jueves, 13 de mayo de 2010

Laicos que no tengan vergüenza de fe cristiana en vida pública, pide el Papa Benedicto

13 May. 10 / 01:15 pm (ACI)

Al dirigir su discurso a los Obispos de Portugal en la Casa Nuestra Señora del Carmen en Fátima, el Papa Benedicto XVI alentó a formar un laicado que no tenga vergüenza de su fe cristiana, anunciándola con libertad en la vida pública; e instó a promover y acompañar a los nuevos movimientos eclesiales que son un don para la Iglesia. El Santo Padre también animó a trabajar para que los sacerdotes sean fieles a su vocación y vivan con santidad su ministerio.

Tras agradecer las palabras del Obispo de Braga y Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa, Mons. Jorge Ferreira da Costa Ortiga, el Santo Padre alentó a los prelados a "ofrecer a cada fiel una iniciación cristiana exigente y fascinante, que comunique la integridad de la fe y la espiritualidad, radicada en el Evangelio y formadora de operadores libres en medio de la vida pública".

Benedicto XVI resaltó luego la necesidad que tienen los obispos de formar un laicado maduro, ya que en la esfera pública "no faltan los creyentes que se avergüenzan y que dan una mano al secularismo, constructor de una barrera a la inspiración cristiana". Por ello animó a generar "un vigoroso pensamiento católico, fiel al Magisterio" en cada uno de los laicos católicos alentados por "vuestra palabra luminosa, para que puedan vivir la libertad cristiana".

Ante esta tarea y el anhelo profundo de verdad que se constata en las personas actualmente, el Papa señaló la necesidad de "inculcar en todo agente evangelizador un verdadero ardor de santidad, consciente de que el resultado deriva sobre todo de la unión con Cristo y de la acción con Su Espíritu".

El Papa recordó la necesidad de contar con cristianos que testimonien con su vida el encuentro personal con Cristo, para que la fe católica se reintegre en la sociedad como su patrimonio común y más personas se sientan atraídas "hacia la gracia de Cristo, dando testimonio de Él".

Benedicto XVI se refirió luego a la primavera del Espíritu Santo en la Iglesia con los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades. "Gracias a los carismas, la radicalidad del Evangelio, el contenido objetivo de la fe, el flujo vivo de su tradición son comunicados de modo persuasivo y son acogidos como experiencias personales, como adhesión de la libertad al evento presente de Cristo", afirmó.

Son los obispos, continuó el Santo Padre "quienes deben garantizar la eclesialidad de los movimientos" acompañando a quienes han recibido los carismas y acogiendo "estos impulsos que son dones para la Iglesia que le confieren una nueva vitalidad". Asimismo es necesario "ayudar a los movimientos a encontrar el camino justo, haciendo las correcciones con comprensión: aquella compresión espiritual y humana que sabe unir guía, reconocimiento y una cierta apertura y disponibilidad a aceptar aprender".

Benedicto XVI exhortó luego a desarrollar la paternidad espiritual con los sacerdotes, a través también de la "autoridad como servicio al crecimiento de los otros".
"No se trata de un simple retorno al pasado, ni de un simple retorno a los orígenes, sino de una recuperación del fervor de los orígenes, del gozo del inicio de la experiencia cristiana, haciéndose acompañar por Cristo como los discípulos de Emaús en el día de Pascua, dejando que su palabra caliente el corazón (…) Así el fuego de la caridad será lo suficientemente ardiente para hacer que cada fiel cristiano sea un dispensador de luz y de vida en la Iglesia y entre los hombres".

El Papa también pidió a los obispos colaborar con otros países luso parlantes ante sus necesidades, especialmente en la lucha contra la pobreza, y resaltó que "sigue muy vivo en el país vuestro testimonio de profetas de la justicia y de la paz, defensores de los derechos inalienables de la personas, uniendo vuestra voz a la de los más débiles".
"Mientras os confío a la Virgen de Fátima, pidiéndole sosteneros maternalmente en los desafíos en los que están empeñados, para que sean promotores de una cultura y una espiritualidad de caridad y de paz, de esperanza y justicia, de fe y servicio, de corazón os imparto mi Bendición Apostólica, extendiéndola a vuestros familiares y a las comunidades diocesanas", concluyó

martes, 11 de mayo de 2010

BENEDICTO XVI: "CRISTIANO QUE LA SAL NO SE VUELVA SOSA"....

LISBOA, martes 11 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la homilía pronunciada hoy por el Papa Benedicto XVI, en la Misa celebrada hoy en la explanada del Terreiro do Paço de Lisboa.

Queridísimos hermanos y hermanas, jóvenes amigos.

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes [...] enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20). Estas palabras de Cristo resucitado se revisten de particular significado en esta ciudad de Lisboa, de donde partieron en gran número generaciones y generaciones de cristianos – obispos, sacerdotes, consagrados y laicos, hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes –, obedeciendo a la llamada del Señor y armados simplemente con esta certeza que Él les dejó: “Yo estoy con vosotros todos los días”. Glorioso es el lugar que Portugal se ha ganado en medio de las naciones por el servicio ofrecido a la difusión de la fe: en las cinco partes del mundo hay Iglesias locales que han tenido su origen en la acción misionera portuguesa.

En el pasado, vuestra partida en búsqueda de otros pueblos no impidió ni destruyó los vínculos con lo que erais y creíais, al contrario, con sabiduría cristiana, conseguisteis trasplantar experiencias y particularidades, abriéndoos a la contribución de los demás para ser vosotros mismos, en una aparente debilidad que es fuerza. Hoy, participando en la edificación de la Comunidad Europea, lleváis la contribución de vuestra identidad cultural y religiosa. De hecho Jesucristo, así como se unió a los discípulos en el camino de Emaús, así camina también hoy con nosotros según su promesa: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". Aunque diversa de la de los Apóstoles, también nosotros tenemos una experiencia personal y verdadera del Señor resucitado. La distancia de los siglos es superada, y el Resucitado se ofrece vivo y operante, a través nuestro, en el hoy de la Iglesia y del mundo. Esta es nuestra gran alegría. En la corriente viva de la Tradición eclesial, Cristo no se encuentra a dos mil años de distancia, sino que está realmente presente entre nosotros y nos da la Verdad, nos da la luz que nos hace vivir y encontrar el camino hacia el futuro.

Presente en su Palabra, en la asamblea del pueblo de Dios con sus Pastores y, de forma eminente, en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre, Jesús está aquí con nosotros. Saludo al señor cardenal patriarca de Lisboa, a quien agradezco las afectuosas palabras que me ha dirigido, al principio de la celebración, en nombre de su comunidad que me acoge y a la que yo abrazo en sus casi dos millones de hijos e hijas; a todos vosotros aquí presentes – amados Hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridísimas mujeres y hombres consagrados y fieles laicos comprometidos, queridas familias y jóvenes, bautizados y catecúmenos – dirijo mi saludo fraterno y amigo, que extiendo a cuantos se encuentran unidos a nosotros a través de la radio y de la televisión. Agradezco sentidamente al Señor Presidente de la República por su presencia y a las demás Autoridades, en particular al Alcalde de Lisboa, que ha tenido la cortesía de entregarme las llaves de la ciudad.

Lisboa amiga, puerto y refugio de tantas esperanzas que te eran confiadas por quienes partían, y que deseaban quienes te visitaban, me gustaría hoy servirme de estas llaves que me has entregado para que tu puedas fundar tus esperanzas humanas en la Esperanza divina. En la lectura apenas proclamada, tomada de la Primera Carta de San Pedro, hemos escuchado: “He aquí que coloco en Sión una piedra angular, elegida, preciosa y el que crea en ella no será confundido”. Y el Apóstol explica: Acercaos al Señor, “piedra viva, desechada por los hombres, pero elegida, preciosa ante Dios” (1 Pe 2,6.4). Hermanos y hermanas, quien cree en Jesús no quedará confundido: es Palabra de Dios, que no se engaña ni puede engañarnos. Palabra confirmada por “una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas”, los cuales fueron contemplados por el autor del Apocalipsis “vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos” (Ap 7,9). En esta muchedumbre innumerable no están solo los santos Verísimo, Máxima y Julia, martirizados aquí en la persecución de Diocleciano, o san Vicente, diácono y mártir, patrón principal del Patriarcado; san Antonio y san Juan de Brito, que partieron de aquí para sembrar la buena semilla de Dios en otras tierras y pueblos, o san Nuño de Santa María, a quien hace poco más de un año inscribí en el libro de los Santos. Sino que está formada por los “siervos de nuestro Dios” de todo tiempo y lugar, sobre cuya frente ha sido trazado el signo de la cruz con “el sello del Dios vivo” (Ap 7,2): el Espíritu Santo. Se trata del rito inicial realizado sobre cada uno de nosotros en el sacramento del Bautismo, por medio del cual la Iglesia da a luz a los “santos”.

Sabemos que no le faltan hijos poco dóciles e incluso rebeldes, pero es en los Santos donde la Iglesia reconoce sus propios rasgos característicos y, precisamente en ellos, saborea su alegría más profunda. Les une a todos la voluntad de encarnar el Evangelio en su propia existencia, bajo el empuje del eterno animador del Pueblo de Dios que es el Espíritu Santo. Fijando la mirada en sus propios santos, esta Iglesia local ha concluido justamente que hoy la prioridad pastoral es hacer de cada hombre y cada mujer cristianos una presencia radiante de la perspectiva evangélica en medio del mundo, en la familia, en la cultura, en la economía, en la política. A menudo nos preocupamos afanosamente por las consecuencias sociales, culturales y políticas de la fe, dando por descontado que esta fe exista, lo que por desgracia es cada vez menos realista. Se ha puesto una confianza excesiva en las estructuras y en los programas eclesiales, en la distribución de poderes y funciones; pero ¿qué sucederá si la sal si vuelve sosa?
Para que esto no suceda, es necesario anunciar de nuevo con vigor y alegría el acontecimiento de la muerte y resurrección de Cristo, corazón del cristianismo, fundamento y apoyo de nuestra fe, palanca poderosa de nuestras certezas, viento impetuoso que barre todo miedo e indecisión, toda duda y cálculo humano. La resurrección de Cristo nos asegura que ningún poder adverso podrá nunca destruir a la Iglesia. Por tanto nuestra fe tiene fundamento, pero es necesario que esta fe se convierta en vida en cada uno de nosotros. Hay por tanto un vasto esfuerzo capilar que llevar a cabo para que cada cristiano se transforme en un testigo en grado de dar cuentas a todos y siempre de la esperanza que le anima (cfr 1Pe 3,15): sólo Cristo puede satisfacer plenamente los profundos anhelos de todo corazón humano y dar respuestas a sus interrogantes más inquietantes sobre el sufrimiento, la injusticia y el mal, sobre la muerte y la vida del Más Allá.

Queridísimos hermanos y jóvenes amigos, Cristo está siempre con nosotros y camina siempre con su Iglesia, la acompaña y la custodia, como Él nos dijo: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). ¡No dudéis nunca de su presencia! Buscad siempre al Señor Jesús, creced en la amistad con él, recibidlo en la comunión. Aprended a escuchar su palabra y también a reconocerlo en los pobres. Vivid vuestra existencia con alegría y entusiasmo, seguros de su presencia y de su amistad gratuita, generosa, fiel hasta la muerte de cruz. Dad testimonio a todos de la alegría por esta presencia suya fuerte y suave, comenzando por vuestros coetáneos. Decidles que es hermoso ser amigo de Jesús y que vale la pena seguirlo. Con vuestro entusiasmo mostrad que, entre las muchas formas de vivir que el mundo hoy parece ofrecernos - aparentemente todas al mismo nivel –, la única en la que se encuentra el verdadero sentido de la vida y por tanto la alegría verdadera y duradera es siguiendo a Jesús.

Buscad cada día la protección de María, Madre del Señor y espejo de toda santidad. Ella, la Toda Santa, os ayudará a ser fieles discípulos de su Hijo Jesucristo.

lunes, 10 de mayo de 2010

GRANDEZA DE LA IGLESIA CATÓLICA

LUIS Y LOS PROTESTANTES

Mi amigo Luis, portoriqueño, me envía un e-mail. Entre otras cosas solicita : "información para protegerme de los protestantes, porque "se me pasan sacando en cara sucesos de la historia de la Iglesia cada vez que discuto sobre estos temas …me gustaría saber si tiene información sobre: ¿ Por qué los Papas tuvieron que entrar en guerras como Las Cruzada, La Inquisición, La Leyenda Negra antiespañola, etc…? Estoy tratando de entender. Se que fue para proteger a los cristianos, como proteger el paso a Jerusalén y evitar las conquistas de los moros, además de evitar las herejías. ¿ Cuál fue el pensamiento general para esas épocas de hacer las cosa por la fuerza? "Así continua enumerando varias preguntas más.


 

Amigo Luis:

Desde que nacemos hasta que morimos nos vemos obligados a luchar para sobrevivir y prosperar. Puesto que las luchas son inevitables, convendrá conocer los propósitos de los enemigos para defendernos y defender mejor nuestras ideas o negocios. En religión la mejor arma es la formación y el entrenamiento , tan indispensables como en cualquier guerra. Para esa formación respondo , en lo posible, a tus numerosas y amplias preguntas.


 

Contestarlas con rigor requiere un espacio y un tiempo del que carecemos. De todas formas, te daré una primera impresión con palabras sencillas y para personas de una cultura entre mediana y baja, pues las personas de cierto nivel intelectual se supone que están o deben estar enteradas de la historia verdadera.


 

En primer lugar , recuerda que las conversaciones que no contribuyen a que seamos mejores, a amar más a Dios y a nuestros hermanos, no nos llevan más que a enfrentamientos personales y a perder el tiempo. San Pablo en Tm 3, 9-10 nos advierte: "Evita las cuestiones necias, las genealogías y las contiendas y debates sobre la Ley porque son inútiles y vanas. Al sectario, después de una y otra amonestación, evítale" O sea, que antes de entrar en una discusión mira con quién y si merece la pena.


 

¿Por qué los Papas tuvieron que…?


 

Tras el hundimiento del Imperio Romano, la Iglesia tuvo que hacerse cargo de dirigir al mundo cristiano. Era el único grupo organizado fuera del tribal. Al tener que actuar como políticos, no tuvieron más remedio que ejercer como tales con todas las consecuencias.


 

En cuanto a las Cruzadas, fue un movimiento universal del cristianismo contra los árabes, que nos tenían acorralados. En aquella época los árabes crearon el Imperio más grande del mundo, que se extendía desde Portugal hasta la mitad de Asia. Se produjeron guerras ni más ni menos crueles que cualquier otra de su tiempo…o del nuestro


 

En la mentalidad de su época, donde sólo Dios contaba, los que no estaban con Cristo eran nuestros enemigos mortales y debían morir. Los que no estaban con Mahoma eran los enemigos de los árabes y debían morir. Esto mismo ha pasado en las guerras europeas del siglo pasado: fascismo, comunismo y capitalismo han sido otras "religiones" feroces. El comunismo asesinó a más de 100 millones de anticomunistas en sus propios territorios; en Alemania también liquidaron a otros cuantos millones, sólo de judíos murieron unos 2 millones- la cifra de 6 que ha venido dando parece excesiva); y así en todos los tiempo y lugares, unos por unos motivo y otros por otros.


 

¿Cuál era el pensamiento general de la época…?


 

Podríamos decir que hasta hace un siglo no sabían leer y escribir más que los curas y unas pequeñas minorías . El pueblo bastante hacía con poder comer cada día para perder el tiempo en pensar en… el pensamiento general. Los reyes decidían ir o no a una guerra por motivos religiosos, de orgullo, de soberbia, de vanidad, o por simple estupidez; raramente por razones objetivas o sentido común. El "mantenella y no enmendalla" forma parte de la historia de muchos países. Esto de liarse a tiros y bofetadas por un "quítame allá esas pajas" va en nuestros genes. Observe a los niños pequeñitos: en cuanto nos descuidamos están liados a golpes y porrazos. Cuando crecen siguen con la misma tarea. A enmendar o minimizar estos genes vino Cristo.


 

En ningún sitio hay un pensamiento general, y mucho menos en los siglos pasados donde cada pueblo o tribu tenía el suyo. Empieza a haberlo ahora con Internet y la Globalización. El pensamiento general lo inventan los historiadores y los poderosos para justificar sus acciones. Pensamiento general ¿ en qué materia? ¿ en política, en economía, en deportes, en costumbres, en…?


 

¿ Y qué decir sobre los protestantes y la Inquisición española?


 

Guste o no, la única religión cristiana es la que fundó Cristo. Su doctrina está claramente en los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles y la tradición, excepto cuando se las modifica arbitrariamente. El mismo Cristo fundó su Iglesia y personalmente designó un solo jefe: Pedro. Los protestantes y las casi 37.000 sectas que andan por ahí metiendo bulla lo saben, y saben que sus respectivas religiones han sido fundadas por un sinnúmero de personajes de todas las clases sociales. Yo he oído a algunos protestantes lamentarse amargamente por no formar una unidad con una sola doctrina y con un sólo jefe, Papa , Patriarca o como se quiera llamar. También nos envidian no tener una madre como nosotros tenemos a María. Además Cristo dijo : Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo, enseñándoles
a observar todo cuanto "yo" os he mandado" Mt 28, 19-20 . Análogamente Lucas nos dice : Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Dijo que "enseñaran" , que "predicaran" no que se    limitaran    a entregar una Biblia a cada persona y que ellos aprendiesen.


 

Las riquezas de la Iglesia tuvieron mucho que ver en la separación de Roma. De ellas se apropiaron reyes y nobles . Por entonces, la religión del rey era forzosamente la religión del pueblo. Lo contrario era delito de traición y castigado con la muerte. Este mito está ampliamente superado y ya hemos escrito extensamente sobre él en otro lugar.


 

Respecto a La Inquisición española está ya más que demostrado que fue un juego de niños comparada con las persecuciones y las muertes que provocaron los protestantes en Inglaterra, Alemania , Francia,…En Inglaterra sólo Enrique VIII en pocos años mató a unos 8.000 católicos, más que España en 300 años. En Alemania durante la guerra de los 30 años murieron más de 100.000 personas. En Francia con el calvinismo fueron sacrificadas varios miles. Así podríamos seguir, y todo por no creer en la misma religión que el rey


 

La Leyenda Negra Española, se basó en los escritos del Padre Las Casas y otros similares. Sirvió de base para aprovechar muy bien una tremenda propaganda política contra España - El Imperio indiscutible de entonces - Los protestantes ingleses, franceses y holandeses la utilizaron como arma para suplantarnos en América, cosa que no consiguieron. Los crímenes que nos adjudicaron sobre los indígenas fueron infinitamente más pequeños que los que ellos cometieron en América del Norte. Unos simples datos: en Norteamérica, con una extensión poco mayor que Hispano-América, quedan unos dos millones de indios; mientras que en el año 2000, en Méjico había 10,4 millones ; en Bolivia, 5,6 millones; en Perú 9 millones….Entonces ¿Quiénes mienten descaradamente?


 

Para completar el fariseísmo de los anteriores personajes, comprobamos que no hablan nunca de los asesinatos en masa, de las deportaciones inhumanas, ni de las muertes directas o indirectas por hambre o explotación a que esas potencias colonizadores han dado lugar en Afrecha, India, Australia, Camboya, Indochina, y algunas más. Tampoco tienen leyenda negra, negrísima, las dos últimas guerras mundiales, ni     las a    actuales hambrunas de África. Y, en ninguno de estos casos intervino España.


 

Resulta paradójico que haya sido la BBC -la televisión pública británica- la encargada de reconstruir la imagen de una institución tan española. como el Santo Oficio de la Inquisición. Y resulta paradójico que sean expertos hispanistas de la talla de Henry Kamen, Stephen Haliczer o los profesores españoles José Álvarez-Junco y Jaime Contreras quienes hayan puesto de manifiesto los tópicos y falsedades que comentamos.


 

En estas actuaciones de los protestantes- mejor dicho: de algunos protestantes- subyace un odio demoníaco y un rencor patológico hacia la Iglesia Católica. Una Iglesia con más de dos mil años de existencia, cuando las numerosas iglesias separadas ninguna llega a los 500 años y otras ni a 50 años o incluso semanas o días. Lo normal sería que en la "feria" de tantas religiones cada una se limitara a exponer sus virtudes y dejara que el pueblo eligiera. Pero nó , para sobresalir, para destacarse, algunos no conocen mas procedimientos que denigrar a los demás. Farisaísmo y mezquindad arropadas muchas veces con la cruz de Cristo.


 

Otra vez, amigo Luis, cuando esos "señores" le provoquen con preguntas -que previamente han preparado para sacarlas a colación- no entres a su juego, míralos con pena y lástima, reza por ellos y corta desde el principio. Puedes responder : ¿Pero hombre, aun seguís creyendo en tales payasadas? ¿Cómo dejáis que os sigan tomando el pelo cuatro analfabetos? ¿Por qué no os enteráis de las barbaridades que han hecho vuestros antepasados?


 

Recordemos que los católicos llevaron la civilización cristiana a toda Hispano América, implantaron universidades uno y dos siglos antes que los anglosajones lo hicieran en el norte, realizaron una labor constructora parecida a la de los romanos en Europa y mezclaron su sangre que la de los nativos; mientras tanto ¿ Dónde estaban los no católicos? Una cosa sabemos: en ninguna de sus colonias florece el cristianismo. ¿Tenemos los católicos que pedirles perdón? Perdón solo lo piden las almas grandes, magnánimas y la Iglesia, los católicos lo ha pedido para sus errores ¿Quién más?

    Mérida, 16 de junio de 2006

    Alejo Fernández Pérez     

Alejo1926@gmail.com

domingo, 9 de mayo de 2010

Gracias por dejarme nacer


Gracias por haber tenido la valentía de aguantarme siete meses y no haberme abortado
Autor: Andrés Ocádiz, L.C. | Fuente: www.buenas-noticias.org


 


 

Su grupo de Facebook se llamaba «busco a mi mamá». Su historia comenzó a ser conocida en Argentina y con rapidez se fue extendiendo a otros países. Le llegaban mails de apoyo de países como Inglaterra y Suiza, entre otros.

La historia de Mauricio comienza a los pocos días de nacido, cuando fue abandonado por su madre. Sólo había tenido siete meses de gestación cuando le llegó el momento de nacer, por lo que fue internado en el Hospital Misericordia. Allí, una señora se hizo cargo de él, pero al poco tiempo tuvo que ser enviado a otra ciudad. Una familia de Córdoba (Argentina) lo adoptó como su hijo. Hoy Mauricio tiene 23 años.

Desde hace algunos años, Mauricio comenzó a buscar a su mamá biológica y tuvo la buena idea de usar la red social Facebook para lograr su objetivo. Su grupo comenzó a crecer según se iba conociendo su historia, pero sin el éxito que él deseaba.

Pero hace unas semanas, mientras viajaba en coche, su celular sonó... y del otro lado de la línea estaba su mamá.

¡Cuántas preguntas se agolparían en la mente de Mauricio! Habría tantas cosas que decir. «Lo único que atiné a decirle -cuenta él- fue que estaba todo bien y que la perdonaba». Mauricio había sido un "accidente" en la vida de su madre y por eso lo abandonó. Sin embargo, él tenía muy claro lo que tenía que decirle: «gracias por haber tenido la valentía de aguantarme siete meses y no haberme abortado».

Valentía, ésa es la palabra que describe con exactitud la actitud de esta madre que decidió seguir adelante con su embarazo. Su «accidente» pudo haberse solucionado fácilmente con un aborto, pero no fue así. Por eso «necesitaba agradecerle que me dejó nacer», dice Mauricio, porque su madre, al tomar la decisión correcta, le dio la mejor de las oportunidades: vivir. Y para agradecer esto no hay palabras.

El encuentro entre la madre y el hijo estuvo marcado por lágrimas, abrazos, perdón y gratitud. Su historia tuvo un final feliz y ahora Mauricio, para usar sus mismas palabras, se siente pleno. Su vida acaba de cambiar, y, en medio de su felicidad, ha cambiado también su grupo de Facebook, que a partir de ahora se llama «ya la encontré».

Con datos de "El Clarín"

El valor de una Misa

Hace muchos años, en la ciudad de Luxemburgo, un capitán de la guardia forestal se entretenía en una animada conversación con un carnicero cuando una señora ya mayor entró a la carnicería. Ella le explicó al carnicero que necesitaba un pedazo de carne, pero que no tenía el dinero para pagarlo. Mientras tanto, el capitán encontró la conversación entre los dos muy entretenida, "un pedazo de carne, pero cuánto me va a pagar por eso?" preguntó el carnicero. La señora le respondió, "perdóneme, no tengo nada de dinero, pero iré a Misa por usted y rezaré por sus intenciones". El carnicero y el capitán eran buenos hombres pero indiferentes a la religión y se empezaron a burlar de la respuesta de la mujer. "Está bien" dijo el carnicero, "entonces usted va a ir a Misa por mí, y cuando regrese le daré tanta carne como pese la Misa". La mujer se fue a Misa y regresó. Cuando el carnicero la vio viniendo cogió un pedazo de papel y anotó la frase "ella fue a Misa por ti", y lo puso en unos de los platos de la balanza, y en el otro plato colocó un pequeño hueso. Nada sucedió e inmediatamente cambió el hueso por un pedazo de carne. El pedazo de papel pesó más. Los dos hombres comenzaron a avergonzarse de lo sucedido, pero continuaron. Colocaron un gran pedazo de carne en unos de los platos de la balanza, pero el papel siguió pesando más. Entrando en desesperación, el carnicero revisó la balanza, pero todo estaba en perfecto estado. "¿Qué es lo que quiere buena mujer, es necesario que le de una pierna entera de cerdo?", preguntó. Mientras hablaba, colocó una pierna entera de carne de cerdo en la balanza pero el papel seguía pesando más. Luego un pedazo más grande fue puesto en el plato, pero el papel siguió pesando más. Fue tal la impresión que se llevó el carnicero que se convirtió en ese mismo instante y le prometió a la mujer que todos los días le daría carne sin costo alguno. El capitán dejó la carnicería completamente transformado y se convirtió en un fiel asistente de Misas todos los días. Dos de sus hijos se convertirían más tarde en sacerdotes, uno de ellos jesuitas y el otro del Sagrado Corazón. El capitán los educó de acuerdo a su propia experiencia de fe. Luego advirtió a sus dos hijos que "deberán celebrar Misa todos los días correctamente y que nunca deberán dejar el sacrificio de la Misa por algo personal". El Padre Stanislao, quien fue el que me contó todos los hechos, acabó diciéndome: "Yo soy el sacerdote del Sagrado Corazón, y el capitán era mi padre".

Fuente: ACI