miércoles, 19 de enero de 2011

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 19 de enero de 2011 (ZENIT.org).-
Los cristianos tienen hoy una responsabilidad común hacia el mundo, señaló este miércoles Benedicto XVI: ofrecer un testimonio fuerte para llevar un mensaje que ilumine el camino del hombre actual.
El Papa dedicó a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos la catequesis que pronunció hoy durante la Audiencia General celebrada en el Aula Pablo VI con peregrinos procedentes de todo el mundo.
“Como discípulos del Señor tenemos una responsabilidad común hacia el mundo, debemos hacer un servicio común”, exhortó.

Haciéndose eco del tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se está celebrando del 18 al 25 de enero, destacó el modelo de los primeros cristianos según se refleja en los Hechos de los Apóstoles.

“Como la primera comunidad cristiana de Jerusalén, partiendo de lo que ya compartimos, debemos ofrecer un testimonio fuerte, fundado espiritualmente y apoyado por la razón, del único Dios que se ha revelado y que nos habla en Cristo, para ser portadores de un mensaje que oriente e ilumine el camino del hombre de nuestro tiempo, a menudo privado de puntos de referencia claros y válidos”, afirmó.
Para ello, indicó la importancia de “crecer cada día en el amor mutuo, empeñándonos en superar esas barreras que aún existen entre los cristianos; sentir que existe una verdadera unidad interior entre todos aquellos que siguen al Señor; colaborar lo más posible, trabajando juntos sobre las cuestiones aún abiertas; y sobre todo ser conscientes de que en este itinerario el Señor debe asistirnos”.
E invitó a perseverar en la oración “implorando de Dios el don de la unidad, para que se cumpla para el mundo entero su designio de salvación y de reconciliación”.

Los primeros cristianos

El Papa se detuvo a explicar las cuatro características que definen a la primera comunidad cristiana de Jerusalén como “lugar de unidad y de amor” y extrajo lecciones para la actualidad.
Esa comunidad se caracterizaba por la “escucha de la enseñanza de los apóstoles” y la “comunión fraterna”, y en ella “era esencial también el momento de la fracción del pan” y “la oración” como actitud constante que acompaña la vida cotidiana, dijo.
Sobre la escucha del testimonio que los apóstoles dan de la misión, la muerte y la resurrección de Cristo, el Papa destacó que “todavía hoy, la comunidad de los creyentes reconoce en la referencia a la enseñanza de los Apóstoles la propia norma de fe”.

Cada esfuerzo realizado para la construcción de la unidad entre los cristianos pasa a través de la profundización de la fidelidad al depositum fidei que nos transmitieron los Apóstoles -explicó-La firmeza en la fe es la base de nuestra comunión, es la base de la unidad cristiana”.
En segundo lugar, calificó la comunión fraterna como “la expresión más tangible, sobre todo para el mundo exterior, de la unidad entre los discípulos del Señor” y recordó que los primeros cristianos “tenían todo en común”.
En este sentido, destacó que “la historia del movimiento ecuménico está marcada por dificultades e incertidumbres, pero es también una historia de fraternidad, de cooperación y de intercambio humano y espiritual”.

En cuanto a la fracción del pan, indicó que “la comunión en el sacrificio de Cristo es el culmen de nuestra unión con Dios y representa por tanto también la plenitud de la unidad de los discípulos de Cristo”.
En este sentido, destacó que “durante esta semana de oración por la unidad es particularmente vivo el lamento por la imposibilidad de compartir la misma mesa eucarística, signo de que estamos aún lejos de la realización de esa unidad por la que Cristo oró”.
Finalmente, destacó que “la oración es desde siempre la actitud constante de los discípulos de Cristo, lo que acompaña su vida cotidiana en obediencia a la voluntad de Dios”.

Único cuerpo

Benedicto XVI recordó que “la Iglesia abraza desde el principio a gente de diversa procedencia y, sin embargo, precisamente a partir de esas diferencias, el Espíritu crea un único cuerpo”.
Señaló que “Pentecostés como inicio de la Iglesia marca la ampliación de la Alianza de Dios a todas las criaturas, a todos los pueblos y a todos los tiempos, para que toda la creación camine hacia su verdadero objetivo: ser lugar de unidad y de amor.”.
Y concluyó con una invitación: “Abrámonos a la fraternidad que deriva de ser hijos del único Padre celeste, y por tanto a estar dispuestos al perdón y a la reconciliación”.


lunes, 17 de enero de 2011

Ex directora de clínica de abortos narra su conversión al catolicismo y causa pro-vida

WASHINGTON D.C., 17 Ene. 11 / 10:37 am (ACI)

"UnPlanned" (No planificado) es el libro en el que la activista Abby Johnson detalla cómo dejó su trabajo de directora de una clínica de abortos de la cadena Planned Parenthood (PP) para convertirse en defensora de la vida y abrazar la fe católica.
Johnson se convirtió en figura pública en noviembre de 2009 cuando un juez desechó una demanda de Planned Parenthood que pretendía silenciarla. La prensa estadounidense divulgó su sorprendente cambio y hoy su testimonio le permite salvar vidas de no nacidos en todo el país.

A pesar de los problemas legales y ataques personales de sus ex empleadores, Johnson narra su historia completa en el libro publicado por Ignatius Press y de venta en librerías locales desde el 11 de enero.
En el volumen, explica por qué dejó la industria del aborto para formar parte del movimiento pro-vida, rechazar incluso la anticoncepción y abrazar la fe católica.

Johnson comenzó como voluntaria en PP y llegó a dirigir la clínica de abortos Bryan/College Station, Texas (Estados Unidos).
Ella misma se sometió a dos abortos y sufría en silencio mientras sus empleadores le exigían alcanzar cuotas de abortos en la clínica y aceptaba sin cuestionamientos la ideología de PP sobre el falso "derecho al aborto".

Lo que suscitó su conversión fue la experiencia de ver en un monitor de ultrasonido cómo abortaron a un no nacido de 13 semanas.
Le pidieron que asistiera un aborto debido a escasez de personal en septiembre de 2009. Esos minutos cambiaron su vida para siempre. Ella pensaba que el bebé era incapaz de sentir algo con tan pocas semanas de concebido pero vio cómo se retorcía y huía del tubo que lo aspiraba.

"Luego se desplomó y comenzó a desaparecer dentro de la cánula ante mis ojos", recuerda Johnson y agrega que lo último que vio fue "cómo su pequeña espina dorsal, perfectamente formada era succionada por el tubo, y luego ya no estaba ahí".
En una entrevista con ACI Prensa el 11 de enero, Johnson señaló que dejó su trabajo y se unió al movimiento pro-vida para ayudar a las mujeres a entender la verdad sobre el aborto y no para convertirse en una figura pública. Fue PP y no la Coalición por la Vida, movimiento que la acogió, la que la llevó a publicar su historia.

La trasnacional abortista abrió una batalla legal contra Johnson para que no hablara de su ex trabajo y fue la organización anti-vida la que llevó su caso a la prensa.
"Esto no es lo que planeé para mi vida. Pero Dios lo preparó para mí y sería incorrecto alejarse de algo que Él ha querido para mi vida", sostiene Johnson y asegura que junto a su esposo han crecido en su fe durante todo este año y se preparan para entrar en la Iglesia Católica.

Uno de los últimos obstáculos que encontró en el curso de su conversión al catolicismo, fue aceptar la enseñanza de la Iglesia sobre el control de la natalidad, pero estudiar con "mente abierta" la "Teología del Cuerpo" de Juan Pablo II y otras fuentes de enseñanza de la Iglesia, junto a una experiencia personal mientras rezaba en un iglesia, la hizo comprender la plenitud de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad.


2011: "AÑO DE LA VIDA


viernes, 7 de enero de 2011

"Carta de Maria"

CARTA ABIERTA PARA QUE CUANDO SEAS ANCIANO
NO TENGAS QUE IR A UN ASILO Y PUEDAS PERMANECER
EN TU PROPIA CASA



Tengo casi setenta y cinco años, vivo sola en mi casa, la misma en que estaba con mi marido, la que dejaron mis dos hijos cuando se casaron. Siempre he estado orgullosa de mi autonomía, pero desde hace un tiempo ya no es como antes, sobre todo cuando pienso en mi futuro. Aun soy autosuficiente, pero ¿hasta cuando? Me doy cuenta de que los gestos son cada vez menos desenvueltos, aunque todavía me dicen: "Si yo fuera como usted a su edad…". Salir para las compras y ocuparme de la casa me cansa cada vez más. Entonces pienso: "¿Cual será mi futuro?". Cuando era joven la respuesta era sencilla: con mi hija, con el yerno, con los nietos. Pero ahora, ¿Qué hacer con las casas pequeñas y las familias que todos trabajan? También ahora la respuesta es sencilla: el asilo. Todos repiten lo mismo. Pero todos saben, y no lo dicen, que nadie quisiera dejar su casa para ir a vivir a un asilo.

Realmente no creo que sea mejor una mesita de noche, un espacio estrecho, una vida anónima que la propia casa, donde cada objeto, un cuadro, una foto recuerdan y llenan un día sin muchas novedades.

Con frecuencia oigo decir: "Lo ingresamos en un buen asilo, por su bien". Tal vez son sinceros, pero ellos no viven ahí. Ni siquiera es un "mal menor" pero necesario.

Admitamos que no es uno de aquellos lugares de que habla el telediario, donde hasta les cuesta darte agua si tienes sed, o te maltratan solamente porque se sienten frustrados por el trabajo que hacen. No creo que un instituto sea la respuesta para quien está un poco mal y, sobre todo está solo.

Encontrarse de repente viviendo con personas desconocidas, no queridas y no elegidas ¿es realmente una manera para vencer la soledad?

Se bien como se vive en un asilo. Si quieres descansar no logras hacerlo porque no soportas el ruido de los demás, el vecino que tose, las costumbres distintas. Se dice que cuando uno es viejo es exajerado. Pero no es exajeración imaginarse que si quieres leer hay quien quiere la luz apagada, o que, si quieres ver un programa, o miran otro o no es la hora. En un asilo también los problemas más banales llegan a ser difíciles: poder tener todos los días el periódico, que te arreglen en seguida las gafas cuando se rompen, comprar la cosas que necesitas si no puedes salir. Sucede a menudo que confundan tu ropa con la de otra persona, después de lavarla y que no puedes guardar nada tuyo. Lo peor- admitiendo que la comida no sea mala- es que no se puede decidir casi nada: cuando levantarse y cuando quedarse en la cma, cuando encender y cuando apagar la luz, cuando y qué comer. Además, cuando uno es más anciano (y tiene más problemas, porque se siente meno bigoroso que antes), está obligado a tener todo en común: enfermedades, debilidades físicas, dolor, sin ninguna intimidad y ningún pudor. Hay quien dice que en el asilo: "tienes todo y no eres un peso para nadie". Pero no es verdad. Uno no tiene todo y no es la única manera para no molestar a los propios seres queridos. Existe una alternativa: poder permanecer en casa con un poco de asistencia y, cuando uno está peor o se enferma. Poder ser ayudados en casa durante el tiempo necesario. Este servicio ya existe, pero más en el papel que en realidad. Todas las administraciones tendrían que grarantizar la asistencia sanitaria a domicilio (el fisioterapeuta, el médico, la enfermera), como prevee la ley italiana.

Y no es verdad que el costo sea excesivo. Estos servicios valen tres o cuatro veces menos que si tengo que ingresar en un asilo o en un hospital de crónicos. En el extranjero me dicen que es distinto. Aquí en cambio sucede que terminas en un asilo y que nisiquiera lo decidiste tú. No comprendo porque se respeta un testamento y en cambio no lo escuchan a uno en vida si no quiere ir a un asilo.

Se ha dicho en televisión que en Italia se han destinado miles y miles de milliones para construir asilos nuevos y para realizar 140.000 camas. Si viviera en una barraca estaría contenta por esto. Pero yo tengo una casa y una cama, mi "cama" ya la tengo, no hace falta crear nuevas cocinas para preparar la comida, pueden utilizar mi cocina. No necesito que me construyan una sala grande para ver la televisión, ya tengo mi televisión en el cuarto. Mi baño aún funciona bien. Mi casa tal vez necesita solamente algún pasamano y manillas para cogerse en la pared: costaría mucho menos.

Lo que deseo para mi futuro es la libertad de poder elegir si vivir lo últimos años de mi vida en casa o en un asilo. Hoy no tengo esta libertad. Hacer uso de la asistencia domiciliaria es muy difícil, casi imposible: la demanda es muy grande y el servicio es aún demasiado limitado. Pero si esta asistencia domiciliaria se desarrollase más y fuese para todos los que la necesitan, no necesitaríais construir tanto asilos nuevos y costosos. Y hasta los hospitales estarían menos llenos.
Por esto, aunque ya no soy joven, quiero hacer escuchar mi voz y decir que no quiero ir a un asilo y que no lo deseo para nadie. Ayúdenme a mi y a todos los ancianos a permanecer en casa y a morir entre las cosas propias. Quizás viviré más. Seguramente viviré mejor.

María

FELIZ AÑO 2011 PARA TODOS

Otro año que se va, y uno nuevo que comienza...
Un tiempo para reflexinar entre lo que hemos hecho, lo que hemos dejado de hacer especilamente en nuestra vida cristiana...
Un tiempo de proyectos nuevos, ilusiones, tiempo de vida renovada en el Espiritu
Y nosotros "Laicos de a pie" otro año mas en el espacio cibernetico.
Ya 4 años juntos!!!
Saludo a todos los seguidores de este blog y a todos los que entran y han entrado y a los que de una u otra forma colaboran para seguir adelante contra viento y marea...
Navegando mar adentro de las redes.
Dios Uno y Trino nos bendiga a todos!

jueves, 23 de diciembre de 2010

Los católicos en China viven la Navidad evangelizando y haciendo obras de caridad

El 17 de diciembre, la organización católica de caridad, Jinde Charities, por sexto año consecutivo, ha organizado una noche natalicia de beneficencia. Este año los fondos recaudados, más de ¥ 470,000 (equivalente a 60.000 €) se destinarán a los huérfanos del SIDA y a los ancianos solos y pobres. Más de 400 benefactores y colaboradores de Jinde Charities, durante muchos años, han venido de todas partes de China, e incluso de Hong Kong, así como de Irlanda y los Estados Unidos, para proporcionar apoyo “a los servicios sociales que Jinde Charities promueve con compromiso y sabiduría”, como ha afirmado la esposa del Embajador irlandeses en Pekín, la señora Sigru Kelleher.

Repercusión mediática
Los medios de comunicación locales han dado gran importancia a la noche, presentando la labor caritativa de la Iglesia Católica. Además el representante de la autoridad local ha confirmado la contribución ofrecida por la comunidad católica y ha dado las gracias por este trabajo.

La diócesis de Fen Yang, en la provincia de Shan Xi, ha querido continuar con la promoción vocacional que ha sido uno de los motivos principales del Año Sacerdotal que acaba de terminar: en los días que preceden a la Navidad, la diócesis ha enviado un equipo de representantes a visitar a las familias de los sacerdotes, de las religiosas y de los seminaristas. Además de llevarles sus mejores deseos para la Navidad y un apoyo concreto que permita un camino sereno en la vida consagrada para sus hijos e hijas, la visita es también una ocasión para conocer sus dificultades y necesidades, porque la diócesis nutre el mayor respeto y atención hacia ellos. También se les ha invitado a rezar el rosario por las vocaciones y por la santificación de su familia.