martes, 26 de julio de 2016

Se inaugura hoy en Cracovia la XXXI Jornada Mundial de la Juventud: Homilía del Cardenal Stanisław Dziwisz


(RV).- Ya está todo listo en Cracovia para la llegada del Papa Francisco mañana 27 de julio, en ocasión de la XXXI Jornada Mundial de la Juventud, en el Jubileo de la Misericordia. Por primera vez, el Papa Francisco visitará la tierra de su predecesor, el Papa San Juan Pablo II. Y precisamente a Karol Wojtyla, “artífice de la JMJ”, en la vigilia de la llegada del Papa Francisco,  será dedicada la ceremonia de apertura del evento, con la misa presidida esta tarde, por el cardenal arzobispo de Cracovia, Stanillaw Dziwisz.
“Hay que traer al mundo el fuego de la misericordia”: la exhortación de San Juan Pablo II resonará hoy en su Cracovia, en la ceremonia de apertura de la JMJ 2016 a él dedicada y centrada en el tema: “Beatos los misericordiosos porque encontrarán misericordia”
Antes de la misa celebrada por el histórico secretario del Papa Wojtyla, tendrá lugar la sugestiva peregrinación de la “llama de la Misericordia” que desdeŁagiewniki, lugar que recuerda a Santa Faustina Kowalska, llegará al gran parque de Błonia en el centro de Cracovia, a donde se celebrará la misa inaugural de la JMJ.
En su recorrido, la “llama de la Misericordia” tocará todos los lugares significativos de la vida de San Juan Pablo II: desde la Iglesia de San Florian en Cracovia donde fue un joven sacerdote, hasta la catedral sobre la Colina de Wawel, que desde 1963 a 1978 fue su iglesia cuando era pastor de la arquidiócesis de Cracovia.
En la misa, en la cual está prevista la participación de más de 500 mil jóvenes, estarán presentes los símbolos de la Jornada Mundial de la Juventud: la Cruz y el Icono de la Virgen, la Salus Populi Romani, mientras que algunos jóvenes vestirán las camisetas con los logos de las ediciones pasadas de la JMJ.
Con la ceremonia de apertura de esta tarde, se hará visible, el “mosaico del misericordia y armonía” del cual Francisco habló hace pocos días en el video mensaje a Polonia. Un mosaico que se completará mañana con la llegada del Pontífice, que en este Año Santo, en Cracovia, la capital de la Divina Misericordia, vivirá junto a ellos el Jubileo de los Jóvenes.

lunes, 18 de julio de 2016

Ponencia Mons. Xavier Novell

¿Comulgar sin participar de la fe y de la vida de la Iglesia?

PREGUNTA: ¿Qué puedo contestar a quien me dice “comulgo porque lo importante es la relación directa con Dios. No soy parte de la Iglesia ni de sus ritos, porque no creo en ella.., pero sí creo en el Dios cristiano”?
En primer lugar -como siempre en el apostolado- tendrás que rezar por esa persona.
Y tratar de explicar las cosas con calma, sin pretender “convencerla”, ya que en las discusiones cada persona se cierra más en su postura, en lugar de abrirse a entender…
Habría que explicarle que una religión supone coherencia con ella. Si yo participara de unos ritos en los que no creo, estaría faltando sinceridad: los ritos de los que participo expresan exteriormente mi adhesión interior a lo que significan. Y además, con ello ofendería a los creyentes, ya que implícitamente les estaría diciendo que no valoro sus creencias.
Se trata de una ofensa a una fe de la que no se participa: una cosa es no tener fe y otra muy distinta simular esa fe buscando no se sabe qué tipo de unión con Dios…
Los cristianos creemos que en el Eucaristía está presente Jesucristo, y que por eso, recibirlo sin las debidas condiciones (la primera de las cuales es la fe) supone un grave sacrilegio.
A quien comulgara sin fe en la Iglesia, le pediría con cariño que no lo haga. Si no cree en la Iglesia, comulgar sería una farsa. Realizaría un gesto de comunión sin la menor comunión… estaría mintiendo.
También tendría que darse cuenta que ofende a Dios: quien creen en la Eucaristía cree que no es un trozo de pan, sino Cristo mismo. Por eso, comulgar sin fe, es una ofensa a Dios. Sería pretender unirme con Él a través de algo en lo que no creo… profanaría el signo de unión en el que no creo.
Si no cree, tendría que mostrar su respeto por la fe que no tiene, no participando de ella.
En cuanto a que lo importante es la relación con Dios, esto eso es obvio. Pero… esa relación tiene un cauce concreto…
Dios quiso hacer nuestra relación con Él más cercana, accesible a nuestra experiencia. Siendo espíritu puro, no tenemos experiencia física de Él: ¿cómo podríamos tener una relación con un Dios con el que no pudiéramos tener contacto?
Por eso se hizo Hombre: para que encontráramos a Dios en Jesucristo.
Y Jesús para eso envío el Espíritu Santo e instituyó la Iglesia: para que el Espíritu actuando en la Iglesia hiciera posible nuestro encuentro con Él.
Sin la Iglesia no podríamos tener a Jesús: la Iglesia nos transmite su palabra en la Sagrada Escritura y nos da su gracia en los sacramentos (que Jesús instituyó y confió a la Iglesia), sobretodo el don más precioso que es la Eucaristía.
Por todo eso tendría que aclararse a sí misma, analizar qué significa cuando dice que cree en el Dios cristiano… sin creer en la Iglesia, ni en sus enseñanzas… Aclararse qué es creer y qué es en concreto lo que cree…
El Dios cristiano es un Dios que se ha revelado… Por eso no es coherente con su concepción querer decidir qué es importante y qué no en la relación con Dios: nosotros no somos Dios…, no decidimos la fe… la recibimos de Él.
Por ser una religión revelada no surge de nosotros, la recibimos de Dios. Esto no lo podemos demostrar matemáticamente… pero lo creemos firmemente. Se puede creer o no creer, aceptarla o no; pero no tiene sentido “usar” ritos en los que no se cree buscando una experiencia de lo divino.