domingo, 9 de septiembre de 2012

Mi viaje al Líbano se coloca bajo el signo de la paz...

“No podemos resignarnos a la violencia... mi viaje apostólico se coloca bajo el signo de la paz”, así se refirió el papa Benedicto XVI, -en su saludo en francés este medio día a los peregrinos durante el rezo del Angelus– sobre su próximo viaje apostólico al Líbano, destacando su alegría por los intensos días –del 14 al 16– en que encontrará al pueblo libanés, a las autoridades y a los cristianos de esta nación y de los pueblos vecinos.

“En los próximos días, dijo el Papa, voy a realizar un viaje apostólico al Líbano para firmar la Exhortación Apostólica post-sinodal, fruto de la Asamblea Especial para Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, celebrado en octubre de 2010. No ignoro la situación, a menudo dramática que viven los habitantes de esa región, desgarrada desde hace tiempo por conflictos incesantes. Comprendo la angustia de los numerosos habitantes de Medio Oriente cotidianamente inmersos en sufrimientos de todo tipo, que afligen tristemente, y algunas veces mortalmente, su vida personal y familiar”.

“Mi preocupado pensamiento, agregó el Santo Padre, se dirige a los que, en búsqueda de un lugar de paz, abandonan su vida familiar y profesional y experimentan la precariedad de los exiliados”.

Y exhortó “aunque parezca difícil encontrar soluciones a los diversos problemas que afectan a la región, no podemos resignarnos a la violencia y a la exacerbación de las tensiones. El compromiso para impulsar el diálogo y la reconciliación tiene que ser una prioridad para todas las partes implicadas y debe ser sostenido por la comunidad internacional, cada vez más consciente de la importancia que tiene para el mundo entero, una paz estable y duradera en toda la región”.

“Mi viaje apostólico al Líbano, concluyó, y por extensión a Medio Oriente en su conjunto, se coloca bajo el signo de la paz, en referencia a las palabras de Cristo: "Les doy mi paz". ¡Qué Dios bendiga el Líbano y Medio Oriente Medio!”
La noche del 12 de septiembre, víspera de la llegada del Papa al Líbano, se realizará una vigilia islamo-cristiana para invocar la protección de Dios y de la Virgen María sobre la visita de Benedicto XVI. Cuatro procesiones de jóvenes saldrán desde cuatro lugares de Beirut para confluir en la plaza del Museo, en el lugar llamado Jardín de María. El encuentro que tiene por lema: ‘Juntos en la paz, en el amor, en la libertad y en la seguridad’, “será una fiesta nacional y popular, para mostrar a todo el mundo que el Líbano puede ser, también en este momento histórico, el país de la convivencia entre cristianos y musulmanes”, explicó a la agencia vaticana Fides el Padre Antoine Daou, secretario de la Comisión de la Conferencia Episcopal Libanesa para el diálogo con el Islam.

El papa Benedicto XVI llevará un regalo personal a los jóvenes del Líbano, se trata del catecismo youcat recientemente traducido al árabe. La entrega de los primeros 50.000 libros, -de unas 300 páginas y que da respuesta a 527 preguntas sobre la fe- se realizará durante el encuentro que el Santo Padre mantendrá con la juventud en su viaje apostólico al Líbano el 15 de septiembre. “Es el primer catecismo para jóvenes en árabe. Hasta ahora no había nada parecido. Se dirige a la juventud en el Líbano y en todo el Cercano Oriente. Esperamos que el catecismo contribuya a reforzar a los jóvenes en la fe”, declara con entusiasmo el padre Andrzej Halemba, responsable de Cercano Oriente y del mundo árabe en “Ayuda a la Iglesia Necesitada” (AIN), organismo que se hizo cargo de los costos de la impresión.

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jueves, 6 de septiembre de 2012

Se inició en el mundo lésbico con 15 años... pero Dios la ayudó

Se llama Doreena Paz, tiene 34 años, y hoy es una mujer muy distinta a la de hace 20 años. Cuenta en exclusiva para Religión en Libertad su inicio en el mundo lésbico con tan sólo 15 años y todo lo que ha vivido en el llamado mundo gay.


Hoy, después de realizar una terapia reparativa para sanar sus heridas emocionales, está a punto de casarse con un hombre. Éste es su impresionante testimonio:

Muchas preguntas sin respuesta desde niña

«Mis recuerdos lésbicos comienzan ya a los 5 años. Recuerdo que me gustaba una vecinita de mi misma edad en aquel entonces y también me gustaban algunas nenas de mi barrio. La situación se extendió también para mis compañeras de escuela, con las maestras de turno.
»Fui criada la mayor parte de mi infancia en un colegio católico. Y si bien en mi hogar había problemas matrimoniales de mis padres, eso no me creaba conflictos con Dios.

»Fue al llegar a los 11 años cuando descubrí que me gustaban las mujeres. Pero lo confirmé recién al llegar a los 14 años. Tuve una crisis religiosa y de identidad bastante importante. Mis pensamientos iban y venían tratando de entender cómo era posible que yo naciera así, puesto que mis recuerdos de lesbiana eran de una edad muy tierna.

Aparece la depresión

»No lograba resolver el conflicto. Para colmo, mis padres peleaban con una violencia sostenida casi todos los días. Pasaba mis días encerrada en mi habitación pensando en lo que me pasaba, de que si sólo a mi me pasaba lo que sentía, cuestionando a Dios hasta extenuarme. Mis notas se estampillaron. Era visible que padecía una depresión cósmica. Me acuerdo que se llamó a mis padres y les hablaron. Pero nadie tenía idea de lo que me pasaba. Le había insinuado algo a mi madre a los 12 años, pero ella pensó que se trataba de algo pasajero. Yo sufrí por meses en silencio, recluida en mi cuarto.

El psicólogo y la "variedad sexual"

»Hasta que me llevaron al psicólogo, por supuesto. Y el psicólogo, siguiendo la línea de todos los métodos psicológicos actuales, me dijo que lo que yo tenía era una "variedad sexual”, que era como una lámpara al revés, que seguía iluminando (no comprendo por qué mi sentido común no me dijo que ese ejemplo no era aplicable a todos los objetos: por decir, una olla al revés no sirve para olla). Y yo le creí. Y me sentí libre.
Después de eso pasé mi tiempo debatiéndome qué debía hacer. Me había enamorado de una compañera de la escuela. Y ella no iba a acceder a mí. Además, no tenía idea de cómo hacerlo.

Carácter masculino

»Cumplí 15 años. Y a mí se me hacía que ya era demasiado tiempo sin probar “el amor”. Además, podía sentir que mi personalidad se configuraba al carácter masculino: la audacia, la arrogancia, la palabra fácil, la temeridad, el pensar sólo en sexo...
»Claro que nadie podía decirme que era sólo un tierno pollito, tan vulnerable como cualquier niña de 15 años. Y que además era bastante ingenua e inocente.

Antros gays-lésbicos

»Les mentía a mis padres acerca de mis salidas. Y dado mis rasgos físicos y robustez, fue fácil que pudiera entrar en antros gays-lésbicos. En aquella época se los mezclaba a todos en la misma bolsa, no como ahora que van separados.
»Yo ni siquiera había ido a una disco “normal”. No tenía idea de cómo eran. Y nunca había sido de andar mucho fuera de casa. Así que ir a esos lugares fue como lanzarme al vacio sin alas…
»Era notorio cómo yo podía ir tranquilamente a esos lugares sin que ni siquiera me pidieran el documento. Es más, al hacer las averiguaciones para dar con alguna disco alternativa, no tuve ningún problema. Me facilitaron el dato con un par de preguntas a personas concretas.

"Ella 30 años... y yo con 15"

»Así fue como conocí a Martina. Ella tenía 30 años. Y yo 15, con todo lo que eso significa. Antes de eso había bailado con otras, pero no me atreví a nada más. Me sentía como un pez pequeño en medio de tiburones. Intuía cosas malas. Pero Martina parecía ser buena. De hecho, ella misma me advirtió que tuviera cuidado de otras, que sólo querían fiesta…

Con 15 años y viviendo con Martina

»La situación en mi casa se tornó insostenible. Y yo, a mis 15 años, cargaba con una ingenuidad cercana a la estupidez; agarré mis cosas y me fui sin más, a vivir con Martina.
»Pero Martina no era tan buena como yo creía. Tenía un verdadero problema con el alcoholismo. Además tenía un amigo entrometido que no me caía bien para nada. Además Martina era celosísima. Con esos celos que te golpean y lastiman.

Una relación al borde del sadomasoquismo

»Yo pensaba que así era el amor entre mujeres. Es lo que me decía Martina. Pero mi relación con ella bordeó el sadomasoquismo. Y yo me fui distanciando más.
Caminaba por las calles pidiendo ayuda a Dios. No tenía quien más me ayudase. No sabía ni siquiera si me iba a ayudar. Me sentía muy por debajo de ser tan siquiera una criatura de Dios. Pero también en aquella época creía que Dios perdonaba cualquier cosa y que al fin y al cabo amar no podía ser pecado, aunque fuera amar a otra mujer. Yo sólo sabía que no tenía a quién más pedirle ayuda. Yo estaba aterrorizada. Todos los días vivía sin saber si viviría al otro dia. Me alimentaba de miedo y lágrimas. Era una tortura en todos los ámbitos: física, emocional, espiritual…


Con 17 años y sin ganas de vivir...
De pronto, a los 17 años, me sentía envejecida, sin ganas de vivir, enamorada pero con intensas ganas de separarme. Estaba cansada de tener marcas de golpes, de ocultarlos cuando iba a visitar a mis padres. También crecía en mí una rabia intensa por todo lo que me pasaba.
»Dos años y medio habían pasado y un día tuvimos una pelea bastante fuerte. Nos fuimos a las manos y luego ya fue con cuchillos el asunto. En un momento dado logré abatirla y en el ínterin escapé. Nunca volví a verla. Me fui con lo que llevaba encima.

Mucho sexo y sólo sexo, nada de amor...
»Volví con mis padres por un tiempo. Ya estaba emancipadísima para entonces. Luego nos mudamos a otra ciudad. Ya en aquel tiempo yo estaba bien rebelde con Dios, por todo lo que me había pasado, a pesar de que había logrado salir ilesa. Me prometí ser cínica con las mujeres y que mi vida sería sólo sexo.

»Muy pronto me descarrilé en gran desenfreno, saltando de mujer en mujer. Entre el alcohol y las drogas. Además me gustaba el “ambiente gay-lésbico”. Me habitué a los shows que se realizaban, de travestis y transformistas, del sexo casual en el mismo local bailable, de ese grupo de gente que te metía otra cultura en la cabeza: “Algún día habrá casamientos entre hombres y entre mujeres”; “Ya sentirán los heteros lo que es sentirse discriminados”; "¿Y por qué no podemos tener un hijo, con lo avanzada que está la ciencia, o cobrar una pensión o tener asignaciones familiares? ¿Es que ellos –los heterosexuales- se creen más que nosotros?”; “Hoy se burlan de nosotros. Mañana nos burlaremos de sus hijos”.

»“¿Por qué tenemos que estar sufriendo en nuestra adolescencia como si fuéramos una degeneración de la naturaleza?; ¿Por qué no hay psicólogos para nosotros que nos asesoren y nos alienten en lugar de que alcancemos un grado de depresión tal que nos queramos suicidar por el sólo hecho de ser gay?; ¿Por qué no salimos del armario ya en la misma escuela y poder ser libres sin sentirnos discriminados ni que nos golpeen por el hecho de ser gays?”.

»Y así, con todo lo que nos decían, veíamos a una pareja normal caminando con sus hijos por la calle y era rabia y envidia pura lo que se sentía. Algunos, a la salida de la disco, al ver alguna pareja de enamorados normales se exhibían aún más en modales, tirando besos y provocando; sobre todo al varón.
»Y así, sin bombo ni platillos, sin libros y sin protestas, te llenaban el corazón de una revolución con los colores del arcoiris; música electrónica y festivales rave.

"Volvía a casa con el corazón vacío..."

»A pesar de todo esto, no corrí tras ninguna manifestación, ni participé de ninguna marcha. Me gustaba ser solitaria. No tenía muchos amigos tampoco. Y por cada vez que salía sólo para arrancar a la noche algún cuerpo sediento, volvía a mi casa con el corazón vacio. En ese tiempo me dio por empezar a vestirme de negro.



"Me sentía sola"

»Yo vivía sola para entonces (aunque hubo un tiempo que viví con una amiga, casi una hermana para mí). Y de camino a mi casa pasaba por una iglesia antigua. A veces me sentaba en el umbral, delante de las rejas…con más preguntas en mi corazón… que mi alma no se atrevía a formular. ¿Por qué no era feliz? ¿Por qué sentía que todo estaba mal si me decían que todo iba a cambiar, que seríamos libres al fin? Me sentía profundamente sola. Tenía 19 años.



Una boda con otra mujer

»Entonces conocí a Erika. Y Erika tenía una niña llamada Julieta. A mí me resultó como raro, diferente, conocerlas. Fue, no sé, encontrar la calidez de un hogar luego de tanto frío y cinismo. Pronto nos pusimos de novias y a los meses celebramos una pequeña boda entre amigos. Tras sendos anillos y promesas mutuas, nos fuimos a vivir juntas, las tres.



Niñera y sirvienta de la casa

»Todo fue de maravilla los primeros 12 meses. Pero comenzó a suceder algo. Yo, además de nuestros amigos en común, homosexuales también, no era nada para el resto de sus amigos y conocidos normales. A través de los niños supe que para algunas mamás de las compañeritas de escuela de Julieta, que a la sazón tenía 8 años, era la sirvienta de la casa, en el mejor de los caso, la niñera cama adentro. Eso me fastidió bastante. Yo necesitaba que se me reconociera abiertamente, en sociedad... Lo peor es que Erika se tomó al pie de la letra el mote y pronto me vi siendo una ama de casa completa, niñera incluida. Pero yo amaba muchísimo a la niña. Pero sentía en mí la necesidad de ser madre. Y no sabía cómo resolver ese asunto sin serle infiel a mi pareja. Y no entendía mucho eso de la fertilización asistida.



"Mi alma me pedía un cambio"

»Yo sentía que en mi relación con Erika comenzaba a haber grietas. Ella tenía 30 años y una niña de soltera. Y yo tenía 20 años y ni siquiera sabía qué iba a ser de mi futuro. Quería continuar estudiando. Mi vida no tenía que ser sólo lesbiana y de tener que oír hablar de revolucionar el mundo, de tener que escuchar siempre la misma conversación, casi cíclica, sobre cosas inmanentes, de chismerío barato y pellejería de farándula. Mi intelecto me pedía a gritos un cambio de tema. Y mi alma, ni hablar.



Amor trivial en el mundo homosexual

»Para el año siguiente decidí cortar la relación. Para ser sirvienta y niñera, mejor que me pagaran. Pero no podía irme. Me faltaba un año para terminar algunos cursos que había hecho. Y no tenía a dónde ir. Fue un tormento vivir bajo el mismo techo, sentir todo el desamor de quien fue mi pareja. No podía creer que el amor fuera tan trivial en el mundo homosexual. Sentía una desilusión enorme. Podía sentir que todo lo que yo pensaba se destruía a mí alrededor, llenándome de terribles preguntas.



La falta de un padre para la niña

»Julieta no conocía a su papá. Y yo, que además no interpretaba un papel muy masculino que digamos en la relación, no llegaba ni cerca a serlo. Pero cuando no estaba su madre, cada tanto le agarraba una tristeza enorme, que sólo yo sabía: ella extrañaba terriblemente a su padre. A un padre que no conocía. Y una tarde, esa tristeza fue tanta, que su cuerpito se convulsionaba de pena, sollozaba como para partir mil corazones, llamando a su padre. Y se durmió así en mis brazos.



Los niños necesitan de un papá y de una mamá

»Entonces, una frase se apoderó de mi cabeza, como si un elefante enorme entrara a una habitación, aplastándome contra las paredes: ESTO ESTÁ MAL. Los niños necesitan un papá y una mamá. Y esto es así, le guste a quien le guste. TODO ESTÁ MAL. La homosexualidad está mal.



Separación y salida de casa

»Ya me quedaban un par de meses para terminar los cursos. Con Erika comencé a discutir muchísimo. Y al final terminó echándome de su casa. Tuvimos un conflicto de bienes. Fue una separación muy problemática, que tardó en resolverse. Y yo la lloré por 5 largos años, a pesar de ser yo misma la que había cortado la relación.



La atracción sexual

»Volví a cambiarme de ciudad. Me fui a un pueblo tranquilo. Mis padres ya vivían allí hace muchos años. Me sentía cansada de la vida. Todo me parecía vano, sin sentido. Sentí que había perdido mis años en algo que evidentemente no podía terminar bien. Me refugié en el hogar de mis padres, esperando encontrar el sosiego que necesitaba. Pero también tiraba con fuerza en mí la necesidad sexual. Aún amaba a Erika, pero no podía deshacerme de la necesidad sexual… Y volví a ir a una disco gay. Pero ya no era igual. Algo había muerto en mí. Y sentí que ya no debía volver a frecuentar ese ambiente.



Una vuelta al espíritu

»Comencé a leer la Biblia (mi madre tenía una). La leí y repasé varias veces. Y sentía que ahí había algo... en las palabras que leía, mi alma quedaba saciada. Vi orden en todo lo que se decía, nada era al azar. Todo estaba bajo la Divina Providencia. Y me pareció perfecto.

Comencé entonces a ir a la Iglesia. Me confesé y de ahí en más fui todos los domingos a Misa y participaba de las actividades parroquiales. La gracia actuaba sobre mí. Ingresé en la universidad y comencé una carrera.



Vuelta a la vida anterior

»Pero cometí un error. Continué mi relación, en amistad, con Erika, epistolarmente. Y un día fui a visitarla. Y caí en los brazos de la lujuria.



»Para entonces tenía 25 años. Y para mí fue un golpe muy bajo. Sentí que no había remedio para mi lesbianismo. Tiré todo por la borda. Apostaté alevosamente. Volví a descarriarme terriblemente, en un desenfreno peor que el anterior. Ya no involucraba sólo a mujeres, sino hombres también. Crucé límites que nunca soñé. Mi alma se volvió una gran sombra oscura, junto con mi indumentaria.



Un abuso...

»Entonces pasó algo terrible. Me traicionaron. Abusaron de mí. Esa noche sentí que había muerto. Tardé mucho tiempo en sobreponerme. Al final del año, mi alma era una sola lágrima. Definitivamente no podía volver. Ese mundo no era para mí. Me sentía devastada. También sabía que el fantasma lésbico estaba muy vivo en mí. ¿Cómo podría hacer frente a eso?



... y una gracia especial

»Supongo que recibí una gracia especial, que me hizo tener una enorme fe en Dios, de que yo podría cambiar. Le pedí a Dios que me curara, que me ayudara a ser una mujer de verdad. Que si Él hizo el Universo, ¿por qué no podía volver a hacerme de nuevo? Tomé una decisión y me determiné a cambiar.



»Me alejé de todos, corté todo tipo de contacto con el ambiente homosexual. Me dediqué al estudio de la vida de los santos, de la doctrina y la teología. Continúe mi carrera como pude, hasta que, por razones de salud, tuve que abandonarla.



Comienza la terapia reparativa

»Dos años más tarde, poco más, me metí dentro de un grupo de terapia reparativa para sanar la homosexualidad.



»Fui dando pequeños pasos, lentos, pero seguros... A los 30 años logré ponerme de novia por primera vez con un hombre, Horacio. Las cosas, desgraciadamente no funcionaron y al cabo de año y medio tuvimos que cortar. Luego conocí a otro muchacho, Demián, que vivía en una ciudad distante. Ese noviazgo fue corto. Él resolvió que no congeniábamos. Y me rompió el corazón.

Hasta tuve una crisis de fe por eso. Y estuve casi dos años muy triste. Continué rezando dolorosamente, a pesar de que no veía que las cosas mejoraran... Ese dolor sirvió para que se alejara de mí una enorme proporción del lesbianismo, quedando en mí residuos del vicio. Ya no tengo ningún interés de tener una relación lésbica ni afectiva ni mucho menos sexual con una mujer.

En paz con Dios y en capilla
»Actualmente mi salud ya no es lo que era. Estoy mucho más calmada y sosegada. Ya no me siento vacía. Me siento en paz con Dios. Estoy de novia con alguien que me quiere mucho y, si Dios quiere, pensamos casarnos. Sé que perdí muchos años de mi vida, pero aún no es tarde… Dios va delante… Siempre adelante, nunca perdiendo la esperanza...».

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Misionero que tradujo la Biblia al chino, próximo a los altares

El venerable Fray Gabriele Maria Allegra OFM, fundador del Studium Biblicum Franciscanum, será proclamado beato el 29 de septiembre en Acireale, Sicilia (Italia), su tierra natal. El misionero franciscano es conocido por su primera traducción en chino de la Sagrada Escritura. La Casa Generalicia y la provincia siciliana de la Orden Franciscana anunciaron oficialmente la noticia de la beatificación en la solemnidad de la Asunción de María.

“La mejor manera de rendir homenaje al nuevo beato no es solamente la de hacer venir una reliquia suya a Hong Kong, sino la de comprometerse a profundizar la Sagrada Escritura”, expresó el padre Joseph Ha OFM, Superior provincial de la provincia china franciscana.

En ocasión de la beatificación, la diócesis de Hong Kong programó dos encuentros de oración, el 29 de septiembre y el 14 de octubre.

El padre Gabriele Maria Allegra nació el 26 de diciembre de 1907, entró al seminario franciscano de San Biagio en Arcireale en 1918.

Novicio en 1923, tres años más tarde fue enviado al Antonianum de Roma para el estudio de la teología, tiempo en que llegó a la idea de una traducción en chino de la Biblia. Ordenado sacerdote en 1930, el año siguiente fue enviado en misión a China.

Después de haber estudiado el chino, comenzó en 1935 la traducción en chino del Antiguo Testamento a partir del arameo, y lo terminó en 1944. Desgraciadamente, perdió más de la mitad del texto traducido durante las vicisitudes de la guerra. Sin embargo, no se desanimó, al contrario, llamó a diferentes hermanos en religión, chinos, para que lo ayudaran.

En 1945 fundó en Pekín el Studium Biblicum Franciscanum, transferido a Hong Kong en 1948. Después de haber completado la traducción del Antiguo Testamento en 1952, fue a Tierra Santa junto con sus hermanos en religión, para un curso de formación permanente.

Regresó a Hong Kong en 1955, y se dedicó a traducir el Nuevo Testamento a partir del griego. En 1968, el Studium Biblicum Franciscanum publicó por primera vez en la historia, la Biblia en chino (Antiguo y Nuevo Testamento).

El Padre Allegra murió en Hong Kong en 1976. En 1994, concluida positivamente la fase diocesana del proceso de beatificación con el reconocimiento de sus virtudes heroicas, fue proclamado venerable. El 23 de abril de 2002 fue promulgado el decreto sobre un milagro atribuido a su intercesión. El 29 de septiembre de 2012 será beatificado en Acireale, en la Basílica catedral de la Anunciación de María Santísima.+

martes, 4 de septiembre de 2012

En el Año de la Fe, impregnar la cultura de valores cristianos

Carta pastoral de monseñor Agustín Roberto Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luján, con motivo de la apertura del año de la fe (agosto de 2012)

Queridos hermanos:
Como sabemos, el 11 de octubre de 2012 iniciaremos con toda la iglesia, convocados por el Papa Benedicto XVI, el AÑO DE LA FE. Es una invitación conmemorativa de los cincuenta años de la apertura de “la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. (…) una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza”(1): el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963 -1965), también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, señalado por el Papa como un “subsidio preciosos e indispensable…uno de los frutos más importantes del Concilio Vaticano II”(2). Este año de la fe culminará el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Cristo Rey del Universo.

Nos llama el Papa Benedicto en su carta apostólica Porta Fidei, a adquirir una exacta conciencia de la fe, para reanimarla, purificarla, confirmarla y confesarla.
Será necesario releer o bien leer y trabajar los documentos del Concilio, especialmente las cuatro Constituciones, (Constitución sobre la Iglesia Lumen Gentium; Constitución sobre la Divina Revelación Dei Verbum; Constitución sobre la Liturgia Sacrosantum Concilium y la Constitución sobre la relación de la Iglesia y el mundo Gaudium et Spes) pilares donde se apoyan los demás documentos: Decretos y declaraciones. Son textos que “han de ser leídos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del magisterio dentro de la Tradición de la iglesia”
(3).
El Catecismo, por su parte ha sido declarado por Juan Pablo II como “regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial”(4). Aquí se encuentran de manera sistemática y orgánica los contenidos fundamentales de la fe y se entrega toda la riqueza de la Iglesia que ha recibido, custodiado y ofrecido en sus dos mil años de historia.

Lo más importante será descubrir que la fe no es un contenido intelectual, no es una teoría, sino el encuentro con una persona, que vive en la iglesia (Jesucristo) y que, a la profesión de fe (credo) sigue la explicación de la vida sacramental, ya que sin la Liturgia y los Sacramentos “la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la Gracia que sostiene el testimonio de los cristianos. Del mismo modo –concluye el Papa- la enseñanza sobre la vida moral adquiere su pleno sentido cuando se pone en relación con la fe, la liturgia y la oración”(5).

Muchas veces el Papa recurre a la metáfora del camino: la fe como camino y el camino de la fe, pero antes del camino está la puerta, de allí el nombre de la declaración de convocatoria: la Puerta de la Fe Porta Fidei (cfr. Hch 14,27). La fe es, por una parte, adhesión a los contenidos recibidos por la Revelación Divina, que nos transmite la Iglesia y se viven en ella y, por otra parte se apoya en la confianza absoluta en el testimonio divino, que no engaña (le creemos). La teología habla de “creer que” y “creer en”, la fe objetiva y la fe subjetiva.

La fe no es tampoco un acto privado, para vivirla de manera individual, sino que exige de por sí una responsabilidad social de lo que se cree, una dimensión pública donde se profesa y se manifiesta esta fe. Desde este punto de vista podemos constatar en nuestro país, que se declara en su inmensa mayoría cristiano, una contradicción: la generalidad sostiene tener fe cristiana y católica, pero a su vez, los valores de la fe son ignorados, negados y hasta combatidos por quienes se llaman cristianos: no se ha llegado a impregnar la cultura con los valores cristianos. Esto hace más necesario un replanteo, una nueva evangelización, una misión permanente, volver a predicar la fe sin dar nada por supuesto.

El testimonio de caridad, que pone por obra la fe, será el signo más elocuente para que otros crean. La fe se demuestra en las obras de amor hacia los demás. (Cfr. Sant. 2,14 -18).

La fe es un acto personal y comunitario: es un don de Dios, para vivirlo en la gran comunión de la iglesia y comunicarlo al mundo, como discípulos misioneros de Aquel que da inicio y lleva a término la obra.
Como familia arquidiocesana daremos comienzo solemne a este año de la fe con la celebración de la Santa Misa en la Basílica Catedral Nuestra Señora de las Mercedes el día 8 de septiembre a las 17:00 hs., coronando el encuentro de agentes de pastoral. También el mismo 11 de octubre, en cada parroquia se hará una apertura con toda la comunidad y a lo largo del año habrá diversas iniciativas que nos ayudarán a profundizar en este gran regalo del Señor.

Tendremos que dedicar tiempo para organizar eventos parroquiales, encuentros de formación, catequesis, trabajos en colegios e instituciones, programas en los MCS, publicaciones, etc., presentando la belleza de la fe. Podemos aprovechar los momentos fuertes de la liturgia, en modo especial la Navidad, la Pascua, las fiestas Patronales, otras celebraciones populares para abrir espacios de diálogo, estudios, asunción de compromisos. Serán oportunos testimonios claros y concretos (¿por qué no personas conocidas en nuestras comunidades?, o bien vidas de santos, especialmente contemporáneos).

Recordemos, como nos señalan los obispos en Orientaciones Pastorales para el trienio 2012 -2014, el estilo pastoral que debe animarnos: la alegría, el entusiasmo y la cercanía (cfr. Cap. III) ya que se trata de manifestar a Jesucristo. “Conocerlo es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida y darlo a conocer con nuestras palabras y obras es nuestro gozo”(6).

Pidamos al Señor Jesús, por intercesión de nuestra Madre, la Virgen de Luján, que nos aumente la fe, nos de la Gracia de perseverar y la valentía para comunicarla.

Mons. Agustín Radrizzani, arzobispo de Mercedes-Luján

lunes, 3 de septiembre de 2012

Septiembre: Mes de la Biblia

Iniciamos el mes de la Biblia en recuerdo de san Jerónimo quién fuera su primer traductor al lenguaje vulgar, entonces era el latín, cuya Fiesta celebramos el 30 de septiembre. No estamos ante un libro que una vez que lo hemos leído deja de tener interés. En su lectura nos encontramos con la Palabra de Dios que tiene una actualidad permanente, porque fue dicha para todos los hombres y de todos los tiempos. No se trata de un libro de historia para conocer el pasado, sino de una palabra que ha sido dicha para mí y me tiene, por lo mismo, como destinatario.

Descubrirnos en esta relación única y personal con la Palabra de Dios es un camino de Vida Nueva. Si la vida cristiana nace del encuentro con Jesucristo, la Biblia, en cuanto nos trasmite su Palabra, es el primer lugar de encuentro con él. Cuando ella llega a un corazón abierto comienza un diálogo único de amor que nos enriquece, y en nuestra respuesta ella se hace oración. ¡Qué importante es acostumbrarnos a rezar con la Palabra de Dios!



Esta Palabra, con la que Dios fue acompañando a su pueblo, alcanzó su plenitud de entrega y revelación en su propio Hijo, Jesucristo. Así, nos lo dice la misma Sagrada Escritura: “Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas manera, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo” (Heb. 1, 1).
Este hecho es el que marca un antes y un después en la historia de la relación de Dios con el hombre. Es él quien ha tomado la iniciativa, por ello, para encontrarnos con él ya conocemos el camino.
Esto es lo que nos dice Aparecida cuando afirma que las Sagradas Escrituras son el primer lugar de encuentro con Jesucristo: “Desconocer la Escritura es desconocer a Jesucristo y renunciar a anunciarlo” (Ap. 247). No tenemos, por ello, que estar a la espera de nuevas revelaciones de Dios, en Jesucristo nos ha dicho todo. Será la obra del Espíritu Santo hacernos conocer cada día más el sentido de esta Palabra y disponer nuestro espíritu para hacerla una realidad viva en nosotros.

Esta riqueza de la Palabra de Dios la Iglesia la vive con gratitud, pero con el compromiso de anunciarla. No es una Palabra para tenerla guardada sino para predicarla. En este sentido es muy claro el lema que este año nos propone el Departamento de Pastoral Bíblica del Episcopado, tomado de la misma Escritura: “¡Qué la Palabra del Señor siga propagándose y sea glorificada!” (2 Tes. 3, 1). Lo que no se vive y comunica se termina perdiendo. Una Iglesia, o un cristiano, que no viva la urgencia y la alegría de comunicar la Palabra de Dios, no ha comprendido su vocación.
Si cabe la expresión diría que han privatizado su fe y se han apropiado de la Palabra. Somos servidores, no dueños.
La Palabra es el don que hemos recibido, nos corresponde la tarea de anunciarla. No somos, por otra parte, una élite de elegidos, sino hijos de Dios llamados a ser “discípulos y misioneros” del Señor al servicio de nuestros hermanos.
Deseando que este Mes de la Biblia sea una ocasión para acercarnos con un corazón de discípulos a la Palabra de Dios, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (1 de septiembre de 2012)