viernes, 31 de mayo de 2013

María afronta el camino de su vida, con escucha, decisión, acción

Concluyendo el mes mariano, el Papa Francisco rezó el Santo Rosario con los miles de fieles y peregrinos reunidos la tarde del viernes en la Plaza de San Pedro. Mientras el Obispo de Roma guio esta piadosa oración, la imagen de la Virgen atravesó la Plaza en procesión recogiendo todas las invocaciones de los fieles. El Santo Padre concluyó con una meditación y con su bendición apostólica.


Escucha, decisión, acción: el Obispo de Roma invocó para todos estas características de María para llevar, como ella, la luz del Evangelio al mundo.
Meditación del Papa Francisco al final del rezo del Santo Rosario en la clausura del mes mariano

“Queridos hermanos y hermanas,

Esta tarde hemos rezado juntos el Santo Rosario; hemos recorrido algunos acontecimientos del camino de Jesús, de nuestra salvación y lo hemos hecho con aquella que es nuestra Madre, María. Aquella que con mano segura nos conduce a su Hijo Jesús.

Hoy celebramos la fiesta de la Visitación de la Beata Virgen María a la pariente Isabel. Querría meditar con ustedes este misterio que muestra como María afronta el camino de su vida, con gran realismo, humanidad, concreción.

Tres palabras sintetizan la actitud de María: escucha, decisión, acción; palabras que indican un camino también para nosotros frente a lo que nos pide el Señor en la vida.

1.-Escucha. ¿De dónde nace el gesto de María de ir a su pariente Isabel? De una palabra del ángel de Dios: "También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez"… (Lc. 1,36). María sabe escuchar Dios. Atención: no es un simple "oír" superficial, sino es “la escucha”, acto de atención, de acogida, de disponibilidad hacia Dios. No es el modo distraído con el cual nosotros nos ponemos delante del Señor o ante los otros: oímos las palabras, pero no escuchamos realmente. María está atenta a Dios, escucha a Dios.
Pero María escucha también los hechos, es decir lee los acontecimientos de su vida, está atenta a la realidad concreta y no se para en la superficie, sino que va a lo profundo, para captar el significado. La pariente Isabel, que es ya anciana, espera un hijo: éste es el hecho. Pero María está atenta al significado, lo sabe comprender: "porque no hay nada imposible para Dios"(Lc. 1,37).

Esto también vale en nuestra vida: escucha de Dios que nos habla, y también escucha de la realidad cotidiana, atención a las personas, a los hechos, porque el Señor está en la puerta de nuestra vida y golpea en muchos modos, pone señales en nuestro camino; está en nosotros la capacidad de verlos. María es la madre de la escucha, escucha atenta de Dios y escucha también atenta de los acontecimientos de la vida.

2. Decisión. María no vive "de prisa", con preocupación, sino, como subraya san Lucas, " María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (cfr. Lc 2,19.51). Y también en el momento decisivo de la anunciación del ángel, Ella pregunta: “¿Cómo sucederá esto?” (Lc 1,34). Pero no se detiene ni siquiera en el momento de la reflexión; da un paso adelante: decide. No vive de prisa, sino sólo cuando es necesario "va sin demora". María no se deja llevar por los acontecimientos, no evita la fatiga de la decisión. Y esto sucede sea en la elección fundamental que cambiará su vida: María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho” (Cfr. Lc 1,38), sea en las decisiones más cotidianas, pero ricas también ellas de sentido. Me viene en mente el episodio de la bodas de Caná (cfr. Jn 2,1-11): aquí también se ve el realismo, la humanidad, lo concreto de María, que está atenta a los hechos, a los problemas; ve y comprende la dificultad de aquellos dos jóvenes esposos a los que viene a faltar el vino de la fiesta, reflexiona y sabe que Jesús puede hacer algo, y decide dirigirse al Hijo para que intervenga: "Ya no tienen vino" (cfr. v. 3).

En la vida es difícil tomar decisiones, a menudo tendemos a posponerlas, a dejar que otros decidan en nuestro lugar, a menudo preferimos dejarnos arrastrar por los acontecimientos, seguir la moda del momento; a veces sabemos lo que tenemos que hacer, pero no tenemos el coraje o nos parece demasiado difícil porque quiere decir ir contracorriente. María en la anunciación, en la Visitación, en las bodas de Caná va contracorriente; se pone a la escucha de Dios, reflexiona y busca comprender la realidad, y decide confiarse totalmente en Dios, decide visitar, aun estando embarazada, a la anciana pariente, decide confiarse al Hijo con insistencia, para salvar la alegría de la boda.

3. Acción. María salió de viaje y “fue sin demora”(cfr Lc 1,39). El domingo pasado subrayé este modo de hacer de María: a pesar de las dificultades, las críticas que habrá recibido por su decisión de partir, no se detuvo delante de nada. Y aquí parte "sin demora". En la oración, delante de Dios que habla, en reflexionar y meditar sobre los hechos de su vida, María no tiene prisa, no se deja tomar por el momento, no se deja arrastrar por los acontecimientos. Pero cuando tiene claro qué cosa Dios le pide, lo que tiene que hacer, no tarda, no retarda, sino que va "sin demora". San Ambrosio comenta: "la gracia del Espíritu Santo no comporta lentitudes" (Expos. Evang. sec. Lucam, II, 19: PL 15,1560). El actuar de María es una consecuencia de su obediencia a las palabras del ángel, pero unida a la caridad: va a Isabel para hacerse útil; y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, lleva cuanto tiene de más precioso: Jesús; lleva a su Hijo.
A veces, también nosotros nos paramos a escuchar, a reflexionar sobre lo que deberíamos hacer, quizás también tenemos clara la decisión que tenemos que tomar, pero no pasamos a la acción. Y sobre todo no nos ponemos en juego a nosotros mismos moviéndonos "sin demora" hacia los otros para llevarles nuestra ayuda, nuestra comprensión, nuestra caridad; para también llevar nosotros como María, lo que tenemos de más precioso y que hemos recibido, Jesús y su Evangelio, con la palabra y sobre todo con el testimonio concreto de nuestro actuar.

Escucha, decisión, acción.

María, mujer de la escucha, abre nuestros oídos; haz que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las mil palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, cada persona que encontramos, especialmente aquella que es pobre, necesitada, en dificultad.
María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús, sin titubeos; dónanos el coraje de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida.
María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan "sin demora" hacia los otros, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, en el mundo la luz del Evangelio. Amén”.
(Traducción del italiano: Griselda Mutual, Radio Vaticano)

AUDIO:  http://www.news.va/es/news/papa-francisco-maria-afronta-el-camino-de-su-vida
VIDEO:  http://youtu.be/p3Wlv4BAW_A

Para anunciar el Evangelio es necesario tener en el corazón la alegría

El Espíritu Santo es “el autor” de la alegría cristiana, y para anunciar el Evangelio es necesario tener en el corazón la alegría que da el Espíritu de Dios. Lo repitió el Papa Francisco durante la Misa de la mañana celebrada en la Domus Santa Marta. Concelebraron con él el cardenal Jozef Tomko, el arzobispo de Faridabad-Delhi, Kuriakose Bharanikulangara, y el de Belo Horizonte, Walmor Oliveira de Azevedo. Entre los participantes en la Misa, un grupo de trabajadores de los Servicios económicos del Vaticano, con el director Sabatino Napolitano, y colaboradores de la Guardia Suiza.
Con cara de funeral no se puede anunciar a Jesús. El Papa Francisco traza una línea de demarcación respecto a una cierta forma de entender la vida cristiana, caracterizada por la tristeza. La reflexión partió las dos lecturas de la misa de hoy. La primera, del profeta Sofonías, recoge la exclamación “¡Alégrate! ¡Grita de alegría, el Señor está en medio de ti!”. La segunda, tomada del Evangelio, habla de Isabel y el del niño que “salta de alegría” en su seno al oír las palabras de María – de quien el Papa, como el domingo pasado, subraya la “prisa” con la que acudía en ayuda de su prima. Por tanto, observa el Papa Francisco, “es todo alegría, alegría que es fiesta”. Y sin embargo, prosigue. “nosotros los cristianos no estamos muy acostumbrados a hablar de gozo, de alegría”, “creo que muchas veces nos gustan más las lamentaciones”. Y sin embargo, “quien nos da la alegriá es el Espíritu Santo”:

“Es precisamente el Espíritu el que nos guía: Él es el autor de la alegría, el Creador de la alegría. Y esta alegría en el Espíritu, nos da la verdadera libertad cristiana. Sin alegría, los cristianos no podemos ser libres, nos hacemos esclavos de nuestras tristezas. El gran Pablo VI decía que no se puede llevar el Evangelio con cristianos tristes, decepcionados, desanimados. No se puede. Esta actitud un poco fúnebre, ¿eh? Muchas veces los cristianos tienen cara más de ir a un funeral que de ir a alabar a Dios, ¿no? Y de esta alegría viene la alabanza, esta alabanza de María, esta alabanza que dice Sofonías, esta alabanza de Simeón, de Ana: ¡la alabanza de Dios!”
¿Y cómo se alaba a Dios? Se le alaba saliendo de nosotros mismos, “gratuitamente, como es gratuita la gracia que Él nos da”, explica el Papa Francisco. El mismo invita a un examen de conciencia sobre la manera de rezar a Dios, dirigiendo a los presentes esta pregunta:

“Usted que está aquí en Misa, ¿usted alaba a Dios o sólo le pide o le da gracias? ¿Pero alaba a Dios? Es algo nuevo, nuevo en nuestra vida espiritual. Alabar a Dios, salir de nosotros mismos para alabar; perder tiempo alabando. ‘¡Esta Misa, qué larga se ha hecho!’. Si no alabas a Dios, no conoces esa gratuidad de perder el tiempo alabando a Dios, la Misa es larga. Pero si tienes esta actitud de alegría, de alabanza a Dios, ¡eso es hermoso! La eternidad será eso: ¡alabar a Dios! Y no será aburrido: ¡será bellísimo! Esta alegría nos hace libres”.

El modelo de esta alabanza y de esta alegría es de nuevo la Madre de Jesús. “La Iglesia – recuerda el Papa Francisco – la llama “causa de nuestra alegría”, Causa Nostrae Letitiae. ¿Por qué? Porque trae la alegría más grande, que es Jesús”:

“Debemos rezar a la Virgen, para que al traer a Jesús nos de la gracia de la alegría, la libertad de la alegría. Que nos de la gracia de alabar, de alabar con una oración de alabanza gratuita, de alabanza, porque Él es digno de alabanza siempre. Rezar a la Virgen y decirle como dice la Iglesia: Veni, Precelsa Domina, Maria, tu nos visita, ¡Señora, tu que eres tan grande, visítanos y danos la alegría!”.

VIDEO:
http://www.romereports.com/palio/papa-francisco-no-se-puede-llevar-adelante-el-evangelio-con-cristianos-tristes-spanish-10169.html

jueves, 30 de mayo de 2013

Seguimiento, comunión, compartir, el Papa en su homilía de la Misa de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

En la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el Santo Padre Francisco celebró la Santa Misa en el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán y presidió la procesión Eucarística que, recorriendo vía Merulana, culminó en la cercana Basílica de Santa María la Mayor.

En su homilía, el Obispo de Roma, dirigiéndose a los numerosos fieles presentes comenzó destacando que en el Evangelio según San Lucas, que acababan de escuchar, hay una expresión de Jesús que siempre le llama la atención: “Denles ustedes de comer”. (Lc 9, 13).

Partiendo de esta frase, el Pontífice se dejó guiar por tres palabras, a saber: seguimiento, comunión y participación.

El Papa Francisco invitó a preguntarnos esta noche, adorando a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor se done a mí, me guíe a salir cada vez más de mi pequeño recinto y no tener miedo de donar, de compartir, de amarlo a Él y a los demás?

Seguimiento, comunión, participación – concluyó diciendo en su homilía –. Oremos para que la participación en la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo lo que somos. Entonces – dijo el Papa Francisco – nuestra existencia será verdaderamente fecunda. (MFB - RV).

Texto completo de la homilía del Santo Padre Francisco en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Queridos hermanos y hermanas:

En el Evangelio que hemos escuchado hay una expresión de Jesús que me sorprende siempre: “Denles ustedes de comer” (Lc 9,13). Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir.

1.- Ante todo: ¿quiénes son aquellos a los que dar de comer? La respuesta la encontramos al inicio del pasaje evangélico: es la muchedumbre, la multitud. Jesús está en medio a la gente, la recibe, le habla, la sana, le muestra la misericordia de Dios; en medio a ella elige a los Doce Apóstoles para permanecer con Él y sumergirse como Él en las situaciones concretas del mundo. Y la gente lo sigue, lo escucha, porque Jesús habla y actúa de una manera nueva, con la autoridad de quien es auténtico y coherente, de quien habla y actúa con verdad, de quien dona la esperanza que viene de Dios, de quien es revelación del Rostro de un Dios que es amor. Y la gente, con gozo, bendice al Señor.

Esta tarde nosotros somos la multitud del Evangelio, también nosotros intentamos seguir a Jesús para escucharlo, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarlo y para que nos acompañe. Preguntémonos: ¿cómo sigo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirlo quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.

2.- Demos un paso adelante: ¿de dónde nace la invitación que Jesús hace a los discípulos de saciar ellos mismos el hambre de la multitud? Nace de dos elementos: sobre todo de la multitud que, siguiendo a Jesús, se encuentra en un lugar solitario, lejos de los lugares habitados, mientras cae la tarde, y luego por la preocupación de los discípulos que piden a Jesús despedir a la gente para que vaya a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida (cfr. Lc 9, 12). Frente a la necesidad de la multitud, ésta es la solución de los apóstoles: que cada uno piense en sí mismo: ¡despedir a la gente! ¡Cuántas veces nosotros cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de la necesidad de los otros, despidiéndolos con un piadoso: “¡Que Dios te ayude!”. Pero la solución de Jesús va hacia otra dirección, una dirección que sorprende a los discípulos: “denles ustedes de comer”. Pero ¿cómo es posible que seamos nosotros los que demos de comer a una multitud? “No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente”. Pero Jesús no se desanima: pide a los discípulos hacer sentar a la gente en comunidades de cincuenta personas, eleva su mirada hacia el cielo, pronuncia la bendición parte los panes y los da a los discípulos para que los distribuyan. Es un momento de profunda comunión: la multitud alimentada con la palabra del Señor, es ahora nutrida con su pan de vida. Y todos se saciaron, escribe el Evangelista.

Esta tarde también nosotros estamos en torno a la mesa del Señor, a la mesa del Sacrificio eucarístico, en el que Él nos dona su cuerpo una vez más, hace presente el único sacrificio de la Cruz. Es en la escucha de su Palabra, en el nutrirse de su Cuerpo y de su Sangre, que Él nos hace pasar del ser multitud a ser comunidad, del anonimato a la comunión. La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él. Entonces tendremos todos que preguntarnos ante el Señor: ¿cómo vivo la Eucaristía? ¿La vivo en forma anónima o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma mesa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?

3.- Un último elemento: ¿de dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta se encuentra en la invitación de Jesús a los discípulos “Denles ustedes”, “dar”, compartir. ¿Qué cosa comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son justamente esos panes y esos peces que en las manos del Señor sacian el hambre de toda la gente. Y son justamente los discípulos desorientados ante la incapacidad de sus posibilidades, ante la pobreza de lo que pueden ofrecer, los que hacen sentar a la muchedumbre y distribuyen - confiándose en la palabra de Jesús - los panes y los peces que sacian el hambre de la multitud. Y esto nos indica que en la Iglesia pero también en la sociedad existe una palabra clave a la que no tenemos que tener miedo: “solidaridad”, o sea saber `poner a disposición de Dios aquello que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solo en el compartir, en el donarse, nuestra vida será fecunda, dará frutos. Solidaridad: ¡una palabra mal vista por el espíritu mundano!

Esta tarde, una vez más, el Señor distribuye para nosotros el pan que es su cuerpo, se hace don. Y también nosotros experimentamos la “solidaridad de Dios” con el hombre, una solidaridad que no se acaba jamás, una solidaridad que nunca termina de sorprendernos: Dios se hace cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz se abaja entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo, la muerte. También esta tarde Jesús se dona a nosotros en la Eucaristía, comparte nuestro mismo camino, es más se hace alimento, el verdadero alimento que sostiene nuestra vida en los momentos en los que el camino se hace duro, los obstáculos frenan nuestros pasos. Y en la Eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, aquel del servicio, del compartir, del donarse, y lo poco que tenemos, lo poco que somos, si es compartido, se convierte en riqueza, porque es la potencia de Dios, que es la potencia del amor que desciende sobre nuestra pobreza para transformarla.

Esta tarde entonces preguntémonos, adorando a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor que se dona a mí, me guíe para salir cada vez más de mi pequeño espacio y no tener miedo de donar, de compartir, de amarlo a Él y a los demás?
Seguimiento, comunión, compartir. Oremos para que la participación a la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo aquello que somos. Entonces nuestra existencia será verdaderamente fecunda. Amen.

VIDEO:  http://www.romereports.com/palio/papa-en-fiesta-del-corpus-christi-solo-compartiendo-nuestra-vida-dara-fruto-spanish-10163.html


miércoles, 29 de mayo de 2013

El triunfalismo detiene a la Iglesia: es la tentación del cristianismo sin la Cruz

El Evangelio del día cuenta que Jesús, de camino hacia Jerusalén anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección. Es el camino de la fe. Los discípulos -explicó el Papa en la homilía de este martes en la casa de Santa marta- piensan en otro proyecto, piensan hacer sólo la mitad del camino, que es mejor pararse" y "discuten entre sí sobre cómo arreglar la Iglesia, cómo solucionar la salvación". Así, Juan y Santiago, le piden sentarse, en su gloria, uno a su derecha y el otro a su izquierda, lo que provoca una discusión entre los otros sobre quién era el más importante en la Iglesia.


"La tentación de los discípulos -dijo el Papa - es la misma que la de Jesús en el desierto, cuando el demonio le propone otro camino": "hazlo todo rápidamente, haz un milagro, algo que todo el mundo vea. Ve al templo y haz el paracaidista sin dispositivo, así todo el mundo verá el milagro y así se hará la redención". Es la misma tentación de Pedro cuando en un primer momento no acepta la pasión de Jesús. "Es la tentación de un cristianismo sin la cruz, un cristianismo a medio camino”. "La tentación del cristianismo sin la cruz", una iglesia a medio camino" - que no quiere llegar a donde el Padre quiere ", es la tentación del triunfalismo. Queremos el triunfo de hoy, sin ir a la cruz, un triunfo mundano, un triunfo razonable":

"El triunfalismo en la Iglesia, detiene a la Iglesia. El triunfalismo en los cristianos, frena a los cristianos. Una Iglesia triunfalista, es una Iglesia a mitad de camino, una Iglesia que es feliz así, bien equipada - ¡bien arreglada! - con todas las oficinas, todo muy bien, todo bonito ¿eh? Eficiente. Pero una iglesia que reniega a los mártires, porque no sabe que los mártires son necesarios a la Iglesia para el camino de la Cruz. Una Iglesia que sólo piensa en los triunfos, los éxitos, que no sabe aquella regla de Jesús: la regla del triunfo a través del fracaso, el fracaso humano, el fracaso de la Cruz. Y ésta es una tentación que todos tenemos".

El Papa, después evoca un momento particular de su vida: "Recuerdo que una vez, en que atravesaba un momento oscuro de mi vida espiritual y le pedía una gracia al Señor, fui a predicar los ejercicios espirituales a unas monjas. Y el último día se confesaron. Vino a confesarse una religiosa anciana, de más de 80 años, pero con los ojos claros y muy luminosos: era una mujer de Dios. Al final de la confesión viendo que era una verdadera mujer de Dios, le dije:'oiga, como penitencia, rece por mí, porque necesito una gracia, ¿eh? Si usted se la pide al Señor, seguro que me la dará’. Se detuvo un momento, como si rezara, y luego me dijo:"Claro que el Señor le dará la gracia, pero no se engañe: se la dará a su manera divina'. Esto me hizo muy bien. Sentir que el Señor siempre nos da lo que pedimos, pero a su manera divina. Y el modo divino es esto hasta el final. La forma divina consiste en la Cruz, no por masoquismo: no, no! Por amor. Por amor hasta el extremo".

Y esta es la oración con la que el Santo Padre terminó su homilía:

"Pidamos al Señor la gracia de no ser una iglesia a mitad de camino, una Iglesia triunfalista, de grandes éxitos, sino de ser una Iglesia humilde, que camina con decisión, como Jesús. Adelante, adelante, adelante. Con el corazón abierto a la voluntad del Padre, como Jesús. Pidamos esta gracia".

VIDEO: http://youtu.be/Ton0IPqWDok

martes, 28 de mayo de 2013

Jefe de la Marina en EEUU, «egoísta radical», se convirtió al catolicismo tras 40 años de ateísmo

Jeff Miller creció en Portland, Oregón, en un ambiente familiar donde la religión no tenía cabida en absoluto.


“La religión era una cosa privada de la que nunca se hablaba. Yo sabía que mis amigos del barrio iban a la iglesia con sus padres, pero nunca hablé sobre su iglesia o sobre ninguna cuestión religiosa. También sabía que mi familia era considerada extraña debido a que no asistíamos a la iglesia”, comienza a contar Jeff.

“Mi padre se considera agnóstico y mi madre, ya fallecida, entró en la Iglesia católica en mis años de instituto. El tema de la religión era tan privado en mi casa que yo ni siquiera me enteré de que mi madre se había convertido del metodismo a la Iglesia Católica hasta muchos años después”, reconoce.

Sin Dios, cantaba y comulgaba

El primer contacto con la Iglesia católica lo tuvo precisamente a través de su madre, a la que acompañó para complacerla. Entró en el coro de la parroquia gracias a sus buenas dotes musicales: “Me hacía mucha gracia la ironía de ser ateo y estar cantando en la iglesia. Incluso comulgaba sin saber lo que estaba recibiendo”, reconoce.

Orgulloso ateo en la Marina

Los padres de Jeff se divorciaron y él abandonó de inmediato la misa dominical. “Pensaba que no tendría ningún efecto sobre mí. Mi madre quería el divorcio y yo animé a mi padre a concedérselo, haciéndole ver que no era ningún problema para mí. En ningún momento conecté mi declive moral y mis malas notas con lo que estaba sucediendo en mi casa”, continúa relatando.

Poco tiempo después Jeff entró en la Marina para estudiar el programa de electrónica avanzada y en su hoja de servicios quiso señalar específicamente que era ateo. No quería saber nada de la religión y estaba orgulloso de ello.

Casarse con una filipina

Mientras se encontraba en el extranjero contrajo matrimonio con una filipina llamada Socorro. Ella era católica y se casaron en una iglesia católica. Durante los siguientes quince años sólo entró en una iglesia para los bautizos de sus hijos.
“Me sentí incómodo durante la preparación bautismal y me parecía un fraude total hacer esto mientras continuaba siendo ateo”, admite. “Mi esposa continuó con sus devociones privadas gracias a algunos libros de oración que trajo con ella y con el rezo del rosario. Traté de convencerla de lo que yo pensaba sobre las supersticiones, pero ella me ignoró sabiamente”.

El egoísmo radical como la virtud mayor

“En el momento en que me uní a la Marina, mis puntos de vista están estrechamente alineados con lo que es el liberalismo moderno: el Gobierno debía hacer todo lo posible para ayudar a las personas y mejorar sus vidas. Estaba en el apogeo de mi conservadurismo basado en el positivismo. Para mí, el egoísmo radical era la virtud más alta. El individualismo y el ser un hombre hecho a sí mismo eran mis ideales más altos”, explica.

Las sorprendentes vías de Santo Tomás

Un día escuchando la radio, oyó hablar de las cinco vías para la demostración de la existencia de Dios que santo Tomás de Aquino detalla en la Summa Theologiae, y se sorprendió de lo bien expuestas que estaban en términos racionales.
“Comencé a observar que muchas personas a las que respetaba creían en Dios y que, al mismo tiempo, no estaba de acuerdo con muchos de los que se llamaban a sí mismos no-religiosos”.
Quizá fue porque vio tambalear su ateísmo, quizá fue por la necesidad de reforzar esta “fe atea”, pero lo cierto es que Jeff comenzó a leer compulsivamente libros sobre el ateísmo en busca de respuestas “para poder seguir siendo conservador y ateo”.

Un antes y un después

Pero el comienzo real de su conversión fue un accidente que tuvo mientras iba con su bici al trabajo. Vio como un coche se dirigía hacia él. El conductor no le había visto y era evidente que embestiría a Jeff sin remedio.

“Calculé que no había manera de evitar ser golpeado. En esos segundos mi vida no pasó ante mis ojos, lo único que pensé era que iba a morir sin ningún tipo de duda”.
El coche le golpeó y lo desplazó varios metros más allá. La primera reacción fue la sorpresa: ¡aún estaba vivo!

¿Dejar de existir al morir?

“Terminé con lesiones relativamente menores y algunos puntos de sutura. Éste también fue el fin de mi ateísmo. Frente a la muerte, me di cuenta de que realmente no me creía que mi existencia desaparecería si hubiera muerto. El alma no es sólo una idea metafísica”, explica Jeff.
Aunque le habría gustado que su conversión fuera igual que la caída del caballo de Saulo, aún le llevó un tiempo descubrir hacia dónde dirigirse con su recién descubierto “teísmo”.

“Yo creía que había un Dios pero no tenía ni idea de qué hacer con esa información. Sabía que existían diferentes iglesias, pero no tenía ni idea de la diferencia entre la protestante, la católica o la iglesia mormona. Mi ateísmo anterior y el estoicismo no me habían preparado para todos los errores que había cometido en la vida, y ya estaba listo para admitir que era un pecador y que necesitaba un redentor”.

Jerarquía, como en el ejército

Jeff se retiró de la Marina y se mudó a vivir a Florida. Allí encontró una librería donde compró el Catecismo y otros libros más sobre el catolicismo.

“Leyendo el Catecismo me emocioné mucho con lo que encontré. Me di cuenta de que lo que la Iglesia enseñaba era coherente con lo que yo había observado en la vida, y que se presentaba como un todo coherente”. Afortunadamente, la zona a la que se mudaron contaba con una radio católica y llegaba el canal de televisión católico EWTN por cable.

Las preguntas y las respuestas dadas en el programa de Catholic Answers en directo fueron una parte importante de su conversión intelectual.

“Al estar en el ejército, fue fácil para mí llegar a comprender que la Iglesia necesita una jerarquía y un magisterio para proclamar la verdad. El Ejército ha escrito instrucciones para casi todo, sin embargo constantemente teníamos que interpretar a los demás lo que estas instrucciones significaban. Incluso a veces teníamos que consultar a un superior para garantizar que nuestra interpretación era la correcta”, explica. “Me di cuenta de que tenía que existir una Iglesia viva para proteger la doctrina y para interpretarla y enseñarla sin error”.

¿Quién interpreta con autoridad?

“Los padres fundadores de los Estados Unidos asumieron que existía este problema cuando escribieron la Constitución. Ellos sabían que la Constitución no puede interpretarse a sí misma, y por eso se creó el Tribunal Supremo. Por supuesto, este sistema se rompe si la Corte Suprema hace una interpretación incompatible con la intención de los fundadores. A causa del pecado original, ninguna organización humana puede evitar caer en el error. Sólo a través del Espíritu Santo que guía a la Iglesia podemos estar seguros de que la Iglesia no está enseñando ninguna doctrina errónea”.

Cuando Jeff entendió y asumió todos estos planteamientos se consideró preparado para entrar en la Iglesia católica.

“Después de recibir la Comunión por primera vez me di cuenta de que, tanto literal como figuradamente, había pasado cuarenta años en el desierto, y ahora había entrado en la Tierra Prometida. También sabía que, al igual que Israel aún enfrenta muchas batallas al entrar en la Tierra Prometida, yo también me enfrentaría a batallas espirituales en los años venideros”.


No se puede sacar la Cruz del camino de Jesús

El anuncio de Jesús no es una pátina, un barniz, sino algo que entra hasta al corazón y nos cambia. Lo afirmó el Papa Francisco el martes en la Misa de la mañana en la Casa de Santa Marta. El Papa repitió que seguir a Jesús no quiere decir tener más poder, porque su camino es aquel de la Cruz. En la Misa, concelebrada por mons. Rino Fisichella y mons. José Octavio Ruiz Arenas, presidente y secretario respectivamente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, participaron algunos sacerdotes del mismo dicasterio y un grupo de empleados de la Central termoeléctrica y del Taller de carpintería del Vaticano.

¿Cual será la recompensa que recibiremos por seguirte? Papa Francisco desarrolló su homilía partiendo de esta interrogante de Pedro y que, en el fondo, tiene que ver con la vida de todo cristiano. Jesús, observó el Papa, responde que aquellos que lo seguirán tendrán “tantas cosas bellas” pero “con persecución”. El camino del Señor, continuó, “es un camino de ‘humillación’, un camino que termina en la Cruz”. He aquí el por qué, agregó, “siempre habrán dificultades”, “las persecuciones”. Existirán siempre, “porque Él tomó este camino antes” que nosotros. El Santo Padre hizo notar que “cuando un cristiano no tiene dificultades en la vida – todo va bien, todo es bello – algo no funciona”. Se puede pensar que sea “muy amigo del espíritu del mundo, de la mundanidad”. y esto, constató, “es la tentación propia de un cristiano”:

“Seguir a Jesús si, pero sólo hasta un cierto punto; seguir a Jesús como una forma cultural: soy cristiano, tengo esta cultura… Pero sin la exigencia de la verdadera secuela de Jesús, la exigencia de ir sobre su camino. Si se sigue a Jesús como una propuesta cultural, se usa este camino para ascender cada vez más, para tener más poder. Y la historia de la Iglesia está llena de esto, comenzando por algunos emperadores y después tantos gobernantes y tantas otras personas, ¿no? Y también algunos - no quiero decir tantos sino algunos - sacerdotes, algunos obispos, ¿no? Algunos dicen que son bastantes… algunos que piensan que seguir a Jesús es hacer carrera”.

El Papa recordó que había un tiempo, “en la literatura de hace dos siglos”, en el que a veces se acostumbraba decir que uno “de niño tenía ganas de hacer la carrera eclesiástica”. Y recalcó que “tantos cristianos, tentados por el espíritu del mundo, piensan que seguir a Jesús es bueno porque se puede hacer carrera, se puede ascender”. Pero este “no es el espíritu” y es, en cambio, la actitud de Pedro que habla de carrera y Jesús le responde: “Si, te daré todo con persecución”. “No se puede sacar la Cruz del camino de Jesús: está siempre”. Pero el Papa también precisó que esto no quiere decir que el cristiano debe hacerse daño. El cristiano “sigue a Jesús por amor y cuando se sigue a Jesús por amor, la envidia del diablo hace tantas cosas”. El “espíritu del mundo – observó – no tolera esto, no tolera el testimonio”:

“Piensen en la Madre Teresa: ¿qué cosa dice el espíritu del mundo sobre la Madre Teresa? ‘Ah, la Beata Teresa es una mujer buena, ha hecho tantas cosas buenas por los demás…’. El espíritu del mundo no dice jamás que la Beata Teresa, todos los días, por tantas horas, permanecía en adoración… ¡Jamás! Reduce la actividad cristiana a hacer el bien social. Como si la existencia cristiana fuese un barniz, una pátina de cristianismo. El anuncio de Jesús no es una pátina: el anuncio de Jesús llega a los huesos, al corazón, va hasta adentro y nos cambia. Y esto no lo tolera el espíritu del mundo, no lo tolera y por esto ocurren las persecuciones”.

Quien deja la propia casa, la propia familia para seguir a Jesús, notó el Obispo de Roma, recibe cien veces más “ya ahora en este tiempo”. Cien veces junto a las persecuciones. Y esto no puede ser olvidado:

“La secuela de Jesús es justamente esto: ir con Él por amor, tras de Él: el mismo camino, el mismo camino. Y el espíritu del mundo será aquel que no lo tolerará y nos hará sufrir, pero un sufrimiento como aquel de Jesús. Pidamos esta gracia: seguir a Jesús por el camino que Él nos ha hecho ver y que Él nos ha enseñado. Esto es bello, porque jamás nos deja solos.

Adoración Eucarística en simultánea mundial con el Papa Francisco

Con el lema «Un solo Señor, una sola fe», durante una hora el mundo permanecerá unido en la oración y en la adoración del Santísimo Sacramento, en unión con el Obispo de Roma.

En el marco del Año de la Fe, se presentaron esta mañana dos Eventos que presidirá el Santo Padre: la solemne Adoración Eucarística, el 2 de junio, que unirá a los cinco continentes con el Sucesor de Pedro, y la Jornada del Evangelio de la Vida, el 15 y 16 de este mismo mes de junio. A la Hora Santa, del próximo domingo, que presidirá el Papa desde la Basílica de San Pedro, se unirán en conexión mundial en directo, en esta especial Adoración Eucarística, las catedrales y parroquias de todas las diócesis del mundo.
 El mismo Santo Padre Francisco ha presentado las intenciones de oración para este momento importante de súplica, anunció Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.


Por lo que, siguiendo la invitación del Papa, se rezará por la Iglesia difundida en todo el mundo, que el Señor la haga cada vez más obediente a la escucha de su Palabra y que esta Palabra que salva pueda resonar brindado misericordia, consuelo, alegría y serenidad. El Santo Padre pide también que se rece por cuantos en diversas partes del mundo sufren las nuevas esclavitudes y son víctimas de las guerras, trata de personas, narcotráfico y del trabajo esclavo, por los niños y mujeres que padecen todo tipo de violencia, así como por los que viven en la precariedad económica, sin empleo, ancianos, inmigrantes, sin techo, encarcelados y marginados.

La cita es para las cinco de la tarde hora de Roma, que en Rarotonga, Islas Cook, coincidirán con las cinco de la madrugada; las diez de la mañana, en Nueva Orleans, Estados Unidos, las once de la noche en Hanoi, Viet Nam, y las tres de la madrugada del 3 de junio, en Christchurch, Nueva Zelanda.

Y mientras Roma se prepara para celebrar el Corpus con su Obispo, el próximo jueves. En efecto, el Papa Francisco presidirá, por primera vez como Obispo de Roma, la tradicional celebración de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Pasado mañana, jueves 29 de mayo, después de la Santa Misa, que tendrá lugar en el atrio de la catedral romana, la basílica papal de San Juan de Letrán, el Santo Padre presidirá la Procesión Eucarística, que recorriendo la antigua vía Merulana, llegará a la Basílica de Santa María la Mayor.

VIDEO: http://youtu.be/cewwwqakgIU



lunes, 27 de mayo de 2013

Colecta Anual Cáritas 2013

COLECTA ANUAL DE CÁRITAS 2013


Este año, la Colecta Anual de Cáritas se realizará el sábado 8 y el domingo 9 de junio bajo el lema “Apuntamos Alto: Pobreza Cero”, anhelando alcanzar a todos.
Bajo la premisa de que otra sociedad es posible, la Colecta Anual nos invita a solidarizarnos para transformar la realidad, tanto de los más necesitados como de todos nosotros. Es una oportunidad no sólo para compartir los bienes, sino también la esperanza de construir un futuro inclusivo para todos, comenzando por las acciones y el compromiso de cada uno de nosotros con el presente.
Los días indicados puede acercar su colaboración a todas las parroquias católicas del país o hacerlo mediante los medios indicados en la página web www.caritas.org.ar, donde también encontrará más información sobre la colecta.



Desde Nuuk, capital de la ‘Tierra Verde’, pues eso significa Groenlandia.

Por el Padre Fabio Schilereff, especial para La Nueva Radio Suárez.
“Para el 8 de mayo, la nieve cubrió completamente Nuuk”.
Queridos todos:


Comienzo la crónica con un poco de historia, supongo que conocida por la mayoría, pero que igualmente considero oportuno hacer presente. Hacia el año 1630, un cierto portugués, de nombre Antonio Faría de Sá, hacendado de Sumampa, jurisdicción de Córdoba del Tucumán, pidió a un amigo suyo, Juan Andrea, marino, que le trajese del Brasil una imagen de la Concepción de María Santísima con el propósito de venerarla en la Capilla que estaba construyendo en su estancia. Juan Andrea cumplió el encargo y le trajo no una, sino dos imágenes de Nuestra Señora, que llegaron al puerto de Buenos Aires. Una, según el pedido, era de la Purísima Concepción; la otra, del título de la Madre de Dios con el niño Jesús dormido entre los brazos, que actualmente conocemos como ‘de Sumampa’. Un día del mes de mayo, una caravana de carretas partió de Buenos Aires rumbo al norte llevando las dos imágenes. Antes de cruzar el río Luján, la carreta que llevaba las imágenes no pudo ser movida del lugar. Pensando que el exceso de peso era la causa del contratiempo, descargaron la carreta pero ni aun así la misma se movía. Preguntaron entonces al carretero sobre el contenido del cargamento. “Al fondo hay dos pequeñas imágenes de la Virgen”, respondió. Descargaron uno de los cajoncitos, pero la carreta quedó en su lugar. Subieron ese cajoncito y bajaron el otro, y los bueyes arrastraron sin dificultad la carreta. Cargaron nuevamente el segundo y nuevamente no había quien la moviera. Abrieron entonces el cajón y encontraron la imagen de la Virgen Inmaculada que hoy se venera en Luján. Y en el territorio pampeano resonó una palabra que en siglos posteriores continuaría brotando de incontables corazones: ¡Milagro! ¡Milagro! Es lo que podríamos llamar la ‘milagrosa inmovilización’.

Lo curioso es que después de esa ‘milagrosa inmovilización’, la bella Imagen “Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción del Río Luján” sí quiso moverse y salir a misionar. Ya desde los primeros tiempos, cuando todavía la santa Imagen se hallaba en el Oratorio de Doña Matos, el negro Manuel, el santo varón encargado de custodiarla, la hallaba muchas mañanas llena de rocío y con abrojos en el vestido, y entonces él empezaba a decirle qué necesidad tenía de salirse de su nicho, siendo poderosa para obrar cualquier maravilla sin moverse de su lugar. Y también esta otra frase que se le apropia “¿Cómo es que eres tan amiga de los pecadores, que sales en busca de ellos, cuando ves que te tratan tan mal?”

Vemos entonces cómo desde el principio mostró su ‘espíritu de misionera’ y no solo en nuestro país, sino también hacia tierras lejanas. Testigos son nuestros misioneros que han llevado la Virgen de Luján a los cinco continentes. Del mismo modo, gracias especialmente a una persona de Buenos Aires, que como buen samaritano hizo mucho, por no decir casi todo, para la fiesta de este año nuestra querida Virgen de Luján quiso hacerse presente en Nuuk, capital de la ‘Tierra Verde’, pues eso significa Groenlandia. La imagen fue realizada, como en muchas otras oportunidades, por el sacristán de la Basílica de Luján, Miguel Cárdenas. Luego enviada por correo y así llegó a estas tierras de misión para su novena. En el traslado sufrió algunas averías, que el P. Gerardus supo reparar muy bien. La entronizamos en el living de nuestra casa, lugar donde asisten los laicos para el café. El domingo previo a su fiesta el P. Bollini predicó sobre el milagro de Luján y por qué es la patrona de nuestra Familia Religiosa. Después de la Misa los laicos pudieron conocer la venerada Imagen y al domingo siguiente se les entregó una breve reseña en inglés que preparó el P. Bollini junto con el P. Gerardus.

Para el 8 de mayo, la nieve cubrió completamente Nuuk y esa blancura de la nieve, así como le sirvió al evangelista para intentar decir algo sobre el resplandor de Jesús de Nazaret en su Transfiguración, de la misma manera nos sirvió a nosotros para pensar que la Blancura de la siempre Pura y Limpia Concepción había llegado a Groenlandia. Por la tarde los cuatro sacerdotes celebramos la Misa solemne en inglés, acompañados por la religiosa japonesa, quien después de la Misa aprovechó a contemplar más detenidamente la Imagen y hacernos algunas preguntas.

Hasta aquí creo haber relatado lo principal de este suceso. Resulta tal vez muy poco lo acaecido, o si se quiere, demasiada discreta la llegada de la Virgen y es posible que así sea, pero recuerden que ha arribado a una tierra de misión. No hemos tenido procesiones, tampoco un grupo nutrido de fieles que se acerquen a venerarla, ni misas multitudinarias… solo un feligrés. Sin embargo lo que ha significado para nosotros, sacerdotes religiosos que además tenemos el cuarto voto de esclavitud a la Virgen María y a la Dulce Imagen de Luján como Patrona, es difícil de expresar y tal vez este gozo no sea tanto para describir sino para sentirlo. Es la Imagen de la Madre que nos acompaña en estas lejanías y que nos alienta en esta tarea que la Iglesia ha encomendado al Instituto. Análogamente a la Virgen, a quién solemne y públicamente le hemos ofrecido nuestra vida, oraciones y todo lo que más o menos podamos hacer en y por la misión, como hijos necesitados que somos le podemos aplicar aquello que el Doctor Carmelita mística y poéticamente anota en su Llama de Amor Viva: “¡Oh cauterio suave! … ¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado… que a vida eterna sabe…”

Por eso que la presencia de la sagrada imagen en nuestra casa es un verdadero consuelo y da la posibilidad de renovar el fervor misionero, aquel que probablemente para muchos se despertó por primera vez en nuestra querida Finca, donde siempre hemos besado el manto de Luján en la capilla de la Anunciación. La Virgen, ‘tan cercana’ nos aviva la memoria para no olvidar que en la misión sólo hay que preocuparse por hacer todo lo que Jesús quiera. Es Ella la que repitiendo el magisterio cananeo, nos dice que está todo en las manos de su Hijo y lo único que nos encomendó a los sacerdotes y religiosas es ‘no negarle nada’. En eso se puede pasar el día el misionero, pensando en qué quiere Jesús y cómo lo quiere. Y eso es una gran tarea, o mejor dicho, eso también es misión. Y más aún para los que estamos en particularidades como las de Groenlandia y tantísimos otros lugares semejantes, en que pueden intentar engañarnos con las objeciones mil veces repetidas: ¿por qué allí? ¿para qué? ¡con tanta necesidad en otros lugares!, etc. Hace pocos días una persona me escribía “Hay días en que sólo rezan mis rodillas y me consuela pensar que Jesús en la cruz ‘aparentemente’ no hacía nada y fue cuando más hizo...” A nosotros también nos consuelan estas impresionantes verdades de Jesús que nos dan luz a la hora de entender más la épica tarea misionera de la Iglesia a lo largo de estos dos mil años y la naturaleza de la vocación misionera… y que las apariencias engañan…

El Corazón de la Misión, ese Corazón de Madre, ya está en Nuuk. A Ella nos consagramos, como lo hacemos en cada Misa o en cada Rosario, para que nos conduzca a nosotros religiosos y a las almas de los fieles, muchas huérfanas de Madre, a su Hijo Jesús. ¡Viva la Virgen de Luján!
P. Fabio Schilereff.   MAS FOTOS: http://www.lanuevaradiosuarez.com.ar/noticias_enero_2013/2013-05-24-ao.htm

La cultura del bienestar nos impide seguir a Jesús...

Para seguir a Jesús debemos despojarnos de la cultura del bienestar y de la fascinación de lo provisional. Es lo que ha destacado el Papa esta mañana en la Misa de la casa de Santa Marta. El Papa ha destacado que debemos hacer un examen de conciencia sobre las riquezas que nos impiden acercarnos a Jesús.


En la Misa concelebrada por el cardenal Philippe Barbarin, arzobispos de Lion, han participado un grupo de colaboradores del Consejo Pontificio de los Agentes Sanitarios, guiados por el presidente, mons. Zygmunt Zimowski, y un grupo de colaboradores de los Servicios Económicos de Gobernación, con el doctor Sabatino Napolitano a la cabeza.

Jesús le pregunta a un joven que le dé todas sus riquezas a los pobres y seguirlo, pero este se va entristecido. El Papa Francisco ha realizado la homilía partiendo de este episodio célebre relatado en el Evangelio de hoy. Destacó que “las riquezas son un impedimento” que “dificulta en el camino hacia el Reino de Dios”.

Por lo demás, advirtió “cada uno de nosotros tiene sus riquezas, todos”. Hay siempre, dijo, una riqueza que “nos impide ir hacia Jesús”. Y esta se busca. Todos, prosiguió, “debemos hacer un examen de conciencia sobre cuáles son nuestras riquezas, porque nos impiden acercarnos a Jesús en el camino de la vida”. El Papa se ha referido a “dos riquezas culturales”:

En primer lugar la “cultura del bienestar, que nos hace apocados, nos hace vagos, nos hace egoístas”. El bienestar “nos anestesia, es una anestesia”.

“’No, no, más de un hijo no, porque no podemos irnos de vacaciones, no podemos ir allí, no podemos comprarnos una casa’. Está bien seguir al Señor, pero hasta un cierto punto. Esto es lo que nos hace el bienestar. Todos sabemos bien como es el bienestar, pero esto nos hace arrastrarnos, nos despoja de la valentía, del coraje de ir cerca de Jesús. Esta es la primera riqueza de nuestra cultura de hoy, la cultura del bienestar”.

Después, añadió, “otra riqueza de nuestra cultura”, una riqueza que nos impide ir hacia Jesús : es la fascinación de lo pasajero”. Nosotros, observó, estamos “enamorados de lo pasajero”. Las “propuestas definitivas” que nos hace Jesús, dijo, “no nos gustan”. Lo pasajero nos gusta, porque “tenemos miedo del tiempo de Dios” que es definitivo:

“Él es el Señor del tiempo, nosotros somos los señores del momento, ¿por qué? Porque en el momentos somos señores: hasta ahora sigo al Señor, después veremos… Escuché decir a uno que quería convertirse en sacerdote, pero sólo para diez años… ¡Cuántas parejas, cuántas parejas se casan, sin decirlo, pero con el corazón el pensamiento: ‘hasta que el amor dure… ¡luego veremos!’ La fascinación de lo pasajero: esta es una riqueza. Debemos convertirnos en señores del tiempo, reducimos el tiempo a un momento. Estas dos riquezas son las que en este momento nos impiden avanzar. Pienso en tantos, tantos hombres y mujeres que han dejado su tierra para ir como misioneros para toda la vida: ¡esto es lo definitivo!

Pero también, dijo, pienso en tantos hombres y mujeres, “que han dejado su propia casa para hacer un matrimonio que dure toda la vida”; esto es “¡seguir a Jesús de cerca!. ¡Es lo definitivo!!. Lo pasajero, afirmó el Papa Francisco, “no es seguir a Jesús”, es nuestro “territorio”

Ante la invitación de Jesús, ante estas dos riquezas culturales pensemos en los discípulos: estaban desconcertados. También nosotros podemos estar desconcertados por este discurso de Jesús. Cuando Jesús explicaba algo todavía quedaban más estupefactos. Pidamos al Señor que nos dé el coraje de seguir adelante, despojándonos de esta cultura del bienestar, con la esperanza –al final del camino, donde Él nos espera- en el tiempo. No con la pequeña esperanza del momento que no sirve de nada. Así sea”.
VIDEO: http://youtu.be/2kqVJdQYj5w

domingo, 26 de mayo de 2013

Fue pastor calvinista, las artes marciales rusas le llevaron a la ortodoxia... ¡y a la fe católica!

J. Mark Hord era una persona de fe desde su adolescencia, cuando en 1975 murió su joven primo Denny en un accidente. Le era muy querido, y en el funeral el pastor reveló que Denny había estado orando por él y otros parientes con insistencia. El joven Mark sintió en ese momento "la sensación abrumadora de un amor que no podía resistir. Ese amor me llevó a aceptar a Jesús como mi Señor y Salvador personal".


¿Misionar y morir en la Albania comunista?
Desde entonces, pensó que Dios quería hacer de él un misionero protestante, especialmente en tierras comunistas.

De hecho, siempre había estado interesado en la historia de la Revolución rusa, en la historia de las guerrillas de Mao Tse Tung y del Che Guevara y en las técnicas militares no convencionales. Ahora quería infiltrarse tras el Telón de acero. Pensaba en Albania, porque era el país más ateo del mundo, el más hostil a la evangelización.

Para eso necesitaba aprender un oficio técnico, y para eso entró en la Marina militar: durante 6 años sirvió en un submarino balístico, aprendiendo electrónica e informática.

Al acabar esos años, conoció a Maggie y le contó sus planes "para ir a Albania y probablemente morir por el evangelio. Mi forma de declararme fue preguntarle si estaba dispuesta a morir conmigo por el Evangelio. Para mi asombro y alegría, ella accedió".

Cuatro hijos y teología calvinista

Se casaron y antes de un año ella estaba embarazada, por lo que los planes de evangelizar Albania quedaron aplazados. Tuvieron 4 hijos y durante esos años cambió de trabajo varias veces, y también de iglesias.
En los años 80 eran calvinistas, y a los dos les gustaba mucho hablar de teología, y pasaban horas disfrutando al desmenuzar tal o cual doctrina.

En los años 90 las cosas cambiaron. Se mudaron de New Jersey a la rural Missouri. Se sumaron a una pequeña congregación calvinista recién fundada a partir de una escisión por motivos doctrinales. Pronto le ordenaron como "teaching elder" y pastor ayudante. Pero enseguida tuvo un desacuerdo doctrinal con el pastor principal sobre cómo repartir la comunión, y aquello bastó para dejar esa iglesia.

Grave crisis en el matrimonio

En ese momento, sin comunidad cristiana de apoyo, llegó su crisis matrimonial. No habían cuidado su relación, se habían convertido en dos extraños bajo el mismo techo. Mark no se había dado cuenta de que ella llevaba años sintiéndose sola. Y Maggie se fue de casa. "Fue una noche oscura del alma para los dos, y una larga batalla para restaurar lo que parecía perdido para siempre".

Pero ella volvió, y decidieron dedicarse con fuerza a reparar sus relación. Ya no dedicaban tiempo a exquisiteces teológicas: volvían al simple "una cosa sé, que Jesús me ama". Leían juntos los Salmos, o uno se lo leía al otro. Así pasaban largos ratos.

Unas artes marciales especiales

Otra idea para fortalecer la relación fue la de practicar artes marciales juntos, como una familia. Así fue como descubrió un grupo de antiguos instructores de las fuerzas especials de Rusia que enseñaban un arte marcial ruso "con fuertes raíces en la hesicastia ortodoxa".

El grupo de artes marciales de Mark en 2006, tipos duros...

En su testimonio en Catholic-convert.org Mark no lo detalla, pero se refiere a disciplinas de combate desarmado cercanas a la llamada "sambo" en Rusia. Aunque en EEUU no siempre se llame así ("sambo" suena a nombre de negrito esclavo en América), en ruso "sambo" es el acrónimo para "autodefensa sin armas", y es un arte marcial creado, en parte, a principios del siglo XX por un ayudante del misionero ortodoxo ruso San Nicolás de Japón.

La misión ortodoxa rusa en Japón de Nicolás no fructificó: la Iglesia Ortodoxa no le ayudó y Japón era una país descreído. Episodios como la guerra ruso-japonesa de 1904 tampoco ayudaron. Pero uno de los rusos ayudantes de Nicolás en Japón se interesó por las artes marciales japonesas y creó su propio sistema mixto, que se extendió por Rusia, mezclándose con otros estilos de lucha libre asiática, como una forma de lucha incruenta, no armada, y con cierta espiritualidad de la austeridad ortodoxa. En ámbitos presidiarios y en pandillas se difundió mucho, y más adelante en el ejército rojo.

A Mark le entusiasmó este sistema de artes marciales. Pensó que podría además evangelizar a los instructores y compañeros, muchos de ellos rusos. Pero resultó que ellos eran ya cristianos ortodoxos firmes.

Mark se puso a estudiar algo de historia y doctrina ortodoxa, "para ver formas de compartir mi fe con ellos". Y por primera vez en serio estudió la historia de la Iglesia, leyó a los Padres de la Iglesia y descubrió la espiritualidad que él ansiaba.
Sus compañeros de llaves y golpes, hombres rudos pero con espiritualidad, también le enseñaron el valor de la liturgia.

Calvino se equivocaba

Calvino había dicho que la Reforma protestante buscaba volver a la Iglesia antigua, pero Mark, al leer lo que decían los Padres de la Iglesia antigua, veía una iglesia litúrgica que se edificaba sobre la Palabra de Dios y el sacrificio.
La doctrina de "Sola Escritura" del protestantismo no aparecía en ningún sitio de la Escritura, ni tampoco la mencionaban los Padres de la Iglesia antigua, que en cambio continuamente se referían al testimonio de los apóstoles y de sus herederos autorizados.

San Ireneo, en el siglo II, recuerda que él fue discípulo de Policarpo, que a su vez lo fue de San Juan Evangelista. Y en siglos posteriores todos ven eso como signo de autoridad. ¿Por qué esos Padres de la Iglesia nunca citan ni aluden al criterio de "Sola Escritura"?
Mark vio que la doctrina protestante no se sostenía y empezó a pensar en sí mismo como un ortodoxo. Pero no había parroquias ortodoxas cerca, y se encontraba, una vez más, sin iglesia.

La propuesta católica

Un día un amigo católico le preguntó:

- Mark, ¿qué ves en la tradición ortodoxa que no encuentres en la católica?

- Bueno, pues la mística, la espiritualidad, y especialmente los misterios, que es como ellos llaman a los sacramentos...

- Mmm... ah, ya veo. Te gustan los sacramentos pero no la autoridad.

"Su comentario al principio me enfadó un poco, pero cuanto más lo pensaba, más sentido tenía. Me ayudó a entender que el Papa era mi último obstáculo hacia la tradición católica. Él me animó a volver, con oración, a los Padres de la Iglesia. Sé que rezó por mí, porque ahora todo lo que leía me parecía confirmar el Primado de Pedro y sus sucesores. Mis prejuicios anticatólicos empezaron a desaparecer".

Mark entendió que ya no tenía que buscar una iglesia que se acomodase a sus ideas subjetivas, sino que él era libre para acomodarse a la Iglesia que Cristo fundó. En la oración del Rosario encontró amor por María y por su esposa. Sus hijos también descubrieron la fe católica "por sus propias vías".

Orando por la unidad

En 2007 Mark se confirmó como católico y tomó como patronos a San Cirilo y San Metodio, evangelizadores de los eslavos. Hoy reza por la unidad de la Iglesia, para que algún día ortodoxos y protestantes, entre los que tiene tantos amigos y hermanos, lleguen a estar unidos en la verdad con los católicos, y se cumpla la petición de Jesucristo: "Que sean uno".

Jesús nos da la fuerza para caminar...

Jesús camina con nosotros, nos ayuda, nos guía – explicó el obispo de roma en diálogo con los niños de primera comunión-. Y también Jesús nos da la fuerza para caminar –dijo. Nos sostiene en las dificultades.


Con la comunión nos da la fuerza, Él viene a nosotros. Pero ¿Un pedazo de pan me da tanta fuerza? Preguntó Francisco. ¡No! respondieron los chicos: Es el Cuerpo de Cristo. El Papa afirmó: Parece pan, pero es el Cuerpo de Jesús. Jesús viene a nuestro corazón.

Este domingo 26 de mayo, Domingo de la Santísima Trinidad, Papa Francisco a las 9,30 de la mañana realizó una visita pastoral a la Parroquia romana de los Santos Isabel y Zacarías, donde presidió la Santa Misa y dio la primera comunión a 16 niños y distribuyó la Comunión a otros 28.

Concelebraron con el Obispo de Roma el Cardenal vicario Agostino Vallini, el Obispo auxiliar del Sector Norte de la diócesis del Papa, Mons. Guerino Di Tora, el Párroco Benoni Ambarus y el vicario parroquial Giovanni Franco.

La celebración tuvo lugar al aire libre en la plaza que se encuentra frente a la parroquia del municipio de “Prima Porta” que cuenta con una población de casi siete mil habitantes.
El Santo Padre Francisco se encontró con las familias y los niños que han sido bautizados en el curso de este año, así como con los enfermos presentes.

En sus palabras el párroco me ha hecho recordar algo muy bello de la Virgen. Cuando la Virgen apenas recibió el anuncio que sería madre de Jesús y que su prima Isabel estaba embarazada –dice el evangelio- fue rápidamente, no esperó, no dijo: ahora yo estoy embarazada, tengo que cuidar mi salud, mi prima tendrá sus amigas que quizás la ayuden. Ella sintió algo y fue rápidamente. Es muy lindo pensar esto de la Virgen, de nuestra madre, que va rápidamente, porque tiene esto dentro: ayudar, va para ayudar no va gloriarse y decir a su prima: escucha, ahora mando yo porque soy la mamá de Dios. No, no hizo eso, fue a ayudar y la Virgen es siempre así, es nuestra madre que siempre viene rápidamente cuando nosotros tenemos necesidad. Sería bello agregar a las letanías de la Virgen una que diga así: “Señora que vienes rápidamente, ora por nosotros” porque ella va siempre rápidamente, no se olvida de sus hijos. Cuando sus hijos están en la dificultad, tienen necesidades, la invocan, ella rápidamente viene y esto nos da una seguridad de tener la Madre al lado, junto a nosotros siempre. Y se camina mejor en la vida cuando tenemos la madre cerca. Pensemos en esta gracia de la Virgen de estar cerca de nosotros sin hacernos esperar. Siempre ella está para ayudarnos. Tengamos confianza en esto.

También la Virgen nos ayuda a entender bien a Dios, a Jesús, a entender bien la vida de Jesús, la vida de Dios, a entender bien qué es el Señor, cómo es el Señor, quién es Dios.
A ustedes niños, les pregunto quién sabe quién es Dios, levante la mano.Un niño responde: “el creador de la tierra”.
Bien, afirma el Papa y pregunta ¿y cuántos dioses hay?, ¿uno?, ¿el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo o son tres dioses? ¿Cómo se explica esto? ¿Son uno o tres?Los chicos responden: “Uno”.

¿Y cómo se explica que uno sea el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo?, pregunta el Papa y explica que son tres en uno. ¿Qué hace el Padre?, el Padre es el principio, que ha creado todo, que nos ha creado a nosotros.¿Qué hace el Hijo? Pregunta Francisco, ¿quién sabe decir qué hace Jesús? Jesús viene a enseñarnos la Palabra de Dios, muy bien eso.

¿Pero después qué ha hecho Jesús en la tierra? Nos ha salvado. Jesús ha venido para dar su vida por nosotros.

El Padre crea el mundo, Jesús nos salva ¿y el Espíritu Santo qué hace? Nos ama, nos da el amor… (El Papa hace repetir a los chicos)…

Esta es la vida cristiana, hablar con el Padre, hablar con el Hijo y hablar con el Espíritu Santo. Jesús nos ha salvado y también camina con nosotros en la vida, ¿es verdadero? Pregunta: ¿Y cómo camina? ¿Qué hace Jesús cuando camina con nosotros en la vida? Esta pregunta es difícil, afirma Francisco, el que responde vence el derby (competencia de fútbol entre los equipos más importantes) Hay risas y aplausos de todos…

Los chicos responden: Jesús nos ayuda, nos guía. Muy bien dice el Papa, Jesús camina con nosotros, nos ayuda, nos guía. Y también Jesús nos da la fuerza para caminar. Nos sostiene en las dificultades y también en las tareas de la escuela –risas de todos-.

El obispo de Roma pregunta cómo nos da la fuerza Jesús, esto ustedes lo saben. Los chicos responden: con la comunión.Con la comunión nos da la fuerza –insistió el Obispo de Roma-, Él viene a nosotros. Pero ¿Un pedazo de pan me da tanta fuerza?

No, responden los chicos, es el Cuerpo de Cristo.Aquello sobre el altar, pregunta el Papa, ¿es pan o no es pan?. Parece pan, pero no es propiamente pan es el Cuerpo de Jesús. Jesús viene a nuestro corazón.

Pensemos en esto todos, el Padre nos ha dado la vida, Jesús nos ha dado la salvación, nos acompaña, nos guía, nos sostiene, nos enseña. El Espíritu Santo, nos ama, nos da el amor. Pensemos a Dios así y pidamos a la Virgen, nuestra Madre que viene rápidamente siempre para ayudarnos, que nos enseñe a entender bien cómo es Dios.

sábado, 25 de mayo de 2013

Mons. Poli llamó a “enderezar” los caminos para la unidad de los argentinos

Queridos hermanos y compatriotas:

Una vez más nos convoca la fe que profesamos, para dar gracias al Dios que nos da la vida y el aliento (Hch 17,25), el que nos ha llamado a la existencia para vivir, convivir y compartir solidariamente la Patria de todos, la que guarda en la memoria el valioso acervo bicentenario de nuestro pueblo. Porque en aquel Mayo inolvidable, por el arrojo y contundente vocación de libertad de nuestros héroes nacionales, decidieron darnos, no sin sacrificios, renunciamientos y ofrendas de vidas, la posibilidad de un destino e identidad común. El argentino que cree en la fraternidad y no claudica en construir la unidad, siente que esos momentos fundacionales son un valioso y obligado punto de referencia para imaginar y pensar una Nación donde no haya excluidos, como lo soñaron quienes hoy recordamos con gratitud de familia. Digo familia porque la Nación de hoy es como una herencia grandiosa repartida entre hermanos, pero que no da frutos si no mantenemos la integridad del patrimonio heredado.
Es en la escucha de la Palabra de Dios que siempre encontraremos una fuente inagotable de inspiración. La Palabra iluminó nuestra historia y sostuvo la vocación de hombres y mujeres que nos precedieron en el camino recorrido. En sus sueños y proyectos encontramos a menudo una apertura espontánea a la escucha de la Palabra buena y verdadera, que edifica, convoca a la unidad y da fuerzas en la adversidad. Escuchar y poner por obra la Palabra Sagrada nos hace sabios, porque dejamos entrar a Dios y su providencia en nuestro mundo, en nuestros ideales. Si escuchamos la Palabra y la ponemos en práctica, podemos decir que hemos dado gracias a Dios, celebramos bien el Te Deum, porque “es la Palabra misma la que nos lleva hacia los hermanos; es la Palabra que ilumina, purifica, convierte.”(Verbum Domini, 93)

El primer texto que escuchamos pertenece al libro de la Sabiduría y nos dice que “si te decides a servir a Dios, prepara tu alma para la prueba”. Es sabido que al asumir un compromiso de servicio a los demás, los reveses vienen solos, no hay que buscarlos. Ante ellos, hay quienes se hacen fuertes en su propia experiencia, en su modo de resolver según los recursos humanos. Nuestros mayores nos enseñaron otro camino y es depositar nuestra confianza en Dios, que nos invita a aceptar de buen grado todo lo que suceda, y a ser pacientes en la humillación y a confiar. “Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.” La confianza no es pasividad, sino la sabia actitud del que busca a Dios como aliado y amigo fiel, quien siempre nos escucha, sobre todo cuando los problemas nos superan y nos pasan por encima. El que confía en Dios, no deja de hacer lo que sabe y le toca, pero deja abierta la puerta si confía en él –dice la Biblia-, y “él vendrá en su ayuda”: solo le pide que enderece sus caminos y ponga su esperanza en él. Dios Padre −que bendijo nuestra Nación desde su origen−, la sigue amando, porque “es eterno su amor”, reza el Salmo.

Al elevar con nuestras voces el Te Deum, rezamos por una comunión que va más allá de simples convenciones de ocasión; debemos apostar por una comunión que no le tenga miedo a la variedad de ideas, porque una convivencia razonable tiene la capacidad de construir la unidad deseada a partir de la saludable diversidad de personas, que lejos de confundirla, más bien la manifiesta. Es cierto que la democracia en la Argentina ha transitado una dolorosa experiencia de enfrentamientos, pero no faltaron también tiempos en que hubo acuerdos fundamentales, como lo fueron la Constitución Nacional y las provinciales, y otros tantos momentos felices y beneficiosos para nuestro pueblo. Si queremos, sabemos cómo encontrarnos; en nuestra historia hay virtuosos ejemplos de convivencia, tolerancia y diálogo fecundo: gracias a ellos se superaron desencuentros. Después de 200 años no perdemos la esperanza de hacer juntos el camino.

La proclamación del Evangelio de Jesús nos recuerda un principio vital para la construcción de la ciudadanía: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos». Lo dice en el contexto en el que sus discípulos buscaban una grandeza según categorías humanas, movidos por la ambición de privilegios, autoridad y poder. Pero el que vino a servir y no a ser servido, les propone un camino real y verdadero, el que nos lleva a considerar a los otros como superiores a nosotros mismos. A la luz de esta enseñanza, en todos los órdenes de la vida, la grandeza de una persona se mide por su espíritu de servicio, que es fuente renovable de felicidad y alegría. La manifiesta preferencia de Jesús por los niños nos invita a pensar que desde su concepción hasta su madurez, la opción será servirlos y cuidarlos con pasión.

Este es un Te Deum singular, pues no podemos silenciar el hecho de que dos compatriotas hayan sido elegidos por Dios para alegría de nuestra gente. Me refiero primero a que el Pbro. José Gabriel del Rosario Brochero (1840-1914), o mejor, el Señor Cura Brochero, como lo llamaban sus paisanos cordobeses de traslasierra, será beatificado en septiembre próximo. Así tendremos en el cielo y en los altares a uno de los nuestros muy cercano, quien, desde el Evangelio y con profundo amor a su gente, supo unir a su misión pastoral el servicio de promoción humana de una amplia zona, muy postergada en su tiempo. Su vida y su obra es una clara lección: nosotros no somos más que servidores. Además, cómo no mencionar la elección del Papa Francisco, el que fuera nuestro querido Cardenal Bergoglio, ahora como pastor supremo de la Iglesia que peregrina entre los hombres. Hagámonos eco de sus palabras al comienzo de su ministerio como Pontífice: “Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.”

Los argentinos tenemos sobrados motivos para confirmar nuestra esperanza, la que nos hace mirar el futuro con serenidad, pues las promesas del Señor de permanecer con nosotros hasta el fin, alimentan la alegría del camino y son luz anticipada en la aurora de un nuevo tiempo para la Patria.
Mons. Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires.

Ordenación sacerdotal: Diác. Juan Carlos de Piazza

Invitamos a toda la comunidad de la arquidiócesis de Bahía Blanca a compartir el gozo de tener un nuevo sacerdote.
El día viernes 31 de mayo Mons. Guillermo J. Garlatti ordenará presbítero al diác. Juan Carlos De Piazza.

La ceremonia tendrá lugar a las 19hs en el gimnasio del Instituto Fortín Pavón (Pavón 560), en Saldungaray.

El lema elegido por el futuro sacerdote Juan Carlos es: “Yo anunciaré Tú nombre a mis hermanos” (Sal 22,23).
Luego de la ceremonia religiosa, se realzará una cena en el gimnasio del Club Porteño de Saldungaray. La misma tendrá un valor de 50$ (no incluye bebida ni vajilla), para reserva comunicarse al 4916-313 Beto o Chely Davis.

La gente no necesita tanta teología sino “tocar” a Jesús...

Que cuantos se acercan a la Iglesia encuentren las puertas abiertas y no controladores de la fe: es lo que ha dicho el Papa esta mañana durante la Misa en Santa Marta. Concelebró el cardenal Agostino Cacciavillan, presidente emérito de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. Estaba presente un grupo de sacerdotes.

El Evangelio del día nos habla de Jesús que riñe a los discípulos porque quieren alejar a los niños que la gente lleva al Señor para que los bendiga. “Jesús los abrazaba, los besaba, los tocaba, a todos. Pero Jesús se cansaba mucho y los discípulos querían impedirlo. Y Jesús se indignaba: “Jesús se enfadaba, algunas veces”. Y dice: “Dejad que vengan a mí, no se lo impidáis. Porque de quien es como estos es el Reino de Dios”.
“La fe del Pueblo de Dios– observa el Papa – es una fe sencilla, es una fe quizás sin tanta teología, pero con una teología dentro que no se equivoca, porque está el Espíritu detrás”. El Papa cita el Concilio Vaticano I y el Vaticano II, allí donde dice que “el pueblo santo de Dios … no puede equivocarse al creer” (Lumen Gentium).
Y para explicar esta formulación teológica añade: “Si quieres saber quién es María ve al teólogo y te explicará bien quién es María. Pero si quieres saber cómo amar a María, ve al Pueblo de Dios y te lo enseñará mejor”. El pueblo de Dios – prosigue el Papa – “siempre de acerca para pedir algo a Jesús: unas veces es un poco insistente en esto. Pero es la insistencia del que cree”:

“Recuerdo una vez, saliendo de la ciudad de Salta, la Fiesta patronal, había una señora humilde que pedía a un sacerdote la bendición. El sacerdote le decía: ‘¡Bien, pero señora usted ha estado en la Misa!’ y le explicó toda la teología de la bendición en la Misa. Le hizo bien: ‘Ah, gracias padre; sí padre’, decía la señora. Cuando el sacerdote se fue, la señora se dirigió a otro cura: ‘¡Deme la bendición!’. Y todas aquellas palabras no le entraron, porque ella tenía otra necesidad: la necesidad de ser tocada por el Señor. Esa es la fe que encontramos siempre y esta fe la suscita el Espíritu Santo. Debemos facilitarla, hacerla crecer, ayudarla a crecer”.

El Papa cita después el episodio del ciego de Jericó, que los discípulos reñían porque gritaba al Señor: “Jesús, Hijo de David, ¡ten piedad de mí!”:

“El Evangelio dice que querían que no gritara, querían que no gritara y él gritaba aún más, ¿por qué? ¡Porque tenía fe en Jesús! El Espíritu Santo había puesto la fe en su corazón. Y ellos decían: ‘¡No, no se puede! Al Señor no se le grita. El protocolo no lo permite. ¡Es la segunda Persona de la Trinidad! Mira lo que haces…’ como si dijeran eso, ¿no?”.

Y piensa en la actitud de tantos cristianos: “Pensemos en los cristianos buenos, con buena voluntad; pensemos en el secretario de la parroquia, una secretaria de la parroquia… ‘Buenas tardes, buenos días, nosotros dos – novio y novia – queremos casarnos’. Y en lugar de decir: ‘¡Pero qué bien!’. Dicen: ‘Ah, muy bien, sentaos. Si queréis la Misa, cuesta tanto …’. Estos, en lugar de recibir una buena acogida – ‘¡Es algo bueno casarse!’ – reciben esto: ‘Tenéis el certificado de Bautismo, todo correcto …’. Y encuentran una puerta cerrada.
Cuando este cristiano y esta cristiana tienen la posibilidad de abrir una puerta, dando gracias a Dios por este hecho de un nuevo matrimonio… Somos muchas veces controladores de la fe, en lugar de ser facilitadores de la fe de la gente”.

Es una tentación que está desde siempre – explica el Papa – es la de “adueñarnos, apropiarnos un poco del Señor”.

Y contó otro episodio: “Pensad en una madre soltera, que va a la iglesia, a la parroquia y al secretario: ‘Quiero bautizar al niño’. Y este cristiano, esta cristiana le dice: ‘No, tu no puedes porque no estás casada!’. Pero mire, que esta chica ha tenido el valor de seguir adelante con su embarazo y de no ‘quitárselo de encima’, ¿qué encuentra? ¡Una puerta cerrada! ¡Esto no es celo! ¡Aleja del Señor! ¡No abre las puertas!
Y así cuando estamos en este camino, en esta actitud, no hacemos bien a los demás, a la gente, al Pueblo de Dios.
Pero Jesús instituyó siete sacramentos, y nosotros con esta actitud instituimos el octavo: ¡el sacramento de la aduana pastoral!”.

“Jesús se indigna cuando ve estas cosas” – subraya el Papa – porque el que sufre es “su pueblo fiel, la gente que Él ama tanto”:

“Pensemos hoy en Jesús, que quiere siempre que todos se acerquen a Él; pensemos en el Santo Pueblo de Dios, un pueblo sencillo, que quiere acercarse a Jesús; y pensemos en tantos cristianos de buena voluntad que se equivocan y que en lugar de abrir una puerta la cierran … Y pidamos al Señor que todos los que se acercan a la Iglesia encuentren las puertas abiertas, encuentren las puertas abiertas, abiertas, abiertas para encontrar este amor de Jesús. Pidamos esta gracia”.
© Radio Vaticana

Soportar con paciencia las dificultades y vencer con amor las opresiones...

“Soportar con paciencia y vencer con amor las opresiones externas e internas”: fue la oración que el Papa Francisco elevó esta mañana durante la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta en la memoria litúrgica de María Auxiliadora.


En su homilía, Francisco pidió dos gracias, a saber: “Soportar con paciencia y vencer con amor”. Se trata de “gracias propias de un cristiano” – dijo –. Y observó que “soportar con paciencia ¡no es fácil!”. “No es fácil – dijo – cuando se presentan las dificultades desde afuera, o cuando llegan los problemas el corazón, al alma, los problemas internos”. Y explicó que soportar no es “llevar encima una dificultad”:

“Soportar es tomar la dificultad y llevarla arriba, con fuerza, para que la dificultad no nos abaje. Llevarla arriba con fuerza: esta es una virtud cristiana. San Pablo habla de esto varias veces. Soportar. Esto significa no dejarse vencer por la dificultad. Esto significa que el cristiano tiene la fuerza de no bajar los brazos, sostenerlas.... Llevarlas, pero arriba: soportar. Y no es fácil, porque el desánimo viene, y uno tiene ganas de bajar los brazos y decir: ‘Pero, adelante, hagamos lo que podamos, pero nada más’, un poco así…’. Pero no, soportar es una gracia. Debemos pedirla, en las dificultades”.

La otra gracia que pidió el Santo Padre fue “vencer con amor”:

“Se puede vencer por tantos caminos, pero la gracia que pedimos hoy es la gracia de la victoria con el amor, por medio del amor. Y esto no es fácil. Cando tenemos enemigos afuera que nos hacen sufrir tanto: no es fácil, vencer con el amor. Nos vienen ganas de vengarnos, de hacer algo contra él… El amor: esa mansedumbre que Jesús nos ha enseñado. ¡Y esa es la victoria! El apóstol, Juan nos dice, en la primera Carta: ‘Ésta es nuestra victoria: nuestra fe’. Nuestra fe es precisamente creer en Jesús que nos ha enseñado el amor y nos ha enseñado a amar a todos. Y la prueba de que nosotros estamos en el amor es cuando rezamos por nuestros enemigos”.

Rezar por los enemigos, por los que nos hacen sufrir – prosiguió diciendo el Obispo de Roma – “no es fácil”. Pero somos “cristianos vencidos” si no perdonamos a los enemigos y si no rezamos por ellos. Y exclamó: “¡Cuántos cristianos tristes y desanimados encontramos”! porque “no han tenido esta gracia de soportar con paciencia y vencer con amor”:

“Por esto pedimos a la Virgen que nos dé esta gracia de soportar con paciencia y vencer con amor. ¡Cuántas personas – tantos ancianos y ancianas – han hecho este camino! Y es bello mirarlos: tienen esa mirada bella, esa felicidad serena. No hablan tanto, pero tienen un corazón paciente y lleno de amor. Saben qué cosa es el perdón a los enemigos, saben qué cosa es rezar por los enemigos. Tantos cristianos son así”.

En esta Misa participaron los empleados del Consejo pontificio de las Comunicaciones Sociales guiados por el presidente del dicasterio, Mons. Claudio Maria Celli. Y precisamente en el día en que se celebra (celebraba) la Jornada de oración por la Iglesia en China, también participaron en esta celebración Eucarística Mons. Savio Hon Tai-Fai, secretario de la Congregación para la Evangelización de los pueblos, y un grupo de sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos chinos.

Al término de la oración de los fieles, el Papa Francisco rezó con estas palabras: “Por el noble pueblo chino, para que el Señor lo bendiga y la Virgen lo custodie”. La Misa concluyó con un canto a la Virgen en lengua china.
VIDEO:http://www.romereports.com/palio/el-papa-invita-a-ser-pacientes-y-afrontar-las-dificultades-con-optimismo-sin-rendirse-spanish-10116.html

jueves, 23 de mayo de 2013

Invertir en la formación de los agentes pastorales

El padre Antonio Grande, de la diócesis de Rafaela, en la Argentina, que actualmente realiza el servicio de rector del Colegio Sacerdotal y de la Iglesia Argentina en Roma, nos sigue hablando de la nueva Evangelización.


Invertir en la formación de los agentes pastorales que guíen las comunidades misioneras para desarrollar una evangelización inculturada.

El renovado dinamismo evangelizador en América necesita generar nuevas vocaciones sacerdotales y de especial consagración como fruto del testimonio evangélico, la oración comunitaria, y la promoción de la pastoral familiar y juvenil. Es un tema constante que dificulta la acción pastoral de la Iglesia en Latinoamérica y en el Caribe, expresado ya por la I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Río de Janeiro en 1955. Esta conciencia fue actualizada por Juan Pablo II con motivo de la necesidad de sumar agentes cualificados para el emprendimiento de nueva evangelización. La presencia de nuevos y santos sacerdotes y de personas con una especial consagración no se contrapone al protagonismo de los fieles laicos, sino que más bien, lo favorecerá y acompañará.

El desafío de evangelizar la cultura moderna, que aparece como poderosa, tiene que ser respondida con una tarea exigente y planificada de preparar a quienes deben evangelizar la fe de nuestro pueblo. La tarea formativa de los evangelizadores es diversificada: corresponde una tarea de formación permanente de los pastores y laicos que ya han asumido responsabilidades evangelizadoras, y una formación básica oportuna a quienes aspiran al ministerio sacerdotal y a otros servicios en la tarea evangelizadora.
Los Seminarios tienen que preparar pastores para la nueva evangelización caracterizada como el ejercicio de una pastoral comunitaria. Es decir, para participar cordialmente del ministerio pastoral como integrantes del presbiterio diocesano junto al obispo, e integrando corresponsablemente y de modo fraterno a los demás consagrados, y en particular, a los laicos.

Para la formación de los laicos es necesario prever y proveer con sabiduría y realismo estructuras de formación adecuadas en cada diócesis. Se los debe acompañar para que puedan enamorarse, madurar y asumir la llamada de Cristo a su seguimiento, realizando su vocación eclesial e injertándose como agentes de la acción evangelizadora según su propia situación de vida.
De este modo se podrá superar la idea difundida de que muchos bautizados son miembros pasivos de la Iglesia, o que su actividad consiste en ejecutar las decisiones de los pastores. Aparecida expresa:

“Cada sector del Pueblo de Dios pide ser acompañado y formado, de acuerdo con la peculiar vocación y ministerio al que ha sido llamado: el obispo que es el principio de unidad en la diócesis… los presbíteros, cooperando con el ministerio del obispo… los diáconos…; los consagrados y consagradas…; los laicos y las laicas que cumplen su responsabilidad evangelizadora, colaborando en la formación de comunidades cristianas y en la construcción del Reino de Dios en el mundo. Se requiere, por tanto, capacitar a quienes puedan acompañar espiritual y pastoralmente a otros” (DA 282).

Una visión positiva del ser y de la responsabilidad de los laicos lleva a implementar una oportuna formación que les posibilite asumir vitalmente que la vocación y la misión del Pueblo de Dios es evangelizadora, y por ello, deben prepararse y asumir su propia responsabilidad consciente y responsablemente para llegar a influir con los valores del Evangelio en el corazón de las personas, y en el desarrollo de las actividades que integran la cultura americana de nuestro tiempo.

AUDIO Y TEXTOS COMPLETOS: http://es.radiovaticana.va/news/2013/05/16/invertir_en_la_formación_de_los_agentes_pastorales/spa-679830

Difundir la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad para no ser cristianos de museo...

Que los cristianos difundan la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad: es la exhortación que el Papa Francisco hizo esta mañana en la homilía de la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Santo Padre subrayó que la originalidad cristiana “no es una uniformidad”, y puso en guardia ante el riesgo de convertirnos en insípidos “cristianos de museo”.


En esta ocasión concelebraron con el Obispo de Roma los Cardenales Angelo Sodano y Leonardo Sandri junto al Arzobispo de La Paz, Edmundo Abastoflor Montero, y participó un grupo de sacerdotes y colaboradores laicos de la Congregación para las Iglesias Orientales.

¿Qué es la sal en la vida de un cristiano, y qué sal nos ha dado Jesús? El Papa se detuvo a considerar en su homilía el sabor que los cristianos están llamados a dar a su propia vida y a la de los demás. Y dijo que la sal que nos da el Señor es la sal de la fe, de la esperanza y de la caridad. A la vez que advirtió que debemos estar atentos a que esta sal, que nos es dada por la certeza de que Jesús murió y resucitó para salvarnos, “no se vuelva insípido, y no pierda su fuerza”. Porque esta sal, prosiguió Francisco, “no es para conservarla, porque si la sal se conserva en un frasco no hace nada, no sirve”:

“La sal tiene sentido cuando se da para dar sabor a las cosas. También pienso que la sal conservada en un frasco, con la humedad, pierde fuerza y no sirve. La sal que nosotros hemos recibido es para darla, es para dar sabor, es para ofrecerla. De lo contrario se vuelve insípida y no sirve. Debemos pedir al Señor que no nos convirtamos en cristianos con la sal insípida, con la sal cerrada en el frasco. Pero la sal también tiene una característica: cuando se la usa bien, no se siente el gusto de la sal, el sabor de la sal… ¡No se siente! Se siente el sabor de cada comida: la sal ayuda a que el sabor de esa comida sea mejor, se conserve más, sea más sabrosa. ¡Esta es la originalidad cristiana!”

Y añadió que “cuando anunciamos la fe con esta sal”, quienes “reciben el anuncio, lo reciben según su propia peculiaridad, como sucede con las comidas”. Y así “cada uno con su propia peculiaridad recibe la sal se vuelve más bueno”:

“¡La originalidad cristiana no es una uniformidad! Toma a cada uno como es, con su personalidad, con sus características, con su cultura y lo dejo con todo ello, porque es una riqueza. Pero le da algo más: ¡le da el sabor! Esta originalidad cristiana es tan bella, porque cuando queremos hacer una uniformidad - todos somos salados del mismo modo - las cosas serán como cuando la mujer echa demasiada sal y se siente sólo el gusto de la sal y no el gusto de esa comida sabrosa con la sal. La originalidad cristiana es precisamente esto: cada uno es como es, con los dones que el Señor le ha dado”.

Esta, prosiguió diciendo el Papa, “es la sal que debemos dar”. Una sal que “no es para conservarla, es para darla”. Y esto “significa un poco de trascendencia”: “salir con el mensaje, salir con esta riqueza que nosotros tenemos de la sal y darla a los demás”. Por otra parte, subrayó, hay dos “salidas” para que esta sal no se arruine. Primero: dar la sal “al servicio de la comida, al servicio de los demás, al servicio de las personas”. Segundo: la “trascendencia hacia el autor de la sal, el Creador”. La sal, reafirmó el Obispo de Roma, “no se conserva sólo dándola en la predicación” sino que “también tiene necesidad de otra trascendencia, de la oración, de la adoración”:

“Y de este modo la sal se conserva, no pierde su sabor. Con la adoración del Señor yo trasciendo de mí mismo y con el anuncio evangélico voy fuera de mí mismo para dar el mensaje. Pero si nosotros no hacemos esto - estas dos cosas, estas dos trascendencias para dar la sal - la sal permanecerá en el frasco y nosotros nos convertiremos en cristianos de museo. Podemos hacer ver la sal: esta es mi sal. ¡Pero qué bella es! Esta es la sal que he recibido en el Bautismo, ésta es la que he recibido en la Confirmación, ésta es la que he recibido en la catequesis… Pero miren: ¡cristianos de museo! ¡Una sal sin sabor, una sal que no hace nada!”.