sábado, 31 de mayo de 2014

SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


El viernes 27 de junio tuvo lugar en la Capilla San Lucas del Instituto Juan Pablo II, contiguo al Comando de Salud del Ejército, la celebración de una Santa Misa con motivo de conmemorar la Solemnidad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de la Sanidad Castrense y los diez años de la Pastoral de Salud.

La celebración fue presidida por Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano del Obispado Castrense y concelebraron el Delegado para la Pastoral de la Salud, Monseñor Luis Eugenio Ferrari, el Capellán Mayor de la Armada, Monseñor Germán Carmona y los Capellanes Roberto Beldi, Capellán Castrense del Hospital Militar de Campo de Mayo; el Padre José Antonio Lepore, Capellán Castrense del Hospital Militar Central y el Padre Alberto Luis Luna Andrine, Capellán Castrense del Hospital Naval Pedro Mallo.
 
HOMILÍA DE MONSEÑOR CANDIA POR LA SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

“La designación de la Madre de Dios bajo el titulo de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro como Patrona de la Sanidad en el ámbito castrense, no es algo fortuito o producto d una ocurrencia caprichosa.

La imagen es un icono; una composición religiosa con un estilo propio, que centra la atención en la Madre de Dios y en Jesucristo Niño quien se acoge al refugio de sus brazos. Flanquean la figura central en tamaño mas reducido (lo que expresa que son de menor categoría) las imágenes de los Arcángeles Miguel y Rafael. Ambos presentan los instrumentos de la Pasión: cruz, lanza, esponja, etc.

El primer mensaje que nos transmite es la actitud humana ante el dolor. La reacción espontanea es de temor, rechazo huida.. El temor se refleja en el Niño que mira con ojos interrogantes y asustados, tembloroso su cuerpo y la angustia en sus manos que se aferran a las de la Madre. Nos trae a la memoria aquel: ” si es posible aparta de mi este cáliz” ( en el cuadro como un anuncio futuro) en el huerto como una realidad inminente ante la cruz de la Pasión.

La mirada de la Madre de Dios invita a la reflexión. Tiene un aire de tristeza, de dolor pero también de contemplación profunda que induce a meditar, a pensar..

Y toda la composición trae un mensaje de esperanza y de consuelo en el dolor, como llama el Concilio: “María signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor” (L.G. 68)

Ese consuelo y esa esperanza es lo que indica el nombre con el que quiso ser invocada: “Soy la Madre del Perpetuo Socorro”.

La contemplación de esa mirada nos lleva a buscar el significado del dolor, de la enfermedad. Sabemos que el dolor en todas sus formas es consecuencia del pecado, el fruto amargo producido por la primera rebeldía allá en el Génesis. Pero después que Jesucristo muere y resucita, adquiere una dimensión, un significado nuevo. Más aún como enseña San Pablo- “completa en bien de los redimidos lo que falta a la Pasión de Cristo”.

La enfermedad para el cristiano es como el sol ardiente del verano que produce la madurez de los frutos. Contiene en sí una potencialidad no imagniadam una fecundidad que es fruto de la purificación que produce el dolor.

Ante todo la mirada de la Madre de Dios, induce la calma, ala serenidad, ala paz que nacen de la cercanía del Salvador y de quien es nuestra firme esperanza y seguro consuelo: de quien es Perpetuo Socorro.

Como todo icono, no tiene proyección, profundidad, sombras.. Todo está en un solo plano. Como en la eternidad: el “nunc stans” (ahora detenido) de Santo Tomás de Aquino. Para Dios todo es presente. No hay antes o después: es eterno. El socorro de María es perpetuo.

El fondo dorado del cuadro indica el cielo; la felicidad eterna. Su enseñanza?: “Invita a poner la mirada en la eternidad, con la esperanza en el cielo…” No en las cosas que pasan, porque “ni ojo vio ni oído oyó lo que Dios tiene preparado para los que le aman”. Observar, valorar lo que es transitorio, con el pensamiento puesto en lo eterno: lo que es para siempre.

El consuelo más solido y verdadero del que sufre es la verdad. Y la Verdad con mayúscula.. Al enfermo no se lo engaña fácilmente: para no mirar de frente la eternidad ( que se termina su peregrinación) aparentemente cree (quiere creer) que no está tan mal, que ya pasara el mal transe, que esta mejorando.. Al profesional, al verlo sufrir, mas de una vez le acosa el pensamiento de “abreviar el dolor”. La vida es patrimonio exclusivo de Dios. Y lo que realmente importa es la etapa de la eternidad, la definitiva, la que anhela todo ser humano, que tiene vocación del absoluto (“peregrino del absoluto”…)

La mirada de la Madre de Dios, nos invita a tener el dolor la única postura realista y esperanzada : la que nace de la fe en Jesucristo, que venció el dolor y la muerte con su resurrección al tercer día..

Y desde ahí comienza para Él como primicia, el cuarto día que es eterno. La eternidad feliz que es nuestro destino y la meta final de la peregrinación..

Que esta peregrinación nuestra, con sus peripecias, con las luces y las sombras que le son propias, se desarrolle siempre bajo la mirada de la Madre, quien nos contempla, nos observa, vela por nosotros desde su icono con su Perpetuo Socorro.”
Foto: SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

El viernes 27 de junio tuvo lugar en la Capilla San Lucas del Instituto Juan Pablo II, contiguo al Comando de Salud del Ejército, la celebración de una Santa Misa con motivo de conmemorar la Solemnidad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de la Sanidad Castrense y los diez años de la Pastoral de Salud.

La celebración fue presidida por Monseñor Pedro Candia, Administrador Diocesano del Obispado Castrense y concelebraron el Delegado para la Pastoral de la Salud, Monseñor Luis Eugenio Ferrari, el Capellán Mayor de la Armada, Monseñor Germán Carmona y los Capellanes Roberto Beldi, Capellán Castrense del Hospital Militar de Campo de Mayo; el Padre José Antonio Lepore, Capellán Castrense del Hospital Militar Central y el Padre Alberto Luis Luna Andrine, Capellán Castrense del Hospital Naval Pedro Mallo.

Los aprendizajes, reflexiones y experiencias de vida del Hermano Luis Luján.


Responsable de la Fazenda De La Esperanza de Carhué.
Tema adicciones.
Visitó el Colegio FASTA San José y habló con los jóvenes y con los padres.
Estas Fazendas son instituciones que surgieron en Brasil hace unos 30 atrás para acompañar el proceso que siguen las personas que quieren salir de distintos tipos de adicciones.
En un principio los fundadores alquilaron una casa en la que convivieron 4 chicos de las calles, donde se instala el trípode de Espiritualidad, el Trabajo y la Convivencia.
Con el tiempo, luego de 10 años de funcionamiento, surgen también los grupos “Esperanza Viva”, que acompañan a familiares y grupos de personas que están en la Fazenda.
Hoy en día están presentes en distintos países: Europa, Asia, África y se ha extendido en América. En Argentina funcionan hasta ahora 5 casas, pero ese número se ampliará en dos más para los próximos meses cuando se habilite incluso una Fazenda para mujeres.
La primera de ellas fue en Dean Funes, en Córdoba, desde donde se ha extendido hacia diferentes lugares. La más cercana a Coronel Suárez es la que está instalada en Carhué desde hace un año, ya que fue inaugurada el 7 de enero del 2013.
El jueves el Hermano Luis Luján, quien dirige la Fazenda de Carhué, invitado por el Colegio FASTA San José, estuvo en la ciudad brindando charlas, primero a los jóvenes estudiantes y luego a los padres, multiplicando, como dijo en una entrevista ante La Nueva Radio Suárez, “el mensaje de esperanza que sí es posible cambiar de vida, dejar adicciones, estilos de vida que afecten a la persona”.
Sobre el año transcurrido en Carhué dijo que fue “muy positivo, tuvimos ingresos de chicos de la zona, algo que no suele ocurrir muy pronto desde el momento que se instala una Fazenda; por eso nosotros trajimos chicos de Dean Funes, que estaban haciendo allí su proceso y vinieron a terminarlo aquí en Carhué. Tuvimos acompañamiento a las familias con muchas actividades de prevención a través de charlas ante los jóvenes y los adultos. Muchas veces se acercan a la Fazenda para buscar ayuda, charlan con los chicos y eso solo es motivo de esperanza. En Coronel Suárez uno de los logros fue el grupo Esperanza Viva, que se reúne cada jueves en la Capilla de Fátima. Hemos crecido y tenemos perspectivas de seguir haciéndolo con el esfuerzo y el trabajo de los internos y la ayuda de muchas personas”.
Consultado en torno a cómo es el proceso de recuperación, dijo que “tenemos dos etapas concretas: los tres primeros meses, que los llamamos de desapego, donde la persona no ve a la familia, toda la comunicación es por carta. El hecho de escribir ayuda a la persona a expresar sentimientos, a ver objetivamente lo que ponen y lo que reciben en cada carta, tiempo que antes no lo valoraba, no lo tenía en cuenta. Luego de los tres primeros meses ve a la familia y a partir de allí todos los meses tiene una visita. Durante ese primer tiempo tenemos una reunión con la familia donde vamos trabajando y acompañando a esa otra parte que quedó muchas veces dañada por el problema de adicción de un hijo, de un esposo, lo que sea. Durante el año de recuperación hacen un mes de formación, donde profundizan más toda su vivencia dentro de la Fazenda y ese mes lo hacen en Dean Funes, en Córdoba. Allí es casi como un pueblito, donde quien atiende es gente normal que busca hacer un cambio de vida”.
El Hermano Luis Luján, antes de desarrollar su tarea pastoral en las Fazendas, trabajó con jóvenes en situación de calle y con problemas de adicción, por lo que tiene una amplia experiencia en el tema.
Consultado en torno a lo que ha aprendido de cada una de las personas con las que ha tomado contacto a través de esta tarea, dijo que “lo que primero aprendí es que uno tiene que escuchar mucho a las personas, estar atento. La persona expresa su sentimiento. Aprendí también, junto con los chicos, que es posible transformar la vida. Si ellos pueden cambiar la vida, si pueden dejar una sustancia que es adictiva, que genera dependencia física, cómo tantas personas que no tenemos dependencia a una sustancia no podemos salir de otras situaciones de vida. Aprendí con ellos que es posible cambiar la vida y que es posible ser felices desde la simplicidad, compartiendo las cosas simples de la vida. Aprendí también lo importante que es el trabajo en red con la familia”.
En una reflexión final para los padres, el Hermano Luis Luján expresó que “creo que todos los padres tienen el don de amar a sus hijos, por eso buscan el bien. Ninguno estudia para ser padre, se puede equivocar, se va aprendiendo en el proceso. Quiero decirles que no bajen los brazos, que no pierdan la esperanza, se puede sacar a un hijo adelante. La única batalla que se pierde es la que se deja de luchar en la vida”.

viernes, 30 de mayo de 2014

La vida cristiana no es una fiesta, sino “alegría en esperanza”

  

(RV).- (Con audio) RealAudioMP3 “Su tristeza se cambiará en alegría”. Esta promesa de Jesús a sus discípulos fue el centro de la homilía del Papa Francisco de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice proclamó como un himno a la alegría cristiana, que, observó, no se puede comprar, sino sólo recibir como don del Señor. La alegría de los cristianos, dijo, es “alegría en esperanza”.

San Pablo era muy valiente, porque tenía la fuerza del Señor. El Papa Francisco desarrolló su homilía a partir de esta constatación, centrada, como hemos dicho, en la alegría del cristiano. Ciertamente, observó, algunas veces también el Apóstol de las gentes tenía miedo. “Nos sucede a todos nosotros en la vida – añadió – que tengamos un poco de miedo”. Y nos preguntamos – dijo el Papa – si “no sería mejor bajar un poco el nivel y no ser tan cristianos y buscar un compromiso con el mundo”. Pero Pablo – prosiguió – sabía que cuanto “él hacía no les gustaba a los judíos ni a los paganos”, pero no se detiene y por eso debe soportar problemas y persecuciones. Y esto – agregó Francisco – “nos hace pensar en nuestros miedos, en nuestros temores”. A la vez que recordó que también Jesús en el Getsemaní tuvo miedo y angustia. Mientras en su despedida dice claramente a sus discípulos que el “mundo se alegrará” por sus sufrimientos, como sucederá con los primeros mártires en el Coliseo:

“Y nosotros debemos decirnos la verdad: no toda la vida cristiana es una fiesta. ¡No toda! Se llora, tantas veces se llora. Cuando estás enfermo; cuando tienes un problema en tu familia con un hijo, con una hija, la esposa, el marido; cuando ves que el sueldo no alcanza hasta fin de mes y tienes un hijo enfermo; cuando ves que no puedes pagar la cuota del crédito inmobiliario de la casa y se deben ir… Tantos problemas, tantos que nosotros tenemos. Pero Jesús nos dice: ‘¡No tengas miedo!’. ‘Sí, estarán tristes, llorarán y también la gente se alegrará, la gente que está contra ti’”.
“También hay otra tristeza – prosiguió el Papa –: la tristeza que nos llega a todos nosotros cuando vamos por un camino que no es bueno”. Cuando, “por decirlo sencillamente”, “vamos a comprar la alegría, la alegría, esa del mundo, esa del pecado, al final hay un vacío dentro de nosotros, hay tristeza”. Y ésta – reafirmó – “es la tristeza de la mala alegría”. La alegría cristiana, en cambio, “es alegría en esperanza, que llega”:

“Pero en el momento de la prueba nosotros no la vemos. Es una alegría que es purificada por las pruebas y también por las pruebas de todos los días: ‘Su tristeza se cambiará en alegría’. Pero cuando vas a lo de un enfermo o a lo de una enferma que sufre tanto es difícil decir: ‘¡Ánimo! ¡Coraje! ¡Mañana tendrás alegría!’. ¡No, no se puede decir! Debemos hacerla sentir como la hizo sentir Jesús. También nosotros, cuando estamos precisamente en la oscuridad, que no vemos nada: ‘Yo sé, Señor, que esta tristeza se cambiará en alegría. ¡No sé cómo, pero lo sé!’. Un acto de fe en el Señor. ¡Un acto de fe!”
Para comprender la tristeza que se transforma en alegría – dijo más adelante el Papa – Jesús toma el ejemplo de la mujer que da a luz: “Es verdad, en el parto la mujer sufre tanto, pero después, cuando el niño está con ella, se olvida”. Lo que queda, por tanto, es “la alegría de Jesús, una alegría purificada”. Esa es “la alegría que queda”. Una alegría – reconoció Francisco – “escondida en algunos momentos de la vida, que no se siente en los momentos feos, pero que viene después: una alegría en la esperanza”. Éste, por tanto, “es el mensaje de la Iglesia de hoy: ¡no tener miedo!”:

“Ser valeroso en el sufrimiento y pensar que después viene el Señor, después viene la alegría, después de la oscuridad sale el sol. Que el Señor nos de a todos nosotros esta alegría en la esperanza. Y el signo de que nosotros tenemos esta alegría en esperanza es la paz. Cuántos enfermos, que están en el final de la vida, con los dolores, tienen esa paz en el alma… Ésta es la semilla de la alegría, ésta es la alegría en la esperanza, la paz. ‘¿Tú tienes paz en el alma en el momento de la oscuridad, en el momento de las dificultades, en el momento de las persecuciones, cuando todos se alegran por tu mal? ¿Tienes paz? Si tienes paz, tú tienes la semilla de aquella alegría que vendrá después’. Que el Señor nos haga comprender estas cosas”.


jueves, 29 de mayo de 2014

Decenas de muertos, incluido un sacerdote, en ataque a iglesia en República Centroafricana

La parroquia servía como refugio a cientos de personas que huyen de la violencia. Los islamistas del grupo Séléka asesinaron a más de 30 personas, incluido el sacerdote, en un violento ataque a una iglesia católica en Bangui, la capital de República Centroafricana.


miércoles, 28 de mayo de 2014

Sus órganos iban a ser donados, pero movió dos dedos y se convirtió en “el milagro de Navidad”

PHOENIX, 27 May. 14 / 09:08 pm (ACI/EWTN Noticias).- Sam Schmid es un joven de 23 años a quien recientemente le han dado de alta, ahora juega baloncesto y estudia en la universidad; sin embargo, en 2011, cuando regresaba de su escuela católica, un accidente automovilístico lo hizo entrar en coma. Con el paso del tiempo, al considerarlo con muerte cerebral, los doctores hablaron con sus padres para desconectarlo y donar sus órganos, pero inesperadamente el joven movió dos dedos e inició una recuperación “realmente extraordinaria”.
Según indicó ABC News, el accidente del 19 de octubre de 2011 no solo le había dejado a Sam los dos fémures y la mano izquierda fracturados, sino sobre todo serias lesiones cerebrales que casi siempre son fatales.
Los daños en el cerebro eran tan severos que el hospital local no podía tratarlo, por lo que fue trasladado hacia Barrow, al Centro Médico San José en Phoenix, donde los especialistas realizaron una cirugía de aneurisma potencialmente mortal.
El joven no respondía y los médicos abordaron con la familia el tema de la donación de órganos. Esto ocurrió hace dos años. En ese momento, Sam comenzó a responder, levantando dos dedos.
Sin embargo, el severo daño cerebral hacía a los médicos dudar de si el joven podría volver a caminar, retomar sus estudios o incluso hablar.
Instalado en el Centro Transitorio de Neuro Rehabilitación, del Instituto Neurológico Barrow, Sam Schmid fue tratado por el equipo de terapia física, ocupacional y del lenguaje liderado por neuropsicóloga Kristi Husk, quienes trabajaron cerca de 40 horas a la semana con el joven durante los últimos dos años.
“Estoy sorprendido por el resultado final”, dijo Schmid a ABC News. “Yo estaba dispuesto a cumplir con toda la ayuda en el Barrow, y mi recuperación está basada en el duro trabajo que hice”.
Cuando Schmid llegó, tenía que ayudarse de un andador. Además tenía dificultades básicas en el habla y para pasar los alimentos.
“Describiría esto como un estado frágil física y emocionalmente”, dijo Husk. Sin embargo, el “campo de entrenamiento”, al igual que la intensidad del trabajo de rehabilitación inspiraron a Schmid, quien rápidamente pasó a una transición más intensa, ingresó como voluntario en el gimnasio para personas con discapacidad y trabajó en la sala de correos del hospital y en la biblioteca, reaprendiendo los hábitos de trabajo y socialización.
“Su recuperación es realmente extraordinaria”, dijo Husk. “Estamos muy orgullosos de él”. “Vemos un montón de pacientes aquí y Sam era el más grave”, dijo la especialista, que lleva diez años trabajando en este campo.
Husk recordó Schmid “fue encontrado muerto en la escena (del accidente) y estaba con soporte para mantenerlo vivo. Hemos visto recuperarse pacientes y hemos visto algunos pequeños milagros, pero el de Sam es de lejos la más impresionante recuperación que he visto en mi experiencia”.
A sus 23 años, Sam fue recientemente dado de alta y ahora es un miembro importante del equipo de baloncesto, ha vuelto a sus estudios y espera ser técnico veterinario. Según ABC News, esta recuperación extraordinaria ha sido considerada por quienes la vivieron, “el milagro de Navidad”.