que les son propios. Lamentablemente, incluso en países con una antigua tradición cristiana, se están multiplicando los episodios de intolerancia religiosa, especialmente en relación con el cristianismo o de quienes simplemente llevan signos de identidad de su religión.

El que trabaja por la paz debe tener presente que, en sectores cada vez mayores de la opinión pública, la ideología del liberalismo radical y de la tecnocracia insinúan la convicción de que el crecimiento económico se ha de conseguir incluso a costa de erosionar la función social del Estado y de las redes de solidaridad de la sociedad civil, así como de los derechos y deberes sociales. Estos derechos y deberes han de ser considerados fundamentales para la plena realización de otros, empezando por los civiles y políticos.

Uno de los derechos y deberes sociales más amenazados actualmente es el derecho al trabajo. Esto se debe a que, cada vez más, el trabajo y el justo reconocimiento del estatuto jurídico de los trabajadores no están adecuadamente valorizados, porque el desarrollo económico se hace depender sobre todo de la absoluta libertad de los mercados. El trabajo es considerado una mera variable dependiente de los mecanismos económicos y financieros. A este propósito, reitero que la dignidad del hombre, así como las razones económicas, sociales y políticas, exigen que « se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos, o lo mantengan »[4]. La condición previa para la realización de este ambicioso proyecto es una renovada consideración del trabajo, basada en los principios éticos y valores espirituales, que robustezca la concepción del mismo como bien fundamental para la persona, la familia y la sociedad. A este bien corresponde un deber y un derecho que exigen nuevas y valientes políticas de trabajo para todos.

Construir el bien de la paz mediante un nuevo modelo de desarrollo y de economía
5. Actualmente son muchos los que reconocen que es necesario un nuevo modelo de desarrollo, así como una nueva visión de la economía. Tanto el desarrollo integral, solidario y sostenible, como el bien común, exigen una correcta escala de valores y bienes, que se pueden estructurar teniendo a Dios como referencia última. No basta con disposiciones de muchos medios y una amplia gama de opciones, aunque sean de apreciar. Tanto los múltiples bienes necesarios para el desarrollo, como las opciones posibles deben ser usados según la perspectiva de una vida buena, de una conducta recta que reconozca el primado de la dimensión espiritual y la llamada a la consecución del bien común. De otro modo, pierden su justa valencia, acabando por ensalzar nuevos ídolos.

Para salir de la actual crisis financiera y económica – que tiene como efecto un aumento de las desigualdades – se necesitan personas, grupos e instituciones que promuevan la vida, favoreciendo la creatividad humana para aprovechar incluso la crisis como una ocasión de discernimiento y un nuevo modelo económico. El que ha prevalecido en los últimos decenios postulaba la maximización del provecho y del consumo, en una óptica individualista y egoísta, dirigida a valorar a las personas sólo por su capacidad de responder a las exigencias de la competitividad. Desde otra perspectiva, sin embargo, el éxito auténtico y duradero se obtiene con el don de uno mismo, de las propias capacidades intelectuales, de la propia iniciativa, puesto que un desarrollo económico sostenible, es decir, auténticamente humano, necesita del principio de gratuidad como manifestación de fraternidad y de la lógica del don[5]. En concreto, dentro de la actividad económica, el que trabaja por la paz se configura como aquel que instaura con sus colaboradores y compañeros, con los clientes y los usuarios, relaciones de lealtad y de reciprocidad. Realiza la actividad económica por el bien común, vive su esfuerzo como algo que va más allá de su propio interés, para beneficio de las generaciones presentes y futuras. Se encuentra así trabajando no sólo para sí mismo, sino también para dar a los demás un futuro y un trabajo digno.

En el ámbito económico, se necesitan, especialmente por parte de los estados, políticas de desarrollo industrial y agrícola que se preocupen del progreso social y la universalización de un estado de derecho y democrático. Es fundamental e imprescindible, además, la estructuración ética de los mercados monetarios, financieros y comerciales; éstos han de ser estabilizados y mejor coordinados y controlados, de modo que no se cause daño a los más pobres. La solicitud de los muchos que trabajan por la paz se debe dirigir además – con una mayor resolución respecto a lo que se ha hecho hasta ahora – a atender la crisis alimentaria, mucho más grave que la financiera. La seguridad de los aprovisionamientos de alimentos ha vuelto a ser un tema central en la agenda política internacional, a causa de crisis relacionadas, entre otras cosas, con las oscilaciones repentinas de los precios de las materias primas agrícolas, los comportamientos irresponsables por parte de algunos agentes económicos y con un insuficiente control por parte de los gobiernos y la comunidad internacional. Para hacer frente a esta crisis, los que trabajan por la paz están llamados a actuar juntos con espíritu de solidaridad, desde el ámbito local al internacional, con el objetivo de poner a los agricultores, en particular en las pequeñas realidades rurales, en condiciones de poder desarrollar su actividad de modo digno y sostenible desde un punto de vista social, ambiental y económico.

La educación a una cultura de la paz: el papel de la familia y de las instituciones
6. Deseo reiterar con fuerza que todos los que trabajan por la paz están llamados a cultivar la pasión por el bien común de la familia y la justicia social, así como el compromiso por una educación social idónea.
Ninguno puede ignorar o minimizar el papel decisivo de la familia, célula base de la sociedad desde el punto de vista demográfico, ético, pedagógico, económico y político. Ésta tiene como vocación natural promover la vida: acompaña a las personas en su crecimiento y las anima a potenciarse mutuamente mediante el cuidado recíproco. En concreto, la familia cristiana lleva consigo el germen del proyecto de educación de las personas según la medida del amor divino. La familia es uno de los sujetos sociales indispensables en la realización de una cultura de la paz. Es necesario tutelar el derecho de los padres y su papel primario en la educación de los hijos, en primer lugar en el ámbito moral y religioso. En la familia nacen y crecen los que trabajan por la paz, los futuros promotores de una cultura de la vida y del amor[6].

En esta inmensa tarea de educación a la paz están implicadas en particular las comunidades religiosas. La Iglesia se siente partícipe en esta gran responsabilidad a través de la nueva evangelización, que tiene como pilares la conversión a la verdad y al amor de Cristo y, consecuentemente, un nuevo nacimiento espiritual y moral de las personas y las sociedades. El encuentro con Jesucristo plasma a los que trabajan por la paz, comprometiéndoles en la comunión y la superación de la injusticia.

Las instituciones culturales, escolares y universitarias desempeñan una misión especial en relación con la paz. A ellas se les pide una contribución significativa no sólo en la formación de nuevas generaciones de líderes, sino también en la renovación de las instituciones públicas, nacionales e internacionales. También pueden contribuir a una reflexión científica que asiente las actividades económicas y financieras en un sólido fundamento antropológico y ético. El mundo actual, particularmente el político, necesita del soporte de un pensamiento nuevo, de una nueva síntesis cultural, para superar tecnicismos y armonizar las múltiples tendencias políticas con vistas al bien común. Éste, considerado como un conjunto de relaciones interpersonales e institucionales positivas al servicio del crecimiento integral de los individuos y los grupos, es la base de cualquier educación a la auténtica paz.

Una pedagogía del que trabaja por la paz
7. Como conclusión, aparece la necesidad de proponer y promover una pedagogía de la paz. Ésta pide una rica vida interior, claros y válidos referentes morales, actitudes y estilos de vida apropiados. En efecto, las iniciativas por la paz contribuyen al bien común y crean interés por la paz y educan para ella. Pensamientos, palabras y gestos de paz crean una mentalidad y una cultura de la paz, una atmósfera de respeto, honestidad y cordialidad. Es necesario enseñar a los hombres a amarse y educarse a la paz, y a vivir con benevolencia, más que con simple tolerancia. Es fundamental que se cree el convencimiento de que « hay que decir no a la venganza, hay que reconocer las propias culpas, aceptar las disculpas sin exigirlas y, en fi n, perdonar »[7],de modo que los errores y las ofensas puedan ser en verdad reconocidos para avanzar juntos hacia la reconciliación. Esto supone la difusión de una pedagogía del perdón. El mal, en efecto, se vence con el bien, y la justicia se busca imitando a Dios Padre que ama a todos sus hijos (cf. Mt 5,21-48). Es un trabajo lento, porque supone una evolución espiritual, una educación a los más altos valores, una visión nueva de la historia humana. Es necesario renunciar a la falsa paz que prometen los ídolos de este mundo y a los peligros que la acompañan; a esta falsa paz que hace las conciencias cada vez más insensibles, que lleva a encerrarse en uno mismo, a una existencia atrofiada, vivida en la indiferencia. Por el contrario, la pedagogía de la paz implica acción, compasión, solidaridad, valentía y perseverancia.

Jesús encarna el conjunto de estas actitudes en su existencia, hasta el don total de sí mismo, hasta « perder la vida » (cf. Mt 10,39; Lc 17,33; Jn 12,35). Promete a sus discípulos que, antes o después, harán el extraordinario descubrimiento del que hemos hablado al inicio, es decir, que en el mundo está Dios, el Dios de Jesús, completamente solidario con los hombres. En este contexto, quisiera recordar la oración con la que se pide a Dios que nos haga instrumentos de su paz, para llevar su amor donde hubiese odio, su perdón donde hubiese ofensa, la verdadera fe donde hubiese duda. Por nuestra parte, junto al beato Juan XXIII, pidamos a Dios que ilumine también con su luz la mente de los que gobiernan las naciones, para que, al mismo tiempo que se esfuerzan por el justo bienestar de sus ciudadanos, aseguren y defiendan el don hermosísimo de la paz; que encienda las voluntades de todos los hombres para echar por tierra las barreras que dividen a los unos de los otros, para estrechar los vínculos de la mutua caridad, para fomentar la recíproca comprensión, para perdonar, en fin, a cuantos nos hayan injuriado. De esta manera, bajo su auspicio y amparo, todos los pueblos se abracen como hermanos y florezca y reine siempre entre ellos la tan anhelada paz[8].

Con esta invocación, pido que todos sean verdaderos trabajadores y constructores de paz, de modo que la ciudad del hombre crezca en fraterna concordia, en prosperidad y paz.

Vaticano, 8 de diciembre de 2012





sábado, 29 de diciembre de 2012

La fe te ayuda a dar lo mejor de ti

El año 1999 nació mi hija mayor, Trini, que a los pocos meses de vida presentó una epilepsia compleja que le causó graves daños neurológicos y me obligó a estar un año encerrada en mi casa, porque no la podía dejar ni un segundo sola. En esas circunstancias, difíciles y dolorosas para nosotros como familia, uno de mis momentos de respiro era asistir todos los lunes a un grupo que tenía una cuñada donde se leía y comentaba el Evangelio. Era lo que le daba sentido a mi semana y me oxigenaba para las dificultades y preocupaciones diarias. La asistencia constante a esos encuentros, nos ayudó como matrimonio, ya que con la enfermedad de nuestra hija necesitábamos apoyo y permanecer unidos para que no nos afectara en nuestra estabilidad matrimonial y familiar.

Pero esos encuentros no me dejaban plena, sentía que en esa inquietud espiritual -a esas alturas grande-, algo faltaba. Me costaba mucho, por ejemplo, el acercamiento a la Virgen. Aquí pesaban mis raíces luteranas. Para muchos luteranos, el cariño a la Virgen María no tiene importancia en el desarrollo de su fe. Casi no se ven exhibiciones de la imagen de María en la mayoría de las iglesias luteranas. Y entonces, en forma personal, comencé a relacionarme con ella; me motivaba su papel de madre que podía acogerme y ayudarme con los problemas que estaba viviendo.

Su hija Trini, de 13 años.El paso siguiente en este proceso de conversión se dio cuando mi hija pudo integrarse al Colegio Itahue, una institución cuya formación está encomendada al Opus Dei. Allí me puse en contacto con una amiga que comenzó a ayudarme en esta búsqueda de Dios.

En una primera etapa me cuestionaba cada paso. Pero, poco a poco, se fue dando todo para hacer mi profesión de fe a la Iglesia Católica. En este camino, tengo que reconocer que como cooperadora del Opus Dei me he aprovechado siempre de la Obra, de la disposición del colegio, los retiros mensuales, la orientación familiar, la dirección espiritual con el sacerdote y de la gran amistad de Mary Jane, mi amiga que me ayuda y orienta. Ella, con sus consejos y disponibilidad, me ayuda a aterrizar la fe en el día a día. También en este proceso no puedo dejar de destacar a mi marido que siempre ha sido muy generoso y respetuoso de mi búsqueda y proceso individual.

Con su hija Trini. Su llegada le ayudó a acercarse a la fe católica.Curiosamente mi hija Trini, con su enfermedad, fue el detonante de esta búsqueda. Si no la hubiese tenido creo que hubiese sido distinto. Es tan fácil conectarse con Dios a través del dolor, cómo te ayuda en las crisis, el cariño que comienzas a recibir... Si no hubiera dado estos pasos, creo que me perdería la mitad de estas experiencias.

Todo lo que me ocurre viene de la mano de Dios

La fe ayuda a estar siempre alegre, a encontrarle sentido a todo. Con ese foco sé que todo lo que ocurre viene de la mano de Dios, lo que ayuda a tomar decisiones, sobre todo, a servir.
El catolicismo me ha dado muchas herramientas de superación: la Misa diaria, las confesiones frecuentes, los medios de formación… Son como un espejo para conocerme más y tener conciencia de los defectos y debilidades y, lo más importante, pedirle ayuda al Señor para luchar y superarlos.
Por ejemplo, si pierdo la paciencia le pido a Dios que me la dé y me ayude a no fallar. También da una paz increíble: vivo el “hoy día” con intensidad. Si tuviera que definir la fe pienso que es como un farol prendido. Te ayuda a conocerte a ti misma y es un puente para servir mejor a los demás. El vivir de fe ayuda a dar lo mejor de uno a diario, porque no sabemos si habrá un después.



jueves, 27 de diciembre de 2012

Las 10 noticias sobre el Papa y el Vaticano que leerás en 2013

27 de Diciembre, 2012. (Romereports.com) Jugando un poco a adivinos y profetas, es fácil presentar las noticias que marcarán la actualidad del Papa y el Vaticano durante 2013.

La más importante es el viaje del Papa a Brasil para la multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, en la que participarán unos 2 millones de jóvenes.
Está previsto que Benedicto XVI aterrice el lunes 22 de julio y se despida el domingo 28. Además, el Vaticano está estudiando si visita también otros países de América Latina. Los principales candidatos son Colombia y Panamá.

También, este año Benedicto XVI publicará una nueva encíclica. Será la cuarta de su pontificado y tratará sobre la Fe. Quizá la firmará en enero.

El Año de la Fe, más que una noticia, es el hilo conductor que el Papa seguirá a lo largo del año. Para conmemorarlo, ha convocado encuentros a 360 grados.

Por ejemplo, el 15 de junio acogerá en el Vaticano un encuentro mundial para concienciar sobre el Derecho a la vida, la defensa de la dignidad de la persona desde su concepción hasta su muerte natural.

El 18 de mayo el Papa se reunirá en la plaza de San Pedro con representantes y miembros de todos los movimientos de la Iglesia católica. Se trata de instituciones que proponen modos concretos de vivir la propia fe y que atraen a millones de personas en todo el mundo. El Movimiento de los focolares, la Renovación carismática o Comunión y Liberación son algunos de los más numerosos.

El 2 de junio Benedicto XVI participará en una hora de adoración eucarística que por primera vez en la historia se celebrará simultáneamente en todos los países del mundo.


También ha convocado en Roma, los días 26 y 27 de octubre, a familias de todo el mundo, para reflexionar sobre cómo la fe les ayuda a afrontar las dificultades cotidianas.

En junio será noticia la reunión que el Papa mantendrá por primera vez con todos sus nuncios. Un encuentro en el que reflexionarán sobre el curioso oficio de significa representar al Papa, un líder político y religioso.

En octubre el Papa suele hacer nuevos santos. Este año puede batir record y canonizar en la misma ceremonia a 802 personas. Se trata de los 800 mártires de Otranto (Italia) asesinados por odio a la fe en el año 1480; la primera santa colombiana, la Madre Laura; y la beata mexicana Madre María Guadalupe.

La agenda es intensa a pesar de que el Papa cumple en abril 86 años y en enero se convierte en el cuarto pontífice más anciano de la Historia.

Durante este año, 10 cardenales cumplirán 80 años y perderán su derecho a entrar en un eventual cónclave. Significa que el 25 de diciembre de 2013 sólo habría 109 cardenales electores. Por eso, quizá un mes antes, el 24 de noviembre, con la clausura del Año de la Fe, el Papa nombrará nuevos príncipes de la Iglesia.


VER  MAS: http://www.romereports.com/palio/las-10-noticias-sobre-el-papa-y-el-vaticano-que-leeras-en-2013-spanish-8610.html




Martin Freeman, ‘El Hobbit’, afirma ser “una de las pocas personas que conozco que cree en Dios”

Lo cotidiano de su aspecto, su estatura, su voz, caracterizan muchos de los papeles que ha interpretado. Martin Freeman hace de la cotidianeidad un arte, y la mejor prueba de esta habilidad es el papel de Bilbo Bolsón, el célebre ‘Hobbit’ protagonista de la historia de J. R. R. Tolkien, que le ha regalado el director Peter Jackson y que llegará en los próximos días a las pantallas de todo el mundo.


Freeman nació en 1971, Aldershot, Hampshire, y es el pequeño de una familia de cinco hermanos. Con solo 10 años su padre, un oficial de la marina, murió de un ataque al corazón. Cuando murió, los padres de Freeman ya se habían separado.

Fue criado por su madre, Filomena, como católico. De niño acudió a la escuela Cardenal Newman y más tarde fue alumno de los Padres Salesianos: “Mi primera piedra de toque moral fue Jesús”, reconoce Freeman. “Y aunque la relación con mi fe nunca ha sido fácil –no soy lo que se dice un católico practicante– soy una de las pocas personas que conozco que cree en Dios”, ha dicho.
“La película Jesús de Nazaret de Zeffirelli, con el actor Robert Powell en el papel de Jesús, fue la primera encarnación de Jesús que vi. Yo tenía cinco años, y recuerdo que pensé: es increíble, brillante. Aquella película me tenía absolutamente admirado”.

Desde muy joven, la actuación ha sido su vía de escape. Cuando en la Navidad de 2009 estrenó la comedia familiar Nativity!, afirmaba: “La idea de que el más humilde será exaltado es, sin duda, una gran idea, por eso, quizá, se dice que la vida de Jesús es la historia más grande jamás contada. Es una historia con un comienzo realmente hermoso. Cuando vemos una película siempre nos ponemos del lado del más desvalido. Pues bien, ¿quién es Jesús sino el más desvalido? Seas creyente o no, su historia es la mejor lección sobre cómo hay que mirar el mundo, y lo realmente difícil es aplicarlo al día a día, ser cristiano es realmente difícil”, asegura.

“Para mí la religión tiene validez en la medida en que aporta buenas ideas y cosas buenas para ofrecer a los demás, como por ejemplo, la idea de la redención, la de que es posible cambiar, y cambiar las cosas a nuestro alrededor”, reconoce. Una idea, la de la transformación y la redención, que supo desarrollar mejor que nadie el maestro Tolkien en la historia de El Señor de los Anillos y su precuela, El Hobbit. Quizá no es la más grande jamás contada, pero sí una de las más grandes.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Centro Comunitario Espíritu Santo del Pueblo Santa Trinidad.

Nació en la dura crisis del año 2001 por una decisión del Padre Carlos Amuchastegui.
Hoy sigue su camino con instalaciones remodeladas y más servicios a la comunidad.
No solo es el comedor comunitario, sino que su accionar promueve también el crecimiento de niños, jóvenes y vecinos en un marco solidario.
Con motivo de las fiestas de fin de año los colaboradores y las familias dependientes del Centro Comunitario Espíritu Santo del Pueblo Santa Trinidad agradecen a todos los que generosamente abren sus manos y su corazón con los que menos tienen, ya que esta institución no es patrocinada ni promovida por partido político alguno y sus recursos provienen de aportes particulares y de la Municipalidad de Coronel Suárez.


En razón de ello reiteran su agradecimiento a los colaboradores y recuerdan que todos los sábados una gran cantidad de niños concurren al comedor comunitario donde se lleva a cabo un almuerzo, se generan actividades recreativas en el verano y se dictan disciplinas tales como música, computación, catequesis familiar, aprovechando la presencia de la acogedora Capilla que se encuentra al frente de la institución sobre la Avenida Alemanes del Volga, en el acceso al Pueblo Santa Trinidad.

Norma Gaab con todas las colaboradoras y el grupo de apoyo comparten la felicidad de esta Navidad y para ello han entregado en la redacción de La Nueva Radio Suárez un CD con imágenes de los chicos concurrentes y todas las actividades que se generan cada fin de semana.

La Nueva Radio Suárez - - 101.3 Mhz. - - LRM 818 - 02926-430005

Perú: Niños con discapacidad física interpretan musical único en América Latina

LIMA, 24 Dic. 12 / 12:00 pm (ACI/EWTN Noticias).- El colegio peruano “La Alegría en el Señor” organiza una obra musical única en América Latina, en la que participarán más de 100 artistas, entre ellos 70 niños y jóvenes con discapacidades físicas.



La obra, que se estrenará el jueves 27 de diciembre en Lima (Perú), se titula “Yo Puedo”, y busca transmitir un mensaje de fortaleza, fe y optimismo, en el que los niños con diferentes discapacidades físicas cantarán y bailarán, demostrando que son capaces de lograr todo lo que se proponen.

La canción principal del musical, en cuya letra se dice “yo puedo todo lo que quiero, y si yo lo puedo hacer, tú puedes también”, es, según explican los organizadores, “un llamado de atención para quienes muchas veces se dejen vencer por pequeñas piedras en el camino, mientras estos niños luchan y superan día a día problemas muchos más serios y difíciles”.

La obra será estrenada en el Teatro Peruano Japonés, con la intención de recaudar fondos y financiar los estudios de los niños de escasos recursos, que estudian becados en el colegio “La Alegría en el Señor”, especializado en la enseñanza a alumnos con discapacidades físicas.

“Yo Puedo” también se presentará, a pedido de los organizadores del evento, en la Jornada Mundial de la Juventud Río 2013, entre el 23 y 25 de julio en una importante plaza de Río de Janeiro, frente a más de un millón de jóvenes de todo el mundo.

Las entradas para el musical están a la venta en Teleticket de Wong y Metro, y se pueden adquirir a través de este enlace: http://www.teleticket.com.pe/tlk_formularios/frm_DetalleEventoPrecio.aspx?ceven=d1+6qpScJWc=


"YO PUEDO : Un sueño hecho musical" (resúmen):  http://youtu.be/XW0hH5SG2pM

martes, 25 de diciembre de 2012

“Que el misterio de la Navidad nos ayude a encontrarnos con nuestro verdadero ser”.

Padre Diego Kessler: “Que el misterio de la Navidad nos ayude a encontrarnos con nuestro verdadero ser”.


El párroco de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, de Cnel.Suarez, habló con La Nueva Radio Suárez sobre la significación de estas fechas.
“El Papa Benedicto XVI ha lanzado ya en octubre el Año de la Fe. A poco tiempo de caminar este año, vale una reflexión profunda de lo que significa la Fe, no sólo como una confianza humana o como algo que uno no entienda. La consistencia misma de la Fe es que Jesucristo está presente en medio de nosotros. Está presente, vino y lo hizo de una vez y para siempre. Esta presencia de Dios, en medio de la Navidad, nos permite que podamos estar un poco más atentos a su presencia y a lo que esta significa”.


Agrega que “todo se basa en lo externo, cuesta darnos cuenta de las cosas verdaderamente importantes. Antes era el SER, luego se cambió por el TENER, y hoy el tener mismo se ha cambiado por el APARECER, por el mostrarse. Hay un libro de Mario Vargas Llosa que habla de la civilización del espectáculo. Uno tiene que mostrarse, tiene que ver eventos. Me parece que tenemos que trabajar seriamente en esto: tratar de ver el contenido real de la vida. Si uno vive de espectáculos, cuando termina cada evento uno queda vacío. El vacío de contenidos nos deja tristes desorientados. No hay que perder de vista que el contenido de nuestra fe es Jesús. El misterio de la Navidad, nos ayuda a encontrarnos con nuestro verdadero ser, descubriendo que este contenido fundamental es la presencia de Dios en el mundo, que es lo que le da sentido al resto de las cosas”.




«La verdad ha brotado de la tierra» (Sal 85,12)

MENSAJE URBI ET ORBI


Navidad, martes 25 de diciembre de 2012

«Veritas de terra orta est» - «La verdad ha brotado de la tierra» (Sal 85,12)

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, feliz Navidad a todos vosotros y vuestras familias.

Expreso mi felicitación esta Navidad, en este Año de la fe, con estas palabras tomadas del Salmo: «La verdad brota de la tierra». En realidad, en el texto del Salmo las encontramos en futuro: «La verdad brotará de la tierra»; es un anuncio, una promesa, acompañada de otras expresiones que juntas suenan así: «La misericordia y la verdad se encontrarán, / la justicia y la paz se besarán; / la verdad brotará de la tierra, / y la justicia mirará desde el cielo; / el Señor nos dará la lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante él, / la salvación seguirá sus pasos» (Sal 85,11-14).
Hoy, esta palabra profética se ha cumplido. En Jesús, nacido en Belén de la Virgen María, se encuentran realmente la misericordia y la verdad, la justicia y la paz se han besado; la verdad ha brotado de la tierra y la justicia mira desde el cielo. San Agustín explica con feliz concisión: «¿Qué es la verdad? El Hijo de Dios. ¿Qué es la tierra? La carne. Investiga de dónde nació Cristo, y verás que la verdad nació de la tierra… la verdad nació de la Virgen María» (En. in Ps. 84, 13). Y en un sermón de Navidad afirma: «Con esta festividad anual celebramos, pues, el día en que se cumplió la profecía: “La verdad ha brotado de la tierra, y la justicia ha mirado desde el cielo”. La Verdad que mora en el seno del Padre ha brotado de la tierra para estar también en el seno de una madre. La Verdad que contiene al mundo, ha brotado de la tierra para ser llevada por manos de una mujer… La Verdad a la que no le basta el cielo, ha brotado de la tierra para ser colocada en un pesebre. ¿En bien de quién vino con tanta humildad tan gran excelsitud? Ciertamente, no vino para bien suyo, sino nuestro, a condición de que creamos» (Serm. 185, 1).

«A condición de que creamos». Ahí está el poder de la fe. Dios ha hecho todo, ha hecho lo imposible, se ha hecho carne. Su omnipotencia de amor ha realizado lo que va más allá de la comprensión humana, el Infinito se ha hecho niño, ha entrado en la humanidad. Y sin embargo, este mismo Dios no puede entrar en mi corazón si yo no le abro la puerta. Porta fidei. La puerta de la fe. Podríamos quedar sobrecogidos, ante nuestra omnipotencia a la inversa. Este poder del hombre de cerrarse a Dios puede darnos miedo. Pero he aquí la realidad que aleja este pensamiento tenebroso, la esperanza que vence el miedo: la verdad ha brotado. Dios ha nacido. «La tierra ha dado su fruto» (Sal 67,7). Sí, hay una tierra buena, una tierra sana, libre de todo egoísmo y de toda cerrazón. Hay en el mundo una tierra que Dios ha preparado para venir a habitar entre nosotros. Una morada para su presencia en el mundo. Esta tierra existe, y también hoy, en 2012, de esta tierra ha brotado la verdad. Por eso hay esperanza en el mundo, una esperanza en la que poder confiar, incluso en los momentos y en las situaciones más difíciles. La verdad ha brotado trayendo amor, justicia y paz.
Sí, que la verdad brote para la población de Siria, profundamente herida y dividida por un conflicto que no respeta ni siquiera a los enfermos y cosecha víctimas inocentes. Una vez más hago un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los prófugos y a los desplazados y, a través del diálogo, se alcance una solución política al conflicto.

Que la paz brote en la Tierra donde nació el Redentor, y él conceda a israelíes y palestinos la valentía de poner fin a tantos años de luchas y divisiones, y emprender con decisión la vía de la negociación.

Que en los países del Norte de África, que atraviesan una profunda transición en la búsqueda de un nuevo futuro – en particular en Egipto, la amada tierra bendecida por la infancia de Jesús – los ciudadanos construyan juntos sociedades basadas en la justicia, el respeto de la libertad y la dignidad de cada persona.

Que la paz brote en el vasto continente asiático. Que el Niño Jesús mire con benevolencia a los numerosos pueblos que habitan en aquellas tierras y, de modo especial, a cuantos creen en él. Que el Rey de la Paz dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China en el alto cometido que les espera. Expreso mis mejores deseos de que en esta misión se valore la contribución de las religiones, respetanto a cada una de ellas, de modo que puedan contribuir a la construcción de una sociedad solidaria, para bien de ese noble pueblo y del mundo entero.

Que la Navidad de Cristo favorezca la vuelta de la paz en Malí y de la concordia en Nigeria, donde crueles atentados terroristas continúan causando víctimas, particularmente entre los cristianos. Que el Redentor ayude y consuele a los prófugos del Este de la República Democrática del Congo y conceda la paz a Kenia, donde sangrientos atentados han golpeado la población civil y los lugares de culto.

Que el Niño Jesús bendiga a los numerosos fieles que lo celebran en Latinoamérica. Que haga crecer sus virtudes humanas y cristianas, sostenga a cuantos se han visto obligados a emigrar lejos de su familia y de su tierra. Que fortalezca a los gobernantes en su compromiso por el desarrollo y en la lucha contra la criminalidad.

Queridos hermanos y hermanas, amor y verdad, justicia y paz se han encontrado, se han encarnado en el hombre nacido de María en Belén. Ese hombre es el Hijo de Dios, es Dios que ha entrado en la historia. Su nacimiento es un brote de vida nueva para toda la humanidad. Que todas las tierras sean una tierra buena, que acoge y hace brotar el amor, la verdad, la justicia y la paz. Feliz Navidad. BENEDICTO XVI

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"Donde no se da gloria a Dios tampoco hay paz"...

VATICANO, 25 Dic. 12 / 07:27 am (ACI/EWTN Noticias).- Al presidir la Misa de Nochebuena celebrada en la Basílica de San Pedro, el Papa Benedicto XVI subrayó que “con la gloria de Dios en las alturas, se relaciona la paz en la tierra a los hombres”, por lo que “donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz”.


El Santo Padre lamentó en su homilía la existencia de corrientes de pensamiento populares que “sostienen lo contrario: la religión, en particular el monoteísmo, sería la causa de la violencia y de las guerras en el mundo”.

Para estas corrientes de pensamiento “sería preciso liberar antes a la humanidad de la religión para que se estableciera después la paz. El monoteísmo, la fe en el único Dios, sería prepotencia, motivo de intolerancia, puesto que por su naturaleza quisiera imponerse a todos con la pretensión de la única verdad”.

El Santo Padre indicó que si bien “es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el ‘no’ a Dios restablecería la paz”.

“Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre. Entonces, ya no es la imagen de Dios, que debemos honrar en cada uno, en el débil, el extranjero, el pobre. Entonces ya no somos todos hermanos y hermanas, hijos del único Padre que, a partir del Padre, están relacionados mutuamente”.

El Papa señaló que los géneros de violencia que aparecen al negar a Dios “y cómo el hombre desprecia y aplasta al hombre, lo hemos visto en toda su crueldad el siglo pasado”.

“Sólo cuando la luz de Dios brilla sobre el hombre y en el hombre, sólo cuando cada hombre es querido, conocido y amado por Dios, sólo entonces, por miserable que sea su situación, su dignidad es inviolable”.

Benedicto XVI remarcó que “en el transcurso de todos estos siglos, no se han dado ciertamente sólo casos de uso indebido de la religión, sino que la fe en ese Dios que se ha hecho hombre ha provocado siempre de nuevo fuerzas de reconciliación y de bondad. En la oscuridad del pecado y de la violencia, esta fe ha insertado un rayo luminoso de paz y de bondad que sigue brillando”.

“Cristo es nuestra paz, y ha anunciado la paz a los de lejos y a los de cerca. Cómo dejar de implorarlo en esta hora: Sí, Señor, anúncianos también hoy la paz, a los de cerca y a los de lejos”.

El Santo Padre también pidió a Dios que ilumine a “las personas que se creen en el deber aplicar la violencia en tu nombre, para que aprendan a comprender lo absurdo de la violencia y a reconocer tu verdadero rostro. Ayúdanos a ser hombres ‘en los que te complaces’, hombres conformes a tu imagen y, así, hombres de paz”.

El Papa exhortó a los fieles a realizar la “’travesía’ con la que salimos de nuestros hábitos de pensamiento y de vida, y sobrepasamos el mundo puramente material para llegar a lo esencial, al más allá, hacia el Dios que, por su parte, ha venido acá, hacia nosotros”.

“Pidamos al Señor que nos dé la capacidad de superar nuestros límites, nuestro mundo; que nos ayude a encontrarlo, especialmente en el momento en el que él mismo, en la Sagrada Eucaristía, se pone en nuestras manos y en nuestro corazón”.
Benedicto XVI pidió no sólo pensar en “la gran travesía hacia el Dios vivo, sino también en la ciudad concreta de Belén, en todos los lugares donde el Señor vivió, trabajó y sufrió”.

“Pidamos en esta hora por quienes hoy viven y sufren allí. Oremos para que allí reine la paz. Oremos para que israelíes y palestinos puedan llevar una vida en la paz del único Dios y en libertad”.

El Papa pidió por Líbano, Siria, Irak y los demás países circundantes de Israel, para que en ellos se asiente la paz y “que los cristianos en aquellos países donde ha tenido origen nuestra fe puedan conservar su morada; que cristianos y musulmanes construyan juntos sus países en la paz de Dios”.

El Santo Padre cuestionó también “qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta. ¿Habría lugar para ellos?”.

“La gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos? Y así se comienza porque no tenemos tiempo para Él”.

El Papa lamentó que “cuanto más rápidamente nos movemos, cuanto más eficaces son los medios que nos permiten ahorrar tiempo, menos tiempo nos queda disponible”.

Benedicto XVI señaló que muchas veces no hay lugar para Jesús en nuestros pensamientos ni en nuestros sentimientos y deseos, pues “nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles, la felicidad que se pueda experimentar, el éxito de nuestros proyectos personales y de nuestras intenciones”.

“Estamos completamente «llenos» de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros”.

El Papa aseguró que “la conversión que necesitamos debe llegar verdaderamente hasta las profundidades de nuestra relación con la realidad. Roguemos al Señor para que estemos vigilantes ante su presencia, para que oigamos cómo él llama, de manera callada pero insistente, a la puerta de nuestro ser y de nuestro querer”.
A diferencia de los pastores, a quienes “les movía una santa curiosidad y una santa alegría” por ir a conocer a Jesús, dijo el Papa, “tal vez es muy raro entre nosotros que nos apresuremos por las cosas de Dios”.

“Hoy, Dios no forma parte de las realidades urgentes. Las cosas de Dios, así decimos y pensamos, pueden esperar”.

Benedicto XVI exhortó a los fieles a pedirle a Dios “que la santa curiosidad y la santa alegría de los pastores nos inciten también hoy a nosotros, y vayamos pues con alegría allá, a Belén, hacia el Señor que también hoy viene de nuevo entre nosotros”.

lunes, 24 de diciembre de 2012

" Juntos esperamos al único capaz de cambiar nuestras vidas".

Con verdadero ejemplo de participación y compromiso, la Pastoral de Juventud de Punta Alta, llevó a cabo otra edición de los convocantes “Pesebres vivientes”.

El lugar elegido fue Barrio Laura, bajo el lema “ Juntos esperamos al único capaz de cambiar nuestras vidas”.

Los jóvenes se encargaron de llevar iluminación y sonido al predio de La Plata y Falucho desde las 20:00 Hs. del domingo.

Luego de la tradicional escena de navidad, todo fue emoción para los más chicos, con el reparto de juguetes, choripanes, sorteos y un show de fuegos artificiales.



Reyes Magos se fotografiaron junto a las familias y distribuyeron los juguetes donados por la comunidad.
FELICITACIONES A LA PASTORAL JUVENIL DE PUNTA ALTA, A LOS CHICOS DE "NUDO A NUDO" Y A TODAS LAS COMUNIDADES

domingo, 23 de diciembre de 2012

Benedicto XVI: Imitemos a María en Navidad

VATICANO, 23 Dic. 12 / 07:11 am (ACI/EWTN Noticias).- En sus palabras previas al rezo del Ángelus, ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI exhortó a Imitar a María en Navidad, al reflexionar sobre la visita de la Virgen a su pariente Isabel.


El Santo Padre pidió que “imitemos a María en el tiempo de Navidad, visitando a cuantos viven en dificultad, en particular los enfermos, los encarcelados, los ancianos y los niños. E imitemos también a Isabel que recibe al huésped como Dios mismo: sin desearlo, no lo conoceremos nunca al Señor, sin esperarlo no lo hallaremos, sin buscarlo no lo encontraremos”.

“Con la misma alegría de María que va apurada donde Isabel, también nosotros vamos al encuentro del Señor que viene. Oremos para que todos los hombres busquen a Dios, descubriendo que es Dios mismo quien primero nos viene a visitar”.

El Papa señaló que el episodio de la visitación, narrado en el Evangelio del día, “no representa solamente un gesto de cortesía, sino que describe con gran sencillez el encuentro del Antiguo con el Nuevo Testamento”.

“Las dos mujeres, las dos embarazadas, encarnan en efecto la espera y el Esperado. La anciana Isabel simboliza a Israel que espera al Mesías, mientras la joven María lleva consigo el cumplimiento de tal espera, para bien toda la humanidad”.

El Santo Padre subrayó que “en las dos mujeres se encuentran y reconocen antes que nada los frutos de sus vientres, Juan y Cristo”.

“La Exultación de Juan en el vientre de Isabel es el signo del cumplimiento de la espera: Dios esta apunto de visitar a su pueblo”.

Benedicto XVI recordó que ya “en la Anunciación, el arcángel Gabriel le había hablado a María del embarazo de Isabel como prueba de la potencia de Dios: la esterilidad, a pesar de la edad avanzada, se había transformado en fertilidad”.

Isabel, señaló el Papa, al acoger a María “reconoce que se está realizando la promesa de Dios a la humanidad y exclamó: ‘¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?’”.

“La expresión ‘bendita eres entre las mujeres’ se refiere en el Antiguo testamento a Yael y a Judit, dos mujeres guerreras que lucharon por salvar a Israel. Ahora en cambio se ha dirigido a María, jovencita pacífica que está por generar al Salvador del mundo”.

El Papa indicó que la alegría de Juan en el vientre “recuerda la danza que el rey David hizo cuando acompañó el ingreso del Arca de la Alianza en Jerusalén”.

“El Arca que contenía las tablas de la Ley, el maná y el cetro de Arón, era el signo de la presencia de Dios en medio a su pueblo. El recién nacido Juan exulta de alegría ante María, Arca de la nueva Alianza, que lleva en su vientre a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre”.

El Santo Padre resaltó que “la escena de la Visitación expresa también la belleza de la acogida: donde hay acogida recíproca, escucha, dar espacio al otro, allí está Dios y la alegría que viene de Él”.

“A María, Arca de la Nueva y Eterna Alianza, confiamos nuestro corazón, para que lo haga digno de acoger la visita de Dios en el misterio de su Navidad”, concluyó.
VER MAS: Benedicto XVI en Ángelus: http://player.rv.va/vaticanplayer.asp?language=it&tic=VA_622A6Z38

sábado, 22 de diciembre de 2012

“Tiempo de compromiso para los cristianos en el mundo”

VATICANO, 21 Dic. 12 / 04:00 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI publicó un artículo sobre la Navidad titulado “Tiempo de compromiso para los cristianos en el mundo” en el medio estadounidense especializado en economía “Financial Times”.


Según explicó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Santo Padre redactó el artículo a solicitud del “Financial Times”, que le pidió un comentario sobre la Navidad, con ocasión de la publicación de su último libro, “La Infancia de Jesús”.
En ocasiones anteriores, el Papa también respondió a solicitudes “inusuales” de medios de comunicación, como una intervención en la BBC, en Navidad, pocos meses después de su viaje a Reino Unido, o la entrevista para el programa “A su imagen” de la RAI, en la que respondió preguntas sobre Viernes Santo.

A continuación, el texto completo del artículo del Papa Benedicto XVI:

Tiempo de compromiso en el mundo para los cristianos

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", fue la respuesta de Jesús cuando le preguntaron qué pensaba sobre el pago de los impuestos. Los que lo interrogaban, obviamente, querían tenderle una trampa. Querían obligarle a tomar partido en el encendido debate político sobre la dominación romana en la tierra de Israel.
Y sin embargo, había aún más en juego: si Jesús era realmente el Mesías esperado, entonces, de seguro, se opondría a los gobernantes romanos. Por lo tanto, la pregunta estaba calculada para desenmascararle, o como una amenaza para el régimen o como un impostor.

La respuesta de Jesús lleva hábilmente la cuestión a un nivel superior, poniendo en guardia, sutilmente, sea de la politización de la religión como de la divinización del poder temporal y de la búsqueda incansable de la riqueza. Quienes lo escuchaban tenían que entender que el Mesías no era César, y que César no era Dios.

El reino que Jesús venía a instaurar era de una dimensión absolutamente superior. Cómo respondió a Poncio Pilato: "Mi reino no es de este mundo".

Los relatos de Navidad del Nuevo Testamento tienen el propósito de transmitir un mensaje similar. Jesús nació durante un "censo del mundo entero", deseado por César Augusto, el emperador famoso por llevar la Pax Romana a todas las tierras sujetas al dominio romano.
Sin embargo, este niño, nacido en un rincón oscuro y distante del imperio, estaba a punto de ofrecer al mundo una paz mucho mayor, verdaderamente universal en sus objetivos que trascendía todos los límites del espacio y del tiempo.
Jesús se nos presenta como heredero del rey David, pero la liberación que traía a su propia gente no consistía en mantener a raya a los ejércitos enemigos; consistía,en cambio, en derrotar para siempre al pecado y a la muerte.


El nacimiento de Cristo nos reta a replantearnos nuestras prioridades, nuestros valores, nuestra forma de vida. Y ,al mismo tiempo que la Navidad es, sin duda, un momento de gran alegría, es también una ocasión de reflexión profunda, incluso de examen de conciencia.

Al final de un año, que ha significado privaciones económicas para muchos: ¿Qué podemos aprender de la humildad, de la pobreza, de la sencillez del pesebre?

La Navidad puede ser el momento en que aprendemos a leer el Evangelio, a conocer a Jesús no sólo como el Niño del pesebre, sino como aquel en que reconocemos al Dios hecho hombre.
En el Evangelio es donde los cristianos encuentran inspiración para la vida cotidiana y para su participación en los asuntos del mundo, sea en el Parlamento que en la Bolsa. Los cristianos no tendrían que huir del mundo, por el contrario, deben comprometerse en él.

Pero su participación en la política y en la economía tendría que trascender cualquier forma de ideología.
Los cristianos luchan contra la pobreza porque reconocen la dignidad suprema de cada ser humano, creado a imagen de Dios y destinado a la vida eterna. Los cristianos trabajan para una distribución equitativa de los recursos de la tierra, porque están convencidos de que, como administradores de la creación de Dios, tenemos el deber de cuidar de los más débiles y vulnerables.

Los cristianos se oponen a la codicia y la explotación porque están convencidos de que la generosidad y el amor desinteresado, enseñados y vividos por Jesús de Nazaret, son el camino que conduce a la plenitud de la vida. La fe cristiana en el destino trascendente de cada ser humano implica la urgencia de la tarea de promover la paz y la justicia para todos.

Debido a que estos fines son compartidos por muchos, es posible una colaboración amplia y fructífera entre los cristianos y los otros. Y, sin embargo, los cristianos dan al César solamente lo que es del César, pero no lo que pertenece a Dios. A veces, a lo largo de la historia los cristianos no han podido acceder a las peticiones de César.

Desde el culto al emperador de la antigua Roma a los regímenes totalitarios del siglo apenas pasado, César ha intentado tomar el lugar de Dios. Cuando los cristianos se niegan a inclinarse ante los falsos dioses propuestos en nuestros tiempos no es porque tengan una visión anticuada del mundo.

Por el contrario, es porque están libres de las ataduras de la ideología y animados por una visión tan noble del destino humano, que no pueden comprometerse con nada que la pueda socavar.

En Italia, muchos Belenes están adornados con ruinas de antiguos edificios romanos. Esto demuestra que el nacimiento del niño Jesús marca el fin del antiguo orden, el mundo pagano, en el que las pretensiones de César parecían imposibles de desafiar.

Ahora hay un nuevo rey, que no confía en la fuerza de las armas, sino en el poder del amor. Él trae esperanza a todos aquellos que, como él mismo, viven en los márgenes de la sociedad. Trae esperanza a aquellos que son vulnerables en medio de las suertes de un mundo precario.

Desde el pesebre, Cristo nos llama a vivir como ciudadanos de su reino celestial, un reino que todas las personas de buena voluntad pueden contribuir a construir aquí en la tierra”.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Joven maestra cristiana dio su vida para salvar a 17 niños en masacre de EEUU

WASHINGTON D.C., 17 Dic. 12 / 12:01 pm (ACI/EWTN Noticias).- Victoria Soto era una maestra cristiana de origen puertorriqueño en el colegio Sandy Hook en Connecticut (Estados Unidos) que logró salvar la vida de 17 niños el día de la masacre perpetrada por Adam Lanza, que dejó como trágico saldo la muerte de 27 personas, entre ellos 20 pequeños.


Soto, de 27 años, reaccionó rápidamente cuando escuchó los disparos en el aula vecina que Lanza había efectuado. Le dijo los 17 niños a los que estaba dando clase que los ruidos eran parte de un juego y que para ganar debían esconderse en los armarios del salón de clase y permanecer en silencio. Los pequeños la obedecieron.

Según diversos medios locales, cuando Lanza ingresó al aula, Victoria le dijo que los niños estaban en clase de gimnasia pero la explicación no convenció al homicida. Él abrió fuego contra uno de los armarios y ella se colocó entre las balas y los niños para protegerlos lo que le costó la vida.

"Abraza a tus seres queridos y diles cuántos los amas porque nunca sabes cuando los volverás a ver otra vez. Hazlo en honor a Vicki", escribió en su cuenta de twitter Carlee Soto el sábado 15 de diciembre, un día después de la masacre.

Un primo de Victoria, Jim Wiltsie, dijo que Victoria "perdió la vida haciendo lo que amaba. Ella amaba a esos niños y su meta en la vida era ser una maestra para moldear a esa jóvenes mentes".

Victoria, graduada en la Eastern Connecticut State University, estaba estudiando para obtener una maestría en educación especial en la Southern Connecticut State University. Soto trabajó durante 5 años en el colegio Sandy Hook

"Tienen una maestra que estaba más preocupada por sus alumnos que por ella. Eso habla de su carácter, su compromiso y su dedicación", señaló el alcalde John Harkins de Stratford, según informa Associated Press, durante un memorial celebrado el sábado al que asistieron unas 300 personas.

Victoria Soto vivía con sus padres y sus hermanas y asistía a la Lordship Community Church en Stratford. Uno de sus amigas, Andrea Crowell, dijo a AP que la maestra "puso primero a sus niños. Ella siempre hablaba de eso. Ella quiso hacer lo mejor por ellos, enseñarles algo nuevo cada día".

domingo, 16 de diciembre de 2012

Catecúmenos de Tailandia viven Adviento y Navidad en preparación de su Bautismo

Bangkok (Domingo, 16-12-2012, Gaudium Press)
El tiempo de Adviento es uno de los momentos especiales para fortalecer la fe en preparación de la Navidad y de la segunda venida de Jesucristo. Para los tailandeses que se preparan para ser admitidos en la Iglesia mediante el sacramento del Bautismo, la Arquidiócesis de Bangkok preparó eventos especiales que los unan a las celebraciones de la Iglesia y los separen de "la angustia y la tristeza" de la vida cotidiana sin Cristo.


Durante el segundo domingo de Adviento, que en el país la Iglesia dedica especialmente al estudio de la Biblia, los catecúmenos se congregaron para refleccionar la palabras del profeta Baruc, cuyo capítulo cinco describe la experiencia que vivirán los catecúmenos y enriquece "el proceso de preparar los adultos para ser buenos cristianos", como lo expresó a Asia News el P. Akeratna Pathumhom.

El P. Pathumhom, quien es el encargado del cuidado pastoral de los próximos católicos, comentó que "hay un centenar de personas" que atiende a los cursos de formación en la fe para recibir el Bautismo los días domingo en la Arquidiócesis.
La mayoría de ellos recibirán el sacramento en la Vigilia Pascual de 2013. Para ellos el Adviento también "es un período que llama a la conversión", en el cual pueden buscar y obtener "la paz y el amor en Jesucristo".

"La mayoría de ellos muestra un deseo sincero de hacerse católico", expresó con satisfacción la catequista Orapin Chomjinda. "Todos escuchan la Palabra de Dios, comparten sus experiencias y finalmente comienzan un estudio real de la fe católica". La catequista destacó el ejemplo de una joven budista quien se dirigió a la Iglesia Católica buscando una respuesta diferente a sus problemas personales y profesionales. "Ahora, todas las mañanas," describió Orapin, "antes de ir a trabajar, ora a Jesucristo y le pide a Él que le ayude durante el día".
Con información de Asia News.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Virgen de Guadalupe ofrece poderoso mensaje contra el aborto

ROMA, 12 Dic. 12 / 04:35 pm - El Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Cardenal Marc Ouellet, aseguró que la aparición de la Virgen de Guadalupe como una mujer embarazada es en sí un poderosísimo testimonio de vida contra el aborto.


La imagen de la Virgen de Guadalupe apareció en 1531 en la tilma de San Juan Diego en el Tepeyac (México). Destaca en ella que no porta al niño Jesús en brazos, sino que luce una cinta negra atada a su vientre, símbolo azteca de gestación maternal.

Durante el Congreso Internacional Ecclesia in América que se celebra del 9 al 12 de diciembre en el Vaticano, el Cardenal Ouellet subrayó que María de Guadalupe "se muestra sin el niño en brazos y con el niño en el vientre, y ese es un mensaje poderosísimo ante la cultura de la muerte, ante el hecho de que muchos niños mueren antes de nacer".

El Cardenal Ouellet, quien además es Prefecto para la Congregación de los Obispos, indicó que la Virgen embarazada "nos recuerda que la palabra de Dios se hizo carne en el vientre de una mujer y Él nos lleva la redención, la renovación de las relaciones, la misericordia al mundo y también una apertura a la vida y a la esperanza".

En medio de tanta confusión, el sí a la vida de María permitió la venida de Jesús al mundo y recordó que esa "es la verdadera solución de la humanidad, de todas las culturas y es el regalo de Dios para toda la humanidad".

Además, explicó que la Virgen también dio otro poderoso mensaje a la cultura indígena "practicaba sacrificios humanos… de manera que la Virgen se presentó como la madre del verdadero Dios que nos dice que no tienen que sacrificar a sus hijos porque es Él quien sacrificó a su hijo para llevarnos a la libertad, a la redención, al cambio en los corazones, en las relaciones humanas, una nueva cultura, y un nuevo comienzo".



"Éste es el mensaje de la Virgen, que nos orienta hacia su hijo el crucificado, pero también el resucitado, que es nuestra esperanza".
La autoridad vaticana destacó también que esta advocación mariana no solamente es un punto de unión entre América del Sur y del Norte sino que, además, es visible en su rostro y en su nombre la historia de la reconciliación de todas las culturas.

Se puede ver "en la manera que se presenta a sí misma, María es un nombre que tiene raíces judías y, Guadalupe, es un nombre con raíces árabes. Así que unidos ‘María y Guadalupe’, hacen también un mensaje por sí mismo de reconciliación, de proximidad entre culturas", concluyó.

VER MAS: LA VIRGEN DE GUADALUPE Y JUAN DIEGO LA PELICULA http://www.youtube.com/watch?v=9gDLjX9ACfk

lunes, 10 de diciembre de 2012

Proclamar a Cristo en América hoy

Ciudad del Vaticano: “El amor de Cristo nos urge a dedicarnos sin reservas a proclamar su nombre en todos los rincones de América, llevándolo con libertad y entusiasmo a los corazones de todos sus habitantes. Por ello es preciso asumir este cometido animando a los sacerdotes, a los diáconos, los consagrados y los agentes de pastoral a purificar y vigorizar cada vez más su vida interior a través del trato sincero con el Señor y la participación digna y asidua en los sacramentos”, expresó Benedicto XVI en la misa celebrada ayer, domingo 9 de diciembre en la basílica de San Pedro con la que se inauguró el Congreso Internacional Ecclesia in America, que tendrá lugar en el Vaticano hasta el 12 de diciembre promovido por la Pontificia Comisión para América Latina y los Caballeros de Colón, en colaboración con el Instituto de Estudios Guadalupanos.
“El amor de Cristo nos urge a dedicarnos sin reservas a proclamar su nombre en todos los rincones de América, llevándolo con libertad y entusiasmo a los corazones de todos sus habitantes”, expresó Benedicto XVI en la misa celebrada ayer, domingo 9 de diciembre en la basílica de San Pedro con la que se inauguró el Congreso Internacional Ecclesia in America, que tendrá lugar en el Vaticano hasta el 12 de diciembre promovido por la Pontificia Comisión para América Latina y los Caballeros de Colón, en colaboración con el Instituto de Estudios Guadalupanos.


El Congreso reflexionará la Asamblea sinodal, convocada por el beato Juan Pablo II entre noviembre y diciembre de 1987 titulada “Encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América”.

“La Exhortación apostólica “Ecclesia in America”, dijo el Papa en su homilía, mostraba ya “retos y dificultades que en la hora actual siguen presentes con singulares y complejas características. En efecto, el secularismo y diferentes grupos religiosos se expanden por todas las latitudes, dando lugar a numerosas problemáticas. La educación y promoción de una cultura por la vida es una urgencia fundamental ante la difusión de una mentalidad que atenta contra la dignidad de la persona y no favorece ni tutela la institución matrimonial y familiar”.

“¿Cómo no preocuparse, continuó el Pontífice, por las dolorosas situaciones de emigración, desarraigo o violencia, especialmente las causadas por la delincuencia organizada, el narcotráfico, la corrupción o el comercio de armamentos? ¿Y qué decir de las lacerantes desigualdades y las bolsas de pobreza provocadas por cuestionables medidas económicas, políticas y sociales?”.

El Papa subrayó que todas esas importantes cuestiones requerían un esmerado estudio, pero que más allá de la evaluación técnica de las mismas “la Iglesia católica tiene la convicción de que la luz para una solución adecuada sólo puede provenir del encuentro con Jesucristo vivo que suscita actitudes y comportamientos cimentados en el amor y la verdad. Ésta es la fuerza decisiva para la transformación del Continente americano”.

“El amor de Cristo nos urge a dedicarnos sin reservas a proclamar su nombre en todos los rincones de América, llevándolo con libertad y entusiasmo a los corazones de todos sus habitantes. Por ello es preciso asumir este cometido animando a los sacerdotes, a los diáconos, los consagrados y los agentes de pastoral a purificar y vigorizar cada vez más su vida interior a través del trato sincero con el Señor y la participación digna y asidua en los sacramentos”.

“A esto ayudará una adecuada catequesis y una recta y constante formación doctrinal, con fidelidad total a la Palabra de Dios y al Magisterio de la Iglesia y buscando dar respuesta a los interrogantes y anhelos que anidan en el corazón del hombre. Un renovado espíritu misionero y el ardor y generosidad de su compromiso serán una aportación insustituible que la Iglesia universal espera y necesita de la Iglesia en América”, finalizó el Santo Padre.+