jueves, 4 de diciembre de 2014

Cristiano torturado y asesinado mientras estaba bajo custodia policial

Lahora (Pakistán) (AICA):
Un cristiano de 35 años, Rakha Shahzad, murió tras ser torturado mientras estaba bajo custodia de la policía de Lahore. El hombre estaba arrestado por una acusación de “venta de bebidas alcohólicas y droga”. Según afirmó su familia, “Shahzad murió por la tortura de la policía”, mientras los agentes hablaban de un “ataque al corazón” durante el interrogatorio. 

El padre Francis Nadeem, provincial de los Capuchinos en Pakistán, contó a la Agencia Fides el desconcierto que se apoderó de la comunidad cristiana “por el enésimo homicidio extrajudicial”. Los familiares del difunto iniciaron una intensa protesta en Lahore, tratando de entrar por la fuerza en la comisaría policial. Tres agentes fueron denunciados y se abrió una investigación. El cadáver fue enviado al hospital donde se le realizará una autopsia para establecer las causas de la muerte. El hermano de Shahzad declaró que el hombre “había sido arrestado sin motivo” y pidió al Estado que se ocupe de su familia. 

El abogado cristiano Mushtaq Gill comentó a Fides: “El mundo está todavía profundamente conmocionado y escandalizado por el linchamiento de la pareja cristiana en Kasur, pero la violencia continúa. Es urgente abolir las leyes que se utilizan habitualmente para perseguir a los cristianos y garantizar justicia y legalidad, a partir del comportamiento de la policía y de los funcionarios públicos”.+

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Papa: La santidad es el rostro más bello de la Iglesia


(RV).- Oraciones por la unidad entre los cristianos y la paz en Oriente Medio, solidaridad a los más necesitados y San Francisco Javier, Patrono de las Misiones, centraron los saludos del Papa Francisco. En su primer encuentro con los peregrinos de tantas partes del mundo, en su audiencia general, al regreso de su VI Viaje Apostólico internacional, el Obispo de Roma recordó su peregrinación a Turquía y pidió que se siga rezando por los frutos de su viaje, en especial en este Tiempo de Adviento:
«En este Tiempo de Adviento que prepara nuestros corazones a la venida entre nosotros del Príncipe de la paz, los invito a rezar sin cesar para que mi Viaje Apostólico a Turquía brinde frutos de unidad entre los cristianos y de paz en Oriente Medio»
Así como en su bienvenida a los peregrinos de lengua francesa, también a los polacos, el Papa Bergoglio pidió que se rece con él, en particular por los cristianos que viven en Turquía y Oriente Medio:
«Queridos hermanos y hermanas, mientras doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de encontrar a los hermanos cristianos que viven en Turquía y en Oriente Medio, les pido que recen conmigo por ellos, para que afianzados en la fe, en el amor y en la esperanza, sean para toda la Iglesia un signo de la comunión fraterna. Alabado sea Jesucristo».
El tiempo que nos prepara a la Navidad favorezca en todos un renovado compromiso de adhesión a Cristo y de solidaridad hacia los hermanos más necesitados, deseó el Santo Padre, antes de dirigirse a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, en el día en que se celebra a San Francisco Javier: Patrono de las Misiones. Con el anhelo de que su vigor espiritual impulse a tomar en serio la fe a los queridos jóvenes. Su confianza en Cristo Salvador sostenga a los queridos enfermos, en los momentos de mayor dificultad. Y su entrega apostólica recuerde a los queridos recién casados la necesidad de la donación recíproca en la relación conyugal.

Una familia argentina se va en misión al África

En poco tiempo, una familia entera dejará su vida en la Argentina para colaborar con la tarea evangelizadora en el África. Se trata de los Serra Echeverría, un matrimonio del sur de Córdoba que, junto a sus hijos Héctor, Tadeo y Tobías, tendrán la misión de anunciar el evangelio a los habitantes de Lumege, un poblado de la zona septentrional de Angola. 

Ariel Serra y Bibiana Echeverría se conocieron de jóvenes, participando de actividades misioneras organizadas por la diócesis de Villa María. De a poco fueron creciendo en su compromiso, y una vez enlazados en matrimonio, decidieron colaborar con el sostenimiento de la comunidad católica en Andacollo, en el norte de Neuquén. Siguiendo el anhelo de ser misioneros, en enero partirán a Angola para sumarse a la comunidad que conduce el sacerdote argentino Ignacio Copello. 

El joven matrimonio, con su hijo Héctor, de 15 años –lo adoptaron cuando tenía 12-, su hijo Tobías y el pequeño Tadeo, firmaron en septiembre un convenio con la arquidiócesis de Buenos Aires y la diócesis de Luena, en Angola, para permanecer al menos dos años en este país del sur de África, donde la lengua predominante es el portugués, debido a la colonización lusitana. Actualmente, con los pocos recursos que tienen, se esfuerzan por aprender el idioma. 

Según explicaron en una entrevista con AICA, el nuevo desafío es una “prolongación” de la misión que desarrollaron hasta ahora en el norte neuquino, y aunque saben que será difícil, rezan para que Dios los ayude a reconocer el camino que Él les tiene preparado. “Siempre estuvimos en la búsqueda de saber cuál era nuestro lugar en la Iglesia, y lo encontramos como familia misionera”, reconocen Ariel y Bibiana. 
Misión en familia 
Bibiana y Ariel tuvieron varias experiencias misioneras viviendo en Córdoba. Primero en grupos parroquiales, y luego a nivel diocesano. Al principio se embarcaron en misiones de una semana, luego de 15 días, y más tarde hasta un mes entero… y reconocen que no les alcanzaba. Ella incluso llegó a viajar a Bolivia, mientras que él tuvo a cargo un hogar de niños. 

Después de casarse en 2010, el matrimonio empezó a contactar a sacerdotes misioneros para transmitirles esta inquietud. “Lo fuimos elaborando durante el noviazgo, y nos decidimos a ser una familia misionera”, cuenta Bibiana. 

Por entonces, un sacerdote los contactó con el Centro de Formación y Animación Misionera (Cefam), de la diócesis de Neuquén. Habiendo acumulado una experiencia y formación local, la diócesis le propuso realizar una experiencia misionera en la parroquia Nuestra Señora de Andacollo, con jurisdicción en todo el departamento Minas. A su llegada, la comunidad no tenía siquiera sacerdote fijo. 

Con la intención de permanecer un tiempo y partir a otro destino, se les propuso misionar en Mozambique. Pero al poco tiempo la propuesta se frustró. De todos modos, llegó otro desafío: un niño de la localidad sin familia iba a ser destinado a un orfanato. Advertidos de la situación, el matrimonio decidió adoptarlo. Hoy Héctor tiene 15 y es uno más en la familia. 

Mientras tanto, la parroquia de Andacollo recibió un párroco. Se trata del presbítero Diego María Canale, de la arquidiócesis de Buenos Aires, quien respondió a la solicitud que el cardenal Bergoglio –hoy el Papa- hiciera oportunamente a los sacerdotes porteños para contemplar la escasez de vocaciones y de sacerdotes en la provincia de Neuquén. A la par de sus trabajos en una escuela rural en el paraje Las Ovejas, la pareja colaboró con el sacerdote, Ariel siendo ministro extraordinario de la comunión, y Bibiana como catequista de adultos. 

Luego de consultarlo con el nuevo párroco, la familia aceptó entrar en contacto con Iglesias Hermanas, una institución eclesial que promueve la cooperación misionera entre diócesis, a través de la oración y el envío de agentes pastorales, ya sean sacerdotes, religiosas o laicos. En este transitar, llegaron a la familia Tobías, de tres años y medio, y Tadeo, de un año y medio. 

El evangelio hecho vida 
¿Cómo surgió la iniciativa de ir a Angola? 
Bibiana: - En realidad surgió porque estuvimos disponibles. Luego de ver que Héctor quería y después de hablarlo con nuestro párroco, empezamos a charlar con el padre Ignacio Copello y Alba Comán, y fuimos masticando la cosa. La historia de los dos había sido de mucha misión. 

¿Y qué debe tener una familia para ser misionera? 
Ariel: - El estilo nuestro de misión es involucrarnos y trabajar desde adentro en cada uno de los lugares que podemos estar. Aquí en Andacollo estamos en la Mesa Campesina y en el Banquito Popular de la Buena Fe, y tenemos nuestros grupos de amigos. También, por nuestro desarrollo profesional, se nos van abriendo puertas con la gente campesina, que a veces se consideran menos, y nos permite llevar el anuncio a los humildes. 

Bibiana: - En realidad, la familia misionera no tiene receta. Nosotros conseguimos un trabajo en una escuela agropecuaria, porque estamos vinculados a esa área, y lo hacemos desde nuestro lugar, lo que nos permiten los tiempos familiares. 

Quizás haya que derribar unos mitos respecto a la vida misionera… 
A: - El trabajo de misionero no se centra solo dentro del ámbito parroquial; tal vez es más fuera de ahí. El papa Francisco nos pide que salgamos, que nos abramos y por ahí nos vamos involucrando en muchos ambientes a los que ni siquiera vamos como representantes de la Iglesia, pero sí a vivir el evangelio y testimoniarlo allí. 

¿Cómo se imaginan la vida que les espera? 
A:- Nosotros firmamos un convenio por dos años, y dentro del mismo hay muchas cosas previstas. Más que en familia, siento que vamos a misionar como parte de un equipo, el deIglesias Hermanas, y que nosotros somos los enviados, pero hay mucha gente detrás trabajando para lograr esto, y es impresionante. 

Este equipo nos consigue los fondos para viajar y sostener la vida allá. Solo le pedimos a Dios sabiduría para poder discernir los caminos que nos va presentando, y lo hacemos con serenidad. 

B:- Los chicos, gracias a Dios, nos acompañan. Tobías tiene casi cuatro años y sabe que vamos a África. Le cuenta a todos que vamos a ir a un pueblo, y le crea mucha emoción pensar que va a ver animales y conocer gente que es diferente. Le mostramos videos para que sepa dónde vamos. 

La vida en misión 
La familia Serra Echeverría se instalará en enero de 2015 en el poblado de Lumege, a 128 kilómetros de la capital, Luanda. La localidad tiene 15.000 habitantes, pero la jurisdicción parroquial, a cargo del padre Ignacio Copello, alcanza los 40.000 habitantes. Además del sacerdote porteño, la misión se completa con Alba Comán, una consagrada que acompaña la tarea pastoral. 

La familia tiene casa asegurada, pero al instalarse verán qué trabajo pueden desempeñar en la localidad. “Iremos haciendo como acá: nos involucraremos en cada ámbito donde uno puede meterse como familia y como vecino”, cuentan. 

Para los Serra Echeverría, ser misioneros les permitió encontrar su lugar en la Iglesia, la vocación a la que fueron llamados por Dios en su eterno designio. Y lo resumen de una forma espectacular: “Ir a Angola es parte del sí que dijimos como matrimonio y es parte de la disponibilidad con la que intentamos vivir. Ya somos familia misionera, solo que ahora cambiamos de domicilio”.+

martes, 2 de diciembre de 2014

La Permanente Lucha Entre el Bien y el Mal- Padre José Antonio Fortea

Actualizado el 20 de abr. de 2010
El P. José Antonio Fortea, sacerdote, escritor, teólogo y exorcista, nos visita nuevamente para hablarnos de la permanente lucha entre el bien y el mal.

lunes, 1 de diciembre de 2014

La promesa de Ema Sedusi

“Si uno tiene fe pero no hace caridad, a la fe te la llevás al cementerio”, dice Ema Sedusi. Fotos: Sebastián Cortés-La Nueva.
Por Maximiliano Palou / mpalou@lanueva.com
--¿Por qué viene todos los días a la iglesia?
--Cuando mi hijo tenía 25 años le detectaron un tumor. Abracé a ese Cristo que estaba en la iglesia y le pedí: “Por favor no me lo quites ahora”.
Cristo no se lo quitó y ella a cambio le dijo: “Voy a estar con vos hasta el último día de mi vida. Y voy a venir todos los días”.
Eso es lo que cumple Ema Sedusi, a los 86 años, en Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. Arregla los floreros, pasa la escoba, riega el piso de cemento... Hace todo lo que haga falta a la iglesia de Teniente Farías 731.
Su historia con la iglesia lindante al Colegio Nuestra Señora del Rosario de Pompeya había nacido mucho antes: hace más de 63 años.
Ema llegó a la Argentina acompañada por su esposo el 28 de mayo de 1951. Desde su inocencia cuenta la primera historia que vivió en nuestro país.
--Bajamos del barco y nos recibieron mi tío y mi tía. Hacía mucho frío y mi tía nos decía que nos fuéramos, pero yo les decía que esperáramos. Mi esposo tenía la cintura llena de relojes que le había puesto un mozo del barco y no me quería ir sin dárselos. El mozo no bajaba, no bajaba... entonces yo demoraba a mi tía. Hasta que bajó y agarró los relojes. Pobre, se iba a quedar sin esos relojes. Para qué quería yo tantos, si ya tenía uno.
En ningún momento sospechó de que el mozo hacía su negocio y había usado a su esposo.
Al llegar a Bahía, 3 días después, se instaló en el barrio San Martín: en Teniente Farías al 900.
--Mi marido empezó a trabajar en una fábrica textil. Con lo que cobraba nos alcanzaba para mantenernos y comprar materiales para hacernos la casa. Eso sí, no comprábamos nada fiado..
La casa se hizo. Y después vino el hijo: Claudio Raúl, al que adoptaron con Gino hace 50 años.
--Le agradecí tanto a Dios por ese hijo... --cuenta Ema.Pero Claudio llegó a los 25 con un tumor.
--El médico nos llamó a todos: a mí, a mi marido, a mi nuera. Cuando salíamos del consultorio me dijo: “Recé para que todo vaya mejor”.
Ema le contó la historia a ese Cristo que tantas veces había visto en Pompeya.
--Cuando salí de ahí sentí un frío, se lo dije al cura y me respondió: “Te entró el Espíritu Santo”.
Después operaron a Claudio. Y todo salió bien.
--Miré al Cielo, abrí los brazos y le dije a Dios: “Gracias por habérmelo salvado”. Fue un milagro.
A Ema todos le dicen Giana (con la g pronunciada como nuestra y). “Siempre fui Giana en mi casa. ¿Sabés cuándo me enteré de que me llamaba Ema? A los 15 años cuando fui a hacer mi documento”.
Ema va y viene por el tiempo. Vuelve a San Antonio de Padua. A los 8 años planchaba ropa en un negocio. Hizo 5 años de escuela.
--Con eso alcanzaba --dice. Durante la Segunda Guerra se arregló con 3 panes diarios. Las bombas la tuvieron con miedo durante 2 años.Por esos odia a los ingleses.
--Son piratas. Por eso les digo a los argentinos que no se crean que alguna vez les van a dar las Malvinas.
Pero en Italia también hubo buenos momentos. En un baile conoció a Gino, al que sigue amando y cuidando. El día de su 20º cumpleaños, el 16 de octubre de 1948, Gino le tenía una sorpresa.
--Trajo unas masas de confitería. Me insistía con que agarre una y yo comía las otras. Hasta que agarré la que él quería y adentro tenía un anillo. Nos casamos el 30 de diciembre de ese año.
Se acercan las 18.15. Ema debe dejar todo listo para la misa de las 19.
--Lo primero que hago cuando llego es ir al sagrario a rezar y a agradecerle a Dios que tiene bien a mi familia.
--¿De dónde viene esa devoción?
--De mi madre, que también me enseñó que si uno tiene fe pero no hace caridad, la fe te la llevás al cementerio. Si uno tiene un pan le tiene que dar la mitad a quien se lo pida. Siempre me decía: “Lo que vos das por la puerta, Dios te lo hace entrar por la ventana”.
El día de Ema termina a las 11 de la noche. Y con Dios.
--Empiezo con Él cuando le digo “gracias por hacerme levantar” y termino con Él cuando le digo “gracias por hacerme acostar”.