lunes, 16 de marzo de 2009

19 DE MARZO: DIA DEL SEMINARIO


El Día del Seminario es una llamada de atención a la comunidad cristiana sobre su responsabilidad en la pastoral de las vocaciones al ministerio sacerdotal
El seminario en sus diversas formas antes que ser un lugar o un espacio material, debe ser un ambiente espiritual, un itinerario de vida, una atmósfera que favorezca y asegure un proceso formativo, de manera que el que ha sido llamado por Dios al sacerdocio pueda llegar a ser, con el sacramento del orden, una imagen viva de Jesucristo, cabeza y pastor de la Iglesia.
«Vivir en el seminario, escuela del Evangelio, es vivir en el seguimiento de Cristo como los Apóstoles; es dejarse educar por él para el servicio del Padre y de los hombres, bajo la conducción del Espíritu Santo. Más aún, es dejarse configurar con Cristo, buen pastor, para un mejor servicio sacerdotal en la Iglesia y en el mundo. Formarse para el sacerdocio es aprender a dar una respuesta personal a la pregunta fundamental de Cristo: «¿Me amas?» (Jn 21, 15). Para el futuro sacerdote, la respuesta no puede ser sino el don total de su vida» (P.D. V n 42)
Las líneas fundamentales sobre las que se asienta la formación en el seminario son las siguientes:

a. Piedad: Las dos fuerzas que sostendrán la vida espiritual del Seminario serán la Eucaristía en su triple dimensión: sacrificio, comunión y permanencia del Señor en el sagrario, y la filial devoción a la Santísima Virgen, en la imitación de sus virtudes, dando primacía a la vida de la oración y responsabilidad en el cumplimiento de la voluntad de Dios y de la caridad en base a la doctrina y el ejemplo de los maestros reconocidos de la vida espiritual. La formación espiritual tendrá en cuenta la regla-clave de toda praxis cristiana -praxis apostólica y pastoral, praxis de la vida interior y de la social- recomendada como medio esencial por S. S. Juan Pablo II en la Encíclica “Redemptor Hominis”, es decir, el conocimiento adecuado de la vocación y de la responsabilidad por esta gracia singular, única e irrepetible, mediante la cual todo cristiano construye el cuerpo de Cristo. Tendrá como meta la vida de la fe y el renovado descubrimiento de su relación vital con Cristo. La piedad será eminentemente sacerdotal, es decir, irá preformando la imagen de Cristo Sacerdote.
b. Formación doctrinal: tendrá como fundamento el Magisterio ordinario y extraordinario de la Iglesia Católica en íntima unión con las directivas y orientaciones del Santo Padre y Sagradas Congregaciones; la doctrina de Santo Tomás de Aquino, tanto en el campo de las ciencias sagradas como en el de la filosofía, constituirá el núcleo de su enseñanza.
c. Disciplina: estará informada por la “gran disciplina de la Iglesia” que debe conservarse en la vida de los sacerdotes y de los fieles, y orientaciones de los Romanos Pontífices. Esta disciplina irá forjando un estilo de vida recio y viril en el dominio de las inclinaciones, en el hábito de juzgar y comportarse en todas las circunstancias de la vida, según las máximas del Evangelio y los ejemplos de Jesús. Para este fin se dará gran importancia al silencio y al recogimiento.
d. Pastoral: los seminaristas se iniciarán en una forma moderada y conforme a las exigencias de una formación progresiva de la práctica del apostolado. (Tomado de una circular con fecha del 11 de Febrero, Festividad de Nuestra Señora de Lourdes, de 1980.)SEMINARIO SAN MIGUEL ARCANGEL DE SAN LUIS(EL VOLCAN)

FELIZ Y SANTO DIA A TODOS

LOS SEMINARIOS DEL MUNDO ENTERO
Y QUE SAN JOSE LOS GUIE HACIA

CRISTO SACERDOTE PARA SIEMPRE


1 comentario:

El Hocicón dijo...

http://elrosalenyo.blogspot.com/