domingo, 20 de septiembre de 2015

Estos testimonios conmovieron al Papa en encuentro con sacerdotes y religiosos en Bosnia


SARAJEVO, 06 Jun. 15 / 12:33 pm (ACI).- El Papa Francisco tuvo hoy un encuentro con los sacerdotes, religiosos, religiosas y seminaristas en la catedral del Sagrado Corazón de Jesús en Sarajevo, durante su visita apostólica a Bosnia-Herzegovina. Un sacerdote y dos religiosos compartieron con el Santo padre su testimonio de fidelidad a Cristo y a la Iglesia Católica en medio de la persecución a los cristianos, durante la guerra en la década de 1990.
Bosnia-Herzegovina sufrió a inicios de la década de 1990 una cruenta guerra, que acabó con más de 97 mil vidas y ocasionó cerca de dos millones de desplazados. Los enfrentamientos tuvieron un motivo principalmente étnico y religioso, entre bosnios (musulmanes), serbios (cristianos ortodoxos) y croatas (católicos).
Los testimonios conmovieron tanto al Papa Francisco que decidió improvisar su discurso, dejando de lado el que había preparado con anterioridad.
El primer testimonio que escuchó el Papa Francisco fue el del P. Zvominir. En el año 1992 fue designado como párroco y se hizo cargo de una comunidad de 50 fieles.
Para entonces ya había estallado la guerra en Bosnia-Herzegovina. Aunque muchos le sugirieron escapar, el P.Zvominir se negó porque no quería dejar a sus parroquianos a merced del peligro. Lo mismo hicieron todos los sacerdotes de la diócesis. Ocho de ellos fueron asesinados.
“En la Misa del Domingo de Ramos fui capturado. Me golpearon hasta hacerme perder el conocimiento y trataron de hacerme confesar de que por ser sacerdote era un criminal de guerra, y que todos los demás sacerdotes también lo eran y que nosotros educábamos criminales”.
El presbítero fue torturado por los soldados y recordó que las cadenas le ocasionaron heridas, cuyas marcas todavía conserva, y que a causa de las torturas su salud se debilitó, y fue enviado a un hospital para dejarlo morir. Sin embargo, sobrevivió y fue designado por su Obispo como misionero de guerra.
Debido a las heridas de la guerra sufre de esclerosis múltiple, pero “como dice San Pablo, me glorío de mi debilidad porque mi fuerza está en Cristo”, dijo el sacerdote.
Fray Jozo fue el segundo en contar su experiencia durante la guerra. El 14 de mayo de 1992 la policía irrumpió en la casa parroquial y se lo llevaron al campo de concentración,  junto con muchos de sus parroquianos. El fraile comentó que los soldados dejaron muchas casas destruidas.
“Estuve cuatro meses en el campo de concentración. El tiempo transcurrido en un lugar así no se cuenta por meses sino por días, horas y segundos. Los días eran muy largos porque estaban llenos de incertidumbre y miedo.  Esos 120 días fueron como 120 años o más. Sufrimos tratos inhumanos, hambre y frío. Tampoco teníamos con qué lavarnos”.
Fray Jozo narró que fue golpeado y torturado con diversos instrumentos. “Estoy seguro que ningún puede soportar todos estos sufrimientos sin la ayuda de Dios. Solo la fe y la esperanza nos daban la fuerza para empezar cada día. También la oración fue mi sostén”.
El fraile confesó que un día pidió a los soldados que lo maten porque ya no podía soportar más torturas. Pero ellos le respondieron: “No morirás tan fácilmente”. Desde ese momento se aferró a la vida y conservaba la esperanza de que podría dar testimonio de los horrores de la guerra.
El tercer testimonio que escuchó el Papa Francisco fue el de Sor Ljubica, de la congregación Hijas de la Divina Caridad.

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