domingo, 2 de mayo de 2010

LOS CRISTIANOS LAICOS, IGLESIA EN EL MUNDO

PARTICIPACIÓN Y CORRESPONSABILIDAD DE LOS LAICOS EN LA VIDA Y MISIÓN DE LA IGLESIA

1ª. Animar la participación de los laicos en la vida de la comunidad.

2ª. Impulsar los organismos colegiales y facilitar la participación de los laicos en la elaboración, realización y revisión de los planes de acción.

3ª. Estimular la participación de los laicos en la evangelización misionera.

4ª. Promover los ministerios y servicios laicales.

5ª. Alentar la corresponsabilidad de los laicos desde el "ministerio de la comunidad".

PRESENCIA PÚBLICA DE LA IGLESIA, PRESENCIA DE LOS LAICOS EN LA VIDA PÚBLICA
1ª. Estimular la sensibilidad, conciencia social y participación de los cristianos laicos en la vida pública.

2ª. Promover la presencia pública de la Iglesia y de los cristianos laicos en el marco de la evangelización.

3ª. Promover el análisis de situaciones concretas, el discernimiento comunitario, las actuaciones públicas y la revisión de los procesos.

4ª. Alentar la participación de los laicos en las instituciones civiles.

5ª. Animar el reconocimiento y promoción de las asociaciones, movimientos e instituciones eclesiales.

6ª. Clarificar los problemas implicados en la participación de los católicos en la vida pública y la presencia pública de la Iglesia y fomentar la formación socio-política de los católicos.

7ª. Ofrecer el necesario y adecuado apoyo, orientación y acompañamiento pastoral a los cristianos laicos comprometidos en la vida pública.

FORMACIÓN DE LOS LAICOS

1ª. Despertar la conciencia de la necesidad de la formación en todos los miembros de nuestras comunidades.

2ª. Profundizar el sentido de la formación que hoy necesitan los laicos.

3ª. Ofrecer un proyecto-marco de formación.

4ª. Fomentar la formación de la dimensión socio-política de la fe en el marco de la formación integral.

5ª. Promover la elaboración de planes y materiales de formación.

6ª. Ofrecer materiales pedagógicos para facilitar la difusión y asimilación de los documentos de la Iglesia.

7ª. Promover escuelas e instituciones de formación de laicos.

8ª. Animar a los seminaristas, sacerdotes y religiosos a formarse adecuadamente para acompañar a los laicos

Los cristianos laicos, nuevos samaritanos
Si ayer la tentación de los cristianos pudo ser reducir el cristianismo al culto, hoy es, sin duda, la de separar la fe de los diversos ámbitos de la vida: familia, profesión, economía, política... La parábola del buen samaritano nos revela que el hombre concreto, reducido, es el camino de la Iglesia.
Hoy la Iglesia ha de recorrer de nuevo viejos caminos y emprender otros nuevos que se abren en nuestro tiempo a la evangelización: la familia, la juventud, el trabajo, la política, los medios de comunicación.

Los cristianos laicos son la Iglesia en estos caminos de la historia, en los diversos escenarios de la sociedad secular. Los laicos han de acompañar y aun cargar sobre sus hombros a los hombres reducidos, para conducirles hasta su destino: la plenitud de ser hijos de Dios. El compromiso de los laicos en las realidades seculares garantizará, a un tiempo, la secularidad, el valor humano de las realidades temporales, y su dimensión trascendente, sin confusión ni separación.
Ciertamente "grava sobre todos los laicos la gloriosa carga de trabajar para que el designio de salvación alcance cada día más a todos los hombres de todos los tiempos y de toda la tierra".
En un mundo secular los laicos -hombres y mujeres, niños, jóvenes y ancianos-son los nuevos samaritanos, protagonistas de la nueva evangelización, con el Espíritu Santo que se les ha dado. El Espíritu Santo impulsa a los evangelizadores y hace que se conviertan, comprendan y acepten el evangelio que se les propone. La nueva evangelización se hará, sobre todo, por los laicos, o no se hará.

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